Sin victorias ni puntos ATP: así ha sido uno de los debuts más surrealistas que se recuerdan en Doha
Ghanim Al Sulaiti fue invitado a jugar y fue derrotado en 50 minutos por Shintaro Mochizuki

Imagen del ATP 500 de Doha / Getty

El tenis profesional dejó una de esas historias difíciles de digerir en la fase previa del ATP 500 de Doha 2026. Allí, ante su público y bajo los focos de un torneo de primer nivel, debutó Ghanim Al Sulaiti, un joven tenista catarí de apenas 18 años que recibió una invitación de la organización para disputar la previa. Enfrente tenía a un rival muy distinto en recorrido y competitividad: el japonés Shintaro Mochizuki.
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Sobre el papel, el duelo ya parecía claramente desequilibrado, pero los números previos del jugador local terminaron convirtiendo el partido en un reflejo incómodo de la distancia real entre ambos. El historial competitivo de Al Sulaiti es, cuanto menos, testimonial. En toda su carrera profesional apenas había logrado ganar cuatro juegos repartidos en nueve partidos disputados, una cifra que evidencia la falta de rodaje al máximo nivel. Y si se amplía la mirada a su etapa júnior, el panorama no resulta más alentador: un balance de 0-10 y tan solo 14 juegos ganados, sin una sola victoria que avale su progresión competitiva.
El partido, disputado ante la expectación lógica por ver en pista a un jugador local, siguió el guion esperado desde el primer punto. Mochizuki impuso su ritmo, su consistencia y su experiencia sin necesidad de forzar la máquina. Cada intercambio dejaba clara la diferencia de nivel, de timing y de lectura del juego. En apenas 50 minutos, el japonés cerró el encuentro con un contundente 6-0 y 6-1, sin conceder margen alguno a la sorpresa.
Más allá del resultado, que entraba dentro de cualquier previsión lógica, el encuentro abrió un debate incómodo sobre el sentido de estas invitaciones. La presencia de Al Sulaiti en un escenario ATP puso de manifiesto no solo la enorme brecha competitiva, sino también la crudeza del salto entre el tenis formativo y el circuito profesional cuando no existe una base sólida previa. Para el joven catarí fue una experiencia inolvidable; para el espectador, una escena surrealista que osciló entre lo anecdótico y lo absurdo, recordando que el tenis de élite no entiende de invitaciones, solo de nivel.

Marcos Gómez-Díaz
Periodista deportivo en la Cadena SER, con una pasión inagotable por el fútbol y su capacidad para emocionar....




