Ciencia y tecnología

Científicos españoles prueban cómo el cambio climático amplificó la DANA de Valencia: "Fue más fuerte y afectó a más territorio"

El trabajo, publicado en Nature, es el primero en "entrar en una de las tormentas más destructivas de la historia reciente de España" y explicar cómo el calentamiento global provocó que afectara a más zonas de la Comunitat valenciana, y de manera más intensa

Vehículos amontonados en una calle tras la DANA de Valencoa / Biel Aliño (EFE)

En Turís (Valencia) durante la DANA, la estación meteorológica registró 184 litros por metro cuadrado en solo una hora, el dato más alto jamás medido en España. 771 litros en 15 horas. Los datos de aquel día siguen asombrando a los científicos que buscan las soluciones más imaginativas para entender qué pasó.

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Así que armados de esa imaginación, imaginemos que un equipo de científicos españoles, italianos y suizos, interesados en entender por qué la DANA de Valencia fue tan destructiva, se reuniera allí y se montaran en una máquina del tiempo para viajar al pasado. ¿A qué época viajarían y por qué?

Los científicos climáticos y meteorólogos Calvo-Sancho y González Alemán, junto a un amplio equipo multidisciplinar de varios centros de los tres países, encabezados por la Universidad de Valladolid, el CSIC y la AEMET, lo tendrían claro: Viajarían al periodo entre 1850 y 1900. Y allí tratarían de responder a una pregunta: Si hubiera en esa época una DANA igual que la de 2024... ¿Habría sido igual de potente y destructiva? ¿Habría sido igual de grande e intensa?

La respuesta es un rotundo no. "Por cada grado de calentamiento global causado por el cambio climático, las lluvias de la DANA se intensificaron un 20%. La tormenta estaba dopada y amplificada por el calentamiento global. El aire ascendía y descendía con mucha más violencia y velocidad, y el calor latente, la energía, y la forma en que se formaban las gotas dentro de las nubes eran diferentes".

El que lo explica es Carlos Calvo-Sancho, investigador del CIDE-CSIC. Y añade: "la DANA de Valencia llegó dopada y amplificada. La lluvia extrema (por encima de 180 litros por metro cuadrado) afectó a un 55% más de territorio y fue un 22% más intensa por el momento en que se produjo. Fue una tormenta extraordinaria, muy diferente a todas las que habíamos visto, y, por supuesto, fue mucho mayor y más peligrosa que una que se hubiera producido en el periodo que va de 1850 a 1900".

Su equipo científico, evidentemente, no ha viajado en el tiempo, pero la referencia a 1850 tiene mucho sentido. Lo que han hecho ha sido comparar las condiciones atmosféricas de lo que se llama "era preindustrial", donde apenas había emisiones contaminantes, con las actuales. Y ver cómo eso modificó y "dopó" la tormenta. Sus conclusiones vuelven a situar a la ciencia española en las páginas principales de la prestigiosa revista científica Nature.

La fecha a la que, armados de superordenadores y modelos climáticos, han viajado estos científicos no es casual: el periodo entre 1850 y 1900, la llamada "era preindustrial", es el momento de la historia en que ser humano comenzó a quemar, de forma masiva, carbón, petróleo y gas, para generar energía.

Los gases que empezamos a generar con este proceso -y seguimos haciéndolo— son los que han provocado, desde entonces, el calentamiento global y el cambio climático que ha llevado a la atmósfera terrestre a estar casi 1 grado y medio más caliente que hace 150 años. Este escenario de cambio climático "es el caldo de cultivo para eventos climáticos extremos como la DANA de Valencia", explica el meteorólogo de la AEMET Juan Jesús González Alemán, otro de los autores del artículo.

Y aclara: "Cuando hablamos del efecto del cambio climático en los eventos meteorológicos extremos, no estamos diciendo que antes no hubiera tormentas como esta, ni mucho menos". "Lo que decimos", sigue, "es que las tormentas que se están formando ahora están dopadas por el calentamiento global. Son las mismas tormentas... pero con un comportamiento más peligroso", asegura. Y es tajante: "En este trabajo, que hemos publicado en Nature, hemos visto que el impacto de la DANA fue mayor a causa del cambio climático. Y que si seguimos profundizando en el calentamiento global, con más emisiones de gases de efecto invernadero, las tormentas serán cada vez más peligrosas, tendrán más energía y serán más complejas de predecir". Por eso, la conclusión del trabajo es clara: Si la DANA de Valencia hubiera sido en 1850, no habría tenido ni la extensión ni la intensidad que le generaron las condiciones climáticas, mediadas por el calentamiento global, que había en 2024.

Esta es la lista completa de autores del trabajo:

  • Carlos Calvo-Sancho: Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA) y Universidad de Valladolid (UVa).
  • Juan Jesús González Alemán: Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
  • Amar Halifa-Marin: Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) y Plataforma Temática Interdisciplinar (PTI) Clima y Servicios Climáticos del CSIC.
  • María Luisa Martín: Universidad de Valladolid (UVa).
  • César Azorín-Molina: Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océano (Climatoc-Lab) del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA).
  • Javier Díaz-Fernández: Universidad Complutense de Madrid (UCM).
  • Andreas F. Prein: ETH Zurich, Suiza.
  • Mario Marcello Miglietta: Institute of Atmospheric Sciences and Climate, ISAC-CNR, Italia.
  • Ana Montoro-Mendoza: Universidad de Valladolid (UVa).
  • Pedro Bolgiani: Universidad Complutense de Madrid (UCM).
  • Ana Morata: Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Todos coinciden en que "las tormentas en el Mediterráneo occidental están evolucionando hacia sistemas más virulentos". Por eso, su trabajo habla de "la necesidad urgente de implementar estrategias de adaptación efectivas y revisar la planificación urbana para hacer frente a riesgos crecientes".

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...