La “lucha a muerte” de Amine Kessaci, militante antinarco en Marsella
El asesinato el pasado noviembre de Mehdi, hermano pequeño del activista, marcó un punto de inflexión en la guerra contra el narcotráfico en Francia, clave en las elecciones municipales de marzo

La “lucha a muerte” de Amine Kessaci, militante antinarco en Marsella
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París
En diciembre de 2020 encontraron a Brahim Kessaci quemado en el maletero de un coche. Su hermano Amine tenía solo 17 años, pero ya destacaba por su activismo ecologista y social en Frais-Vallon, el barrio humilde del norte de Marsella en el que se criaron. Desde muy joven participaba en las asociaciones locales, preocupado por la falta de oportunidades para los jóvenes. A raíz del asesinato, su compromiso viró hacia la lucha contra el narcotráfico.
El abandono institucional de las últimas décadas había creado el caldo de cultivo perfecto para la expansión de las redes criminales. “Las mafias quieren reemplazar al Estado porque la República está dimitiendo en esos barrios, se está retirando”, advierte Kessaci. La que es segunda ciudad de Francia en número de población no sufría un nivel de violencia así desde los años 80. El militante culpa a los “políticos hipócritas” que han ignorado el problema y habla de la instalación de una “narcocracia”. “Allí donde el Estado mira hacia otro lado, los narcotraficantes se estructuran, se organizan: pagan piscinas en verano, deciden lo que ocurre en los barrios, mantienen a la juventud en una forma de esclavitud”, explica Kessaci. “Son quienes hoy hacen soñar a los jóvenes, a través de las redes sociales, de las películas… en Netflix, por ejemplo, con todas esas producciones donde se muestra a los traficantes de drogas como héroes”.
Cinco años después del asesinato de Brahim, el 13 de noviembre de 2025, mataron a tiros al hermano pequeño de Amine, Mehdi, de solo 20 años, en plena calle. El crimen marcó un punto de inflexión. Marsella se levantó en la mayor marcha popular contra el narcotráfico que se recuerda y moviilizó al Gobierno, que se lo tomó como “un desafío al Estado”. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, llegó a equiparar la amenaza del narcotráfico a la del terrorismo en territorio nacional.
Fue una advertencia. Querían intimidarle atacando a su hermano, totalmente ajeno a sus actividades políticas. “Creo que el miedo no es un sentimiento que pueda habitarnos, le he cerrado la puerta a ese sentimiento. He aprendido a vivir el día a día”, confiesa Kessaci.
En guerra contra el sistema
El activista vive amenazado, con escolta permanente, pero no pretende dejarse intimidar. Se presenta a las elecciones municipales del mes que viene en la lista de Benoît Payan, el candidato de la izquierda en Marsella y actual alcalde. “Mi compromiso es una lucha a muerte, porque estas personas quieren asesinar a quienes se atreven a alzar la voz”, explica, después de que el pasado 5 de febrero tuviera que ser desalojado de un mitin socialista en Aix-en-Provence.
“No estoy en guerra con estas personas, estoy en guerra con el sistema, con el hecho de que estas personas existan”, subraya Kessaci. Quiere aportar una respuesta global, financiar las asociaciones locales, dar apoyo a las familias, reorganizar el espacio público y duplicar el número de policías municipales, pero con un enfoque muy distinto al que plantea la ultraderecha, que equipara seguridad con represión. A la ciudadanía que está "harta y asustada", le traslada un mensaje: “que miren adónde nos ha llevado la política represiva. Por eso es importante entender que debemos readaptar nuestro lenguaje y también nuestra respuesta frente al narcotráfico”.
La seguridad es la principal preocupación de los franceses, que eligen a sus alcaldes los próximos 15 y 22 de marzo. La ultraderecha, representada por el candidato de la Agrupación Nacional Franck Allisio, lidera la oposición intentando sacar rédito del miedo y la inseguridad con propuestas punitivas. “Sí, hay que librar una lucha sin tregua, pero hay que ir contra las personas adecuadas, contra los objetivos correctos”, le rebate Kessaci.
El joven militante achaca el fracaso de las políticas públicas en los últimos años a que se ha abordado el problema del narcotráfico desde el único prisma de la represión y el despliegue policial. “Centrándonos solo en la cuestión de la seguridad, sin lograr tener esa visión global, desde la escuela hasta la dignidad en los barrios, la cuestión de la vivienda, de la salubridad, de que haya personas que pasen hambre... Todas estas cuestiones deben tenerse en cuenta. También la justicia, la educación y la policía”, defiende.

Lucía Riera
Corresponsal en París. Periodista especializada en información internacional y de derechos humanos....




