Fútbol

Dembélé enfada a Luis Enrique otra vez... y la última crisis entre ambos acabó con una Champions y un Balón de Oro

Las últimas palabras del Balón de Oro no han gustado al entrenador español

Ousmane Dembélé celebra su gol contra el Olympique Marseille / CHRISTOPHE PETIT TESSON (EFE)

El PSG no atraviesa su mejor momento: suma seis derrotas en esta temporada, tres de ellas desde el pasado 12 de enero, y además se juega seguir vivo en Champions League en una repesca contra el Mónaco. Además, su estrella Ousmane Dembélé, el actual Balón de Oro, ha provocado un incendio en el vestuario parisino.

Tras perder contra el Rennes en liga, el delantero francés estalló: "Debemos pensar en el club antes que en nosotros mismos". Un comentario que no gustó a Luis Enrique, que pronto salió a responder a un jugador que actualmente no está al nivel que le convirtió en el mejor futbolista del mundo. "Ningún jugador es más importante que el club", dijo el técnico asturiano. Y lo hizo en español... el idioma que usa para decir las cosas importantes. Los servicios de comunicación del PSG quitan importancia al caso, pero a esta hora nadie sabe las posibles consecuencias.

Dembélé firma una temporada irregular, marcada por las lesiones y por la falta de continuidad, que han pesado en los resultados del equipo. Parecía que el exjugador del Barcelona recuperaba su mejor versión, marcada por un extraordinario gol contra el Marsella el pasado 8 de febrero, pero sus últimas palabras pueden costarle un castigo. Como el que vivió la temporada pasada. Cuestionar la autoridad de Luis Enrique costó al atacante francés quedarse fuera de la convocatoria para un partido de Liga de Campeones contra el Arsenal, un castigo que provocó que el futbolista se centrara en su juego y firmara el mejor curso de su carrera.

Parece difícil que ahora el técnico español vaya tan lejos en un momento clave de la temporada y cuando el equipo necesita más que nunca que Dembélé recupere su mejor versión. Aunque los enfados de Luis Enrique suelen ser efectivos. Ya ha pasado en París el año pasado, pero también ocurrió en Barcelona, y nada más y nada menos que con Messi. Una crisis entre el argentino y el entrenador asturiano acabó con el triplete azulgrana.

Urge dar con la tecla

Luis Enrique, que se apoya en el mismo esqueleto que le llevó a conquistar la primera Liga de Campeones del club, reconoce que en los próximos meses el equipo deberá encontrar el hilo de los resultados. Para ello, Luis Enrique precisa de todas sus piezas, pues tras ganar la competición ha apostado por no cambiar demasiadas piezas a su máquina.

Dos fichajes, el portero francés Lucas Chevalier y el defensa ucraniano Zabarnyi, apenas han aportado un cambio estético al equipo. El primero llegó para ser el guardameta de los próximos años, pero parece haber perdido la confianza del entrenador y el segundo, destinado a introducir competencia en la zaga, no ofrece seguridad y sus apariciones son escasas.

La apuesta de Luis Enrique pasa por convertirse en el primer equipo que renueva el título de la Liga de Campeones desde el triplete del Real Madrid de Zinedine Zidane entre 2016 y 2018. El técnico francés lo logró entonces con un equipo casi idéntico de un año para otro. El anterior en hacerlo fue el Milan de Arrigo Sacchi, que se impuso en la final de 1990 ante el Benfica con diez de los once jugadores que el año anterior habían levantado el trofeo contra el Steaua de Bucarest.