Marco Rubio apuesta por un orden mundial liderado por Trump y pide una "Europa fuerte" con capacidad para defenderse
El secretario de Estado estadounidense ha defendido la política migratoria de EEUU en la Conferencia de Seguridad de Múnich

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habla durante la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) en el hotel «Bayerischer Hof», en Múnich, Alemania, el 14 de febrero de 2026. / RONALD WITTEK (EFE)

Madrid
Europa se enfrenta este fin de semana a la Conferencia de Seguridad de Múnich, un encuentro marcado por el giro en las relaciones internacionales promovido por Estados Unidos. Desde las operaciones extrajudiciales y aguas internacionales de Washington hasta las ansias territoriales de Trump sobre Groenlandia, el país norteamericano ha cambiado el normal transcurso del orden mundial.
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En esta jornada ha tomado precisamente la palabra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien ha señalado que EEUU y Europa existen juntos y deben arreglar en común los "errores del pasado" y cooperar en el nuevo orden mundial que ha surgido, porque la Administración de Donald Trump quiere una Europa fuerte y una Europa que sobreviva.
Rubio ha propuesto también que los países europeos se adscriban a la comprensión nacionalista del mundo que enarbola el presidente Donald Trump, de cara a promover una alianza transatlántica revitalizada. Ha insistido también en que Washington no busca separarse de Europa, sino "renovar la mayor civilización de la humanidad", porque lo que ambas partes lograron durante el último siglo ya es historia y un nuevo orden mundial o futuro es "inevitable".
"En un momento en el que los titulares anuncian el fin de la era transatlántica, que quede claro para todos que ese no es ni nuestro objetivo ni nuestro deseo, porque para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa", ha afirmado Rubio.

"Controlar quién y cuántas personas entran en nuestros países no es xenofobia"
El secretario de Estado ha tenido también un duro discurso en materia de migración, defendiendo el modelo impulsado por la Casa Blanca. Frente a las duras políticas migratorias de la Administración Trump y las criticadas actuaciones del ICE, Rubio ha defendido que "controlar quién y cuántas personas entran en nuestros países no es una expresión de xenofobia y no es odio".
"Es un acto fundamental de soberanía nacional y no hacerlo no solo es una abdicación de uno de nuestros deberes más básicos hacia nuestra gente, es una amenaza urgente", ha añadido.
"Somos hijos de Europa"
El tono de Marco Rubio ha sido más conciliador que el empleado por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, el año pasado. No obstante, ha vuelto a hacer referencia a cuestiones como la "cultura nacional", la "herencia", los "valores cristianos" o el "declive de la civilización occidental". En este sentido, ha insistido en que EEUU es hijo de Europa y en que Occidente "ha heredado algo común, distintivo e irremplazable, porque, al fin y al cabo, este es el fundamento mismo del vínculo transatlántico".
"Queremos aliados que se sientan orgullosos de su cultura y su herencia, que comprendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla", ha proclamado.




