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Samantha Jirón, expresa política nicaragüense: "Poder tener esperanza es también una victoria sobre la dictadura”

Se cumplen tres años de la liberación de 222 presos políticos que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo despojó de su nacionalidad y sus bienes. Tras una negociación inédita entre Managua y Washington, quienes salieron en la 'Operación Guardabarranco' siguen denunciando desde el exilio la represión en Nicaragua

Operación Guardabarranco: el vuelo de la Nicaragua libre pero exiliada

Operación Guardabarranco: el vuelo de la Nicaragua libre pero exiliada

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Madrid

Ya se habían apagado las luces en las prisiones de Nicaragua. En medio de la noche del 8 al 9 de febrero de 2023, porque no había forma de saber con precisión la hora, los funcionarios dijeron a los presos políticos que tomaran con ellos lo esencial, ya de por sí teniendo poco con ellos. Se iban de traslado. Samantha Jirón, la presa más joven de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, recuerda que, días antes, el trato había cambiado. Los insultos, las agresiones físicas y los controles por parte de los funcionarios de prisiones eran más agresivos que de costumbre. Llevaba quince meses presa por haber denunciado el fraude electoral del 2021, como muchos otros nicaragüenses que buscaban un cambio en su país. Ya había sido trasladada a otras prisiones, pero no sabía que esa noche al lugar al que la llevarían sería el exilio.

La operación, bautizada como Nica Welcome por el Departamento de Estado, consistía en la liberación de 222 presos políticos entre quienes había defensores de derechos humanos, clérigos, antiguos combatientes sandinistas, estudiantes y periodistas que fueron trasladados a Washington en un avión. Poco a poco la hazaña se rebautizaría entre los nicaragüenses como Operación Guardabarranco, aludiendo a un ave nacional cuyo vuelo también simboliza la libertad, y que titula un documental que explica los entresijos diplomáticos de las negociaciones para la salida de los detenidos.

“Esos que están presos allí son hijos de perra de los imperialistas yankis”, dijo Daniel Ortega en un discurso tras haberse reelegido fraudulentamente en las urnas en noviembre de 2021, refiriéndose a todas aquellas personas que fueron detenidas por oponerse a la perpetuación de la dictadura. Dos años después, esas declaraciones fueron el origen de una llamada entre Rosario Murillo, ahora copresidenta de Nicaragua, y Kevin Sullivan, entonces embajador de Estados Unidos en Managua, para llevar a cabo una operación inédita para excarcelar a todos los presos políticos.

Dentro de la prisión, a personas como Jirón se les mantenía en aislamiento. “El trato es diferenciado totalmente para poder quebrarte, torturarte y castigarte”, recuerda sobre su paso por El Chipote, Distrito III y La Esperanza, la única cárcel de mujeres en Nicaragua. Nunca les daban información de lo que tenían previsto hacer con ellas, así que cuando la sacaron junto con sus compañeras hacia la prisión La Modelo, aunque imaginaban que podía tratarse de una liberación, no sabían en qué condiciones ni a dónde. Sólo supo que la llevaban al aeropuerto tras escuchar la turbina de un avión, pues todo el viaje hasta la zona militar del complejo transcurrió en un autobús con las ventanas cubiertas por telas.

Antes de bajar del autobús, recibió un papel que, si firmaba, aceptaba voluntariamente ser trasladada, pero no había ningún lugar escrito en el documento. Sino, volvería al encierro. “Yo firmé. No quería regresar a la cárcel”. No supo hasta que estaba a punto de subir al avión que ese espacio en blanco era Estados Unidos.

Libertad exiliada

Mientras volaban al aeropuerto de Dulles, a las afueras de Washington,Daniel Ortega revocó la nacionalidad nicaragüense a los 222 excarcelados. Cinco días después, se sumaron a la lista 94 personas más, entre ellas el periodista Wilfredo Miranda Aburto, quien había volado desde Costa Rica a Estados Unidos para cubrir la llegada de sus connacionales. “El despojar de la nacionalidad es el corolario de una serie de acciones que no lograron quebrar la dignidad, que para mí es la esencia de los derechos humanos, de todas las personas políticas que no consiguieron doblegar”, dice el director del documental que narra la ellas. En el acuerdo nunca se pactó que se revocaría la nacionalidad nicaragüense ni que se desposería de su patrimonio a los exiliados. Por ello, en una muestra de solidaridad internacional, para evitar la situación de apatridia de estas personas, el gobierno de España ofreció la nacionalidad a quienes se vieron afectados por esta medida y, como parte del Programa Nacional de Reasentamiento, desde 2025 está acogiendo a nicaragüenses que se encontraban ya exiliados en Costa Rica ante la inseguridad a la que también se enfrentan en el país centroamericano.

Cuando Samantha Jirón recibió su nacionalidad española el día de su cumpleaños, el 16 de enero de 2024, lo tomó como un regalo que le permitió volver a empezar en Madrid. Estudia Periodismo, se reunificó con su familia y sigue alzando la voz para defender los derechos de su tierra, a la que un día espera volver . “Uno de los propósitos [del régimen] es destruirte, dejarte sin nada. Poder reconstruir, tener esperanza, es también una victoria sobre la dictadura”.

Fernanda Fernández

Fernanda Fernández

Redactora y productora en 'A vivir que son dos días' desde 2022. Produjo 'Segunda Acepción' y ha colaborado...

 

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