"Me alimenté con leche de una cabra recién parida": La 'Heidi zamorana' que resiste en un pueblo de 18 habitantes
La vecina de 77 años recuerda una infancia marcada por la solidaridad rural en un pequeño pueblo de Zamora

"Me alimenté con leche de una cabra recién parida": La 'Heidi zamorana' que resiste en un pueblo de 18 habitantes
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Madrid
En Monumenta, una aldea zamorana junto a la frontera con Portugal donde hoy viven solo 18 personas, encontramos a Pruden, de 77 años. Ha sido la protagonista de la sección Miss Experiencia en Hoy por Hoy, donde recordó cómo salió adelante en una España rural que sobrevivía gracias a la solidaridad entre vecinas.
Su historia comienza nada más nacer. Su madre no pudo darle el pecho y fue el propio pueblo quien se organizó para alimentarla. "Mi madre no me pudo amamantar", recuerda. "Entonces me llevaba a otras madres que tenían hijos de mi edad y esas madres me amamantaban". Aquella práctica era habitual en la España rural: compartir leche para que ningún bebé pasara hambre. Años después, uno de los hijos de aquellas mujeres se lo recordaba entre bromas: "Me decía: 'Oye, que como te di parte de la leche, me he quedado yo bajito'".
Pero la leche no siempre venía de un pecho. También una cabra recién parida se convirtió en parte fundamental de su alimentación: "Parió oportunamente una cabra que teníamos y como en el pueblo no había casi nada, mi familia aprovechó la leche que daba. Por eso, de alguna manera, también me crie con la leche de esa cabra".
Su abuela también fue clave en su crianza. Era ella quien le daba el pan cuando era pequeña, pero lo hacía de un modo hoy impensable. "Comíamos mal y mi abuela me masticaba el pan antes de dármelo", recuerda. "Lo gracioso es que no tenía dientes". Pese a todo, la describe con un cariño inmenso: "Era un encanto"
Con solo 9 años empezó a cuidar las ovejas de la familia porque no había nadie más que pudiera hacerlo. A falta de juguetes, convertía el propio rebaño en su forma de jugar: "Los corderitos eran mis muñecas, porque no tuve muñecas nunca", recuerda. Aun así, pudo estudiar gracias a un maestro republicano que daba clase en su casa. Con su ayuda aprobó el bachillerato y terminó formándose en la Universidad de Salamanca.
Tras jubilarse, decidió regresar a Monumenta. Allí se ha convertido en una figura imprescindible ya que es ella quien actualiza en la puerta del consultorio el contador de los días sin médico, una forma de visibilizar la falta de atención sanitaria en la zona. Desde la pandemia, el médico solo acude una vez al mes, una situación que preocupa a los vecinos y que Pruden denuncia con firmeza.
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Pruden, la resistencia de la España vaciada




