¿Por qué vomitan más los niños que los adultos? Hay varias razones de peso
Nunca vomitamos tanto como en las primeras etapas de nuestra vida

Por qué los niños suelen vomitar más que los adultos: hay una razón de peso
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Madrid
A nadie le gusta tener que vomitar. Es desagradable, doloroso en algunos casos y puedes acabar dejándolo todo perdido si no llegas al baño a tiempo. No obstante, hay algunas personas que lo llevan peor que otras. Una de ellas es Angy Fernández, quien ha reconocido esta semana en el programa Me pasa una cosa que tiene una auténtica fobia a todo lo que tenga que ver con el vómito en general. No puede imaginarse en esta situación y tampoco puede ver a terceras personas vomitando, pues acabaría haciendo lo propio. De ahí que se haya convertido en un auténtico problema para la artista.
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Como viene siendo habitual en el programa, hemos comparado su caso con el de otra persona que vive una situación completamente opuesta. Concretamente con el de la enfermera escolar Nati Madrid, quien ha tenido que acostumbrarse a esta nueva realidad, pese a que entiende que no es una situación agradable para nadie: "Tengo hijos, soy enfermera y trabajo en un cole, así que estoy preparada para los vómitos". Y ha sido entonces cuando nos ha ofrecido un dato de lo más interesante. ¿Sabías que los niños suelen vomitar con más frecuencia por las características de su estómago?
Los niños vomitan más que los adultos
Si te paras a pensar en todas las veces que has vomitado a lo largo de tu vida, probablemente habrás llegado a la conclusión de que la mayoría de ellas fueron cuando eras tan solo un niño o una niña. Y no es casualidad. Cuando somos pequeños y nuestro cuerpo no está del todo formado, hay varios músculos de nuestro cuerpo que no son tan eficaces como lo serán en un futuro. Uno de ellos es el esfínter esofágico inferior, el que se encarga de abrir y cerrar las compuertas para dejar pasar la comida. Al ser un músculo inmaduro, se relaja con facilidad, provocando así que la comida pueda volver a subir arriba sin esfuerzo y se produzca lo que conocemos como regurgitación.
Pero esta no es ni mucho menos la única razón. También vomitamos más tanto por el tamaño como por la posición del estómago. Por norma general, el estómago de un niño pequeño suele ser muy pequeño en comparación con la cantidad de líquido que ingiere. De esta manera, si el niño come de más o traga demasiado aire, el estómago se llena rápidamente y expulsa el sobrante de la forma más desagradable posible. Además, la dieta líquida de estas etapas de la vida es mucho más fácil de vomitar que la sólida, de ahí que sea más sencillo que acabemos vomitando.
Un cuerpo todavía por desarrollar
Por último, el centro del vómito es más sensible. ¿Y qué quiere decir esto? En resumidas cuentas, que no toleran correctamente algunos estímulos. Desde la fiebre hasta el llanto intenso o la tos fuerte. De hecho, también son más proclives a marearse en el coche. De ahí que solamos vomitar más en estas primeras etapas de nuestra vida.

Me pasa una cosa 2x18 | Angy Fernández tiene fobia a vomitar
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Y Nati Madrid se ha convertido en una auténtica especialista en estos casos: "A lo largo de mi carrera como enfermera he aprendido a gestionar que ese vómito no me dé asco. Si el niño pasa a la enfermería, tiene un color así grisáceo y me dice que le duele la tripa, lo primero que hago es coger la papelera porque sé que va a vomitar". Y, para quienes no llegan a tiempo, siempre quedará esa especie de serrín que disimula el olor de este tipo de accidentes.

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




