Berlinale 2026 | Amy Adams se pierde en el melodrama 'At the sea', la mirada a las adicciones del húngaro Mundruczó
La actriz firma una solvente interpretación en una película ensimismada y previsible sobre una mujer que vuelve a casa después de pasar por una clínica de desintoxicación

Fotograma de 'At the sea' / CEDIDA

Berlín
Amy Adams es una de las mejores actrices de su generación quien, sin embargo, no ha tenido suerte con las decisiones que ha tomado últimamente. La actriz americana ha buscado riesgo y ha apostado por papeles complejos de mujeres dolientes y con lados oscuros, pero no siempre le ha salido del todo bien. No por su trabajo, que siempre es impecable, sino porque la Academia de Hollywood la ha dejado en un segundo plano. A diferencia de Emma Stone, a quien su apuesta por los cineastas europeos sí le ha salido bien con el cine de Yorgos Lanthimos, Adams no ha acabo de encontrar un papel y una película que la devuelvan a la campaña de premios.
Convertida en productora, en junio estrenará Cape Fear, la serie sobre El cabo del miedo producida por Spielberg y Scorsese y protagonizada por ella misma y por Javier Bardem, ahora se ha convertido en una de las pocas estrellas americanas con película en esta Berlinale. De la mano del director húngaro Kornél Mundruczó, ha presentado At the sea, un drama familiar sobre los traumas y las adicciones un poco hueco y ensimismado, en el que la actriz lleva todo el peso y que no ha venido, curiosamente, a promocionar. "Vuestro apoyo es importante para el cine de autor", decía el director en un comunicado de la actriz en la rueda de prensa. "Siento no estar, pero sé que nuestro director y el equipo representará la película. La familia está en el centro de esta historia donde hemos explorado temas como la intimidad, el legado y muchos más. Esta es una película brutalmente honesta"
Lo más interesante que explora la cinta es cómo volver a la normalidad después de tres meses fuera, con una familia que no está tampoco preparada para ello. Su marido, el actor de The White Lotus Murray Bartlett, la recibe con cautela, dividido entre la devoción y la desconfianza, su hija adolescente, con hostilidad, mientras que su hijo pequeño se mantiene distante. Cómo volver a ser igual de divertida y de funcional que antes, pero estando sobria y soportando todos los traumas de una infancia de niña rica. "Ha sido importante crear este trauma de manera fragmentada y mostrar que el personaje no tuvo infancia, que nació en una familia con un padre fuerte que nunca estaba allí. Queríamos mostrar que ella no sabe cómo conectar con su propia familia por eso, porque ha seguido el legado de su padre. Si pierdas esa conexión con los tuyos, no es fácil retornarla. Es una alegoría importante para mí, que tiene que ver con lo que pasa en la sociedad, a veces se pierde la conexión, como ha ocurrido en mi país", conectaba Mundruczó de esta historia familiar con la convulsión social que sufre Hungría. "Es una película optimista porque creo que vamos a poder comunicarnos y estar cerca", aseguraba. "Nunca pensé en hacer películas en América. Soy un cineasta húngaro, pero ya me pasó con 'Fragmentos de una mujer', que en el inicio era una película húngara, pero nadie quiso hacerla. Me pasó lo mismo con otro proyecto. Hago películas en América porque no puedo hacerlas en mi país, por muy raro que suene".
La película trata de ser un drama psicológico y centrarse en el estudio de personajes que pasan un verano en la playa rodeados de amigos pijos, pero lejos de eso, acaba siendo demasiado obvia y utilizando metáforas facilonas, como las cometas que vuelan en el cielo azul o las escenas de baile, pues el personaje de Amy Adams fue una bailarina, hija de un importante bailarín y coreógrafo y dirige una gran compañía. Ahora, después de una crisis profunda debe averiguar quién es y decidir quién quiere ser. "En realidad, tiene mucho que ver con una crisis de la mediana edad", defendía el director durante la rueda de prensa.
El director de películas como Dios blanco, un relato contra el odio y el racismo, algo que Mundruczó ha combatido en su país, Hungría, en los últimos años, y de títulos como Fragmentos de una mujer, que le dio la nominación al Oscar a Vanessa Kirby, ofrece en esta ocasión un personaje femenino que queda desdibujado en una película muy convencional para esta sección oficial que, ojalá, le dé buenas alegrías a la actriz.
Mejores propuestas han sido en este frío y helado lunes berlinés dos películas mucho más pequeñas, pero que aportan nuevas maneras de mirar a las familias y sus traumas que el filme de Mundruczó. El director Anthony Chen cierra su trilogía sobre Singapur en We are all strangers, un drama que sigue a una familia construida a lo largo de los años en medio de la precariedad. Después de Ilo Ilo y Wet Season, ambas presentadas en Cannes, compite con muchas posibilidades por el Oso de Oro aquí en Berlinale con una tercera película mucho más ambiciosa. "Es mi película más larga y con más escenarios", nos decía en una entrevista en la SER. Sigue al mismo actor, a Koh Jia Ler, en un momento clave de su vida, donde debe madurar de golpe tras ser padre. El director hace bello el retrato de la vida cotidiana de una familia de clase obrera y muestra distintos tipos de unidades familiares y cómo la movilidad social es un invento. "Es mi película más política. No es algo que había pretendido hacer, pero la propia historia me ha llevado por ahí", insiste el director.

Fotograma de We are all strangers / CEDIDA

Fotograma de We are all strangers / CEDIDA
El filme recuerda a la mirada tierna y bella de Edward Yang en Yi Yi y tiene algo del cine de Truffaut, y se atreve a retratar algunos de los desafíos de la sociedad de Singapur, como el problema de la vivienda, la situación de la sanidad o el trato a los migrantes. "El personaje de esta mujer de Malasia cambia la relación entre ese padre y ese hijo y es el vínculo entre mantener las cosas como están o cambiarlo todo", explica sobre la relación familiar que propone en esta película. "La familia es el asunto del que tratan todas mis películas, supongo porque en sus relaciones está todo", concluye el director.

Pepa Blanes
Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...




