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Alfredo Sanzol: "Hay que seguir hablando de la Guerra Civil y de ETA, porque siguen estando presentes en muchas heridas familiares"

El director del Centro Dramático Nacional estrena 'La última noche con mi hermano', una obra sobre el dolor, la pérdida y el duelo en las familias

Alfredo Sanzol presenta 'La última noche con mi hermano' en La Hora Extra

La Distance, estrenada en enero; Constelaciones y La última noche con mi hermano, en febrero; o Una buena vida, que llegará en mayo, son algunas de las piezas de esta temporada del Centro Dramático Nacional que sacan las relaciones personales y familiares del refugio de lo íntimo para compartir en el espacio público la aceptación de la pérdida, la ansiedad por la separación, el esfuerzo por superar las distancias y la lucha del amor frente a los juegos del tiempo y la muerte.

"Dramas para sacarlo todo" es el lema de la temporada 2025/2026 y el director del CDN, Alfredo Sanzol, regresa con todo un dramón. Aunque drama signifique acción, puntualiza, la palabra se asocia a las historias que tratan sobre el dolor. Y esta lo es. La última noche con mi hermano trata sobre cómo la enfermedad, la pérdida y duelo atraviesan y transforman a las familias. Pero con mucho humor y esperanza, "herramientas esenciales para poder gestionar la tristeza, que aparece de manera inevitable con la enfermedad y la pérdida y nos bloquea", advierte Sanzol.

El humor es marca de la casa Sanzol hasta para hablar de situaciones tan dramáticas como la guerra en Ucrania. Y el humor, inteligente y elegantemente arropa al espectador a lo largo de las dos horas y cuarto que dura la función.

El texto está inspirado en una conversación que el director tuvo con una amiga que había perdido a su hermano. "La última noche con él fue muy surrealista, le transformó la manera de ver la vida, fue muy reveladora", explica el dramaturgo. La última noche con mi hermano es la historia de Nagore, una mujer a la que diagnostican un cáncer, y su hermano Alberto, que no acepta la enfermedad de su hermana. Alberto está con Ainhoa, tienen dos hijos, Nahia y Oier. Ainhoa además tiene un hermano, Claudio, que es médico y al que pedirá, después de muchos años sin verse ni hablarse, que supervise o se haga cargo del tratamiento de Nagore.

Nuria Mencía encabeza el reparto interpretando a Nagore. La transformación física y mental que realiza a lo largo de la pieza es extraordinaria. Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet, Biel Montoro, Jesús Noguero y Cristóbal Suárez completan el resto de la familia. Una familia, no siempre unida por lazos de sangre, "es una lucha constante por mantener el equilibrio imposible de personalidades", ha escrito Alfredo Sanzol en una libreta la mañana de la entrevista en La Hora Extra.

Alfredo Sanzol en un ensayo de 'La última noche con mi hermano'

La fraternidad es uno de los principios republicanos junto a la igualdad y la libertad, pero el duelo por la pérdida de una hermana o de un hermano es el que socialmente está menos acompañado, dice Sanzol, que se pregunta, como en anteriores trabajos suyos, cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado.

De lo íntimo a lo colectivo, en este proceso de aceptación de la enfermedad, el dramaturgo lleva a escena numerosos conflictos familiares que, a modo de thriller, se irán descubriendo a lo largo de la obra. Hay un debate sobre el neoliberalismo y cómo afecta a los servicios públicos, como la sanidad. Hay una discusión sobre el terrorismo de ETA y la posterior llegada de Bildu a las instituciones democráticas, motivo de distanciamiento entre dos hermanos de esta familia.

"En este tema hay una cuestión muy generacional por mi parte y muy local. Soy de Pamplona y he vivido los 70, 80 y 90. Eso ha condicionado toda nuestra vida, todos esos años fracturaron una sociedad que ya venía fracturada, por otro lado, porque es un continuo de la guerra civil, que se mantiene durante la dictadura. La dictadura plantea una falsa solución que está llena de grietas, de violencia y esa violencia se sigue manteniendo. Es un asunto que sigue estando presente en la sociedad, que sigue estando presente en muchas heridas en las familias y yo creo que es un tema sobre el que se tiene que seguir hablando y sobre el que se hablará por generaciones, porque son cuestiones que no se cierran de golpe", afirma.

En la obra se dice hay que tener mucho con una cuidado con una palabra, que es odio, "una palabra que no podemos subestimar, porque no hay ningún estudio que diga que el odio trae algo bueno. Así que tenemos una herramienta, desde el teatro, para hacer saltar las alarmas. Hay que frenar tanto discurso de odio", reclama Sanzol.

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

  • Escena de 'La última noche con mi hermano', de Alfredo Sanzol / Bárbara Sánchez Palomero

Alberto Conejero y María Goiricelaya nos decían que el teatro nos recuerda todo el tiempo que los ausentes están presentes. Sanzol habla de teatro de difuntos, hecho por los muertos para dar fuerza a los vivos. Y, como Goiricelaya en Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán, el director aborda el tema de los cuidados, que "siguen recayendo en las mujeres, es el gran asunto de cómo la tradición patriarcal no reconoce ni remunera el muchísimo trabajo que hacen las mujeres, afectando a la buena salud y bienestar de todos".