La paliza mortal a un militante nacionalista incendia la política francesa en la precampaña de las municipales
La derecha culpa a La Francia Insumisa de violencia política mientras la policía investiga la muerte de un manifestante nacionalista en una pelea con un grupo antifascista el pasado jueves en Lyon

Homenaje al joven de 23 años asesinado en Lyon. / MOHAMMED BADRA (EFE)

París
El asesinato a golpes de un militante nacionalista en Lyon está encendiendo el discurso político en Francia a un mes de las elecciones municipales. Varios miembros del Gobierno centrista de Sébastien Lecornu se han sumado a la derecha y la ultraderecha en el señalamiento al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) como responsable del clima de “violencia política”.
Mientras tanto, la policía avanza en su investigación de la paliza que recibió Quentin Deranque, de 23 años, el pasado jueves 12 de febrero durante una protesta y por la que falleció el sábado. La manifestación ultranacionalista contra la participación de la eurodiputada Rima Hassan (LFI) en una conferencia propalestina en la universidad Sciences Po Lyon se juntó con una protesta antifascista dando pie a los altercados violentos. Según el colectivo ‘Némesis’, movimiento identitario feminista cercano a la extrema derecha, la víctima formaba parte del servicio de seguridad encargado de proteger a los manifestantes nacionalistas.
Ese mismo colectivo señala como autores de la agresión a militantes antifascistas pertenecientes a la ‘Jeune Garde’, colectivo de extrema izquierda cofundado en 2018 por el ahora diputado de LFI Raphaël Arnault. Uno de los principales sospechosos es su colaborador parlamentario Jacques-Élie Favrot, quien ha sido suspendido cautelarmente de acceso a la Asamblea Nacional por el riesgo de que su presencia “altere el orden público”, según ha explicado la presidenta de la cámara.
Esta tarde, el fiscal Thierry Dran comparecerá en una rueda de prensa para anunciar los avances de la investigación. Las autoridades han recabado “varios testimonios significativos” con los que esperan identificar a los autores directos de la agresión violenta, según un comunicado publicado el domingo por la Fiscalía de Lyon. En base a las imágenes grabadas por los testigos, los investigadores están rastreando el recorrido exacto de Deranque, que fue atendido por los bomberos a las 19:40 horas del jueves en el Quai Fulchiron, en el distrito 5 de Lyon, con una conmoción cerebral.
Polarización del debate político
El suceso ha echado más leña a la polarización política creciente en Francia en plena precampaña de las elecciones municipales de los próximos 15 y 22 de marzo y a poco más de un año de las presidenciales. Los partidos de derecha y ultraderecha han señalado más o menos directamente a La Francia Insumisa por los actos violentos. “La milicia de Mélenchon y LFI ha matado”, se apresuró a escribir en X la ultraderechista Marion Meréchal.
“Ha sido claramente la ultraizquierda la que ha matado”, dijo el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, en una entrevista el domingo en RTL. El exministro del Interior, Bruno Rétailleau, de Los Republicanos, añadía: “No es la policía la que mata en Francia, sino la extrema izquierda”.
Entrevistada este lunes en BFMTV, la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, ha señalado la “responsabilidad moral” de LFI, acusando al partido de Jean-Luc Mélenchon de “fomentar un clima de violencia” por sus “vínculos probados y aceptados con grupos de ultraizquierda extremadamente violentos”.
Por su parte, el presidente de la República, Emmanuel Macron, hizo un llamamiento a “la calma, la moderación y el respeto” en un mensaje en sus redes sociales el sábado en el que también denunció “una avalancha de violencia sin precedentes”.
“En la República, ninguna causa ni ideología justificará jamás el asesinato. Por el contrario, el sentido mismo de nuestras instituciones es civilizar los debates y proteger la libre expresión de argumentos. Es indispensable perseguir, llevar ante la justicia y condenar a los autores de esta ignominia. El odio que asesina no tiene cabida entre nosotros”, completaba el comunicado de Macron.
Sin embargo, el domingo, en una entrevista en Radio J, el presidente no dudó en clasificar a La Francia Insumisa como “extrema izquierda”, la misma clasificación que le ha otorgado el Ministerio del Interior de cara a las elecciones municipales y que el partido rechaza. “Observo que, en las posiciones que adoptan, en particular sobre el antisemitismo, contravienen los principios fundamentales de la República”, dijo Macron.
"No tenemos nada que ver con esta historia"
— Jean-Luc Mélenchon
Por su parte, la izquierda ha condenado el uso de la violencia física, aunque defiende la necesidad de tener militantes antifascistas en el clima político actual. En un largo discurso en un mitin en Montpellier el domingo, Mélenchon expresó su “conmoción, empatía y compasión” por la víctima y sus allegados, subrayando su oposición a la violencia.
“No tenemos nada que ver con esta historia”, insistió el líder insumiso. "Esta gente (Némesis) se jacta de haber acudido a una de nuestras reuniones para impedir su desarrollo. Y son ellos los que van de un plató de televisión a otro diciendo: '¡Es odioso, nos han asesinado!'", añadió.
Aunque defendiendo que no se utilice la violencia ni “actitudes viriles” en política, la ecologista Sandrine Rousseau ha declarado en la radio Franceinfo que Francia “necesita activistas antifascistas en estos momentos”.
Ante el temor de que se produzcan represalias y nuevos enfrentamientos entre grupos radicales, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha enviado un telegrama a todos los prefectos después de que "una decena de oficinas de LFI hayan sido vandalizadas en los últimos días", según ha anunciado.

Lucía Riera
Corresponsal en París. Periodista especializada en información internacional y de derechos humanos....




