Las aglaonemas, las plantas perfectas para cultivar en casa
Son unas plantas que han generado una enorme cantidad de patrones diferentes, y se pueden encontrar diseños, a cada cual más impactante

Hoy vamos a hablar de las plantas del género Aglaonema. Los aglaonemas son unas plantas de interior que quizás no son tan populares como otras, pero que reúnen muchísimos atractivos para que sí lo sean, para lanzarse a cultivar alguna en casa.
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Estamos hablando de unas plantas herbáceas, es decir, que no generan tejidos más o menos endurecidos, como sí hacen los troncos de Brasil (Dracaena fragans) o los ficus (Ficus spp.), que sabemos en este último caso que la mayoría son grandes árboles. Los aglaonemas producen una masa de hojas en tallos de consistencia más herbácea, más tierna. Suelen tener hojas alargadas, de forma elíptica, como la de una suela de una zapatilla de ballet, por ejemplo, o de una babucha árabe.
Colores
La mayoría de las especies de este género Aglaonema tiñen sus hojas con tonos plateados, lo que las hace ser muy estéticas, porque, si bien las hojas son verdes, los colores plateados se distribuyen principalmente por la parte central de la hoja. Pero son unas plantas que han generado una enorme cantidad de patrones diferentes, y se pueden encontrar diseños a cada cual más impactante.
Los distintos cultivares de los aglaonemas pueden tener las hojas variegadas con distintos tonos de verde —mezclando manchas más verde oscuro con otras más verde claro—, hasta hojas con variegados blancos, como el 'White Joy', que tiene una hoja casi blanca por completo, con solo el borde y el nervio central en verde. Y luego están los aglaonemas de tonos rosados y rojizos, que se combinan con el verde, como estos que tengo encima de la mesa.
Aglaonemas plateados
Como hemos dicho, muchos de los aglaonemas tienen sus hojas verdes con tintes plateados. De hecho, hay muchísimos cultivares que tienen de nombre Silver..., que significa plata en inglés: Aglaonema Silver Queen, Silver King, Silver Ribbon, Silver Bay, Silver Frost, Silverado... Cada una con un patrón diferente.
Aquí, por ejemplo, los dos aglaonemas que he traído de tonos plateados son el 'Silver Blue' y el 'Silver Moon'. El primero tiene el centro de la hoja muy, muy plateado; es una gran mancha que ocupa toda la parte central de la hoja, y solo deja un par de bandas verdes estrechas en los bordes. El 'Silver Moon' también tiene esa mancha central, pero en un poco menos densa.
Aglaonemas rosados
Dentro de este género, hay otros colores de hojas variegadas, no solo verdes y plateadas, sino también con tonos rojizos o rosados. He traído dos muy pequeños, para ver qué tal se adaptan a nuestro pasillo de la radio. Uno es el 'Red Valentine', en honor al Día de los Enamorados que acabamos de pasar. Tiene la hoja verde, pero con una mancha central rosada que ocupa casi toda la superficie, e irradia desde el nervio central.
No es un tono sólido, sino que sale más fuerte en la zona central, y se va degradando un poco hacia los bordes. Además, está aplicado como a manchones, como si se hubiera caído un bote de pintura sobre la hoja. El otro cultivar es 'Red Fire', y tiene una hoja verde, pero con los bordes rojizos, espectacular también.
Aglaonema 'Silver Queen'
Nosotros ya teníamos un aglaonema, el cultivar Aglaonema commutatum 'Silver Queen'. De esta planta hemos hablado unas cuantas veces, y es una de las que siempre metemos en el estudio para ambientar la grabación de los vídeos que luego se suben a YouTube. Como es una planta tan lustrosa, tan alegre, siempre es un gusto disfrutar de su presencia.
El sitio donde tenemos este Aglaonema 'Silver Queen' es en un pasillo, enfrente de la entrada al estudio principal. Está al lado de una ventana, por lo que tiene bastante luminosidad. Y esta es la regla de oro para esta planta: que cuente con mucha luz, pero sin sol directo, para que tenga más energía para hacer sus preciosas hojas. Los aglaonemas no necesitan de una luz muy intensa, porque en su lugar de origen —el sudeste asiático, como Filipinas, por ejemplo— crecen bajo otras plantas más altas que ellas, por lo que genéticamente están muy acostumbradas a recibir una luz filtrada. Esto es así con todos los cultivares de hojas plateadas, porque luego daremos un apunte para otro tipo de aglaonemas.
Riego
Nosotros la regamos solamente cuando se seca bastante el sustrato, algo que es indispensable para estas plantas. Los aglaonemas no tienen un sistema de raíces fortísimo, y eso significa que sus raíces pueden sufrir mucho si la planta se riega en exceso. Si eso ocurre, enseguida pueden perder raíces y la planta se debilita mucho. Así que, recordamos: echamos agua solo cuando se seque el sustrato.
En los meses de menor cantidad e intensidad de luz, desde finales de otoño hasta finales de invierno, a mí me gusta cuidar de la cantidad de agua que echo cada vez que el sustrato me pide regarlo porque lo vea seco. Así, cuando riego, aplico una cantidad de agua suficiente como para imaginarme que moja la corona central de raíces de la planta, pero no echo tanta cantidad como para hidratar absolutamente todo el sustrato. De esta forma evito que las raíces se vean con demasiada humedad.
Cuando llega el verano, soy un poco más generoso con la cantidad de agua que echo a los aglaonemas, y no me importa que más volumen del sustrato se hidrate, prácticamente por completo. Pero, de nuevo, no vuelvo a regar hasta que el sustrato haya perdido toda esa humedad, al menos en dos tercios de la capa superior. Ya sabemos que nos podemos ayudar con esa brocheta de bambú para ver hasta dónde está húmedo. Los ingleses llaman a los aglaonemas siempreviva china, por su procedencia asiática y por su resistencia. Pero cuando decimos que es una planta muy resistente, hay que pensar que no es de plástico y que lo aguanta todo, claro.
Luz para aglaonemas rosados y plateados
Los aglaonemas con tonos rosados, rojizos o blancos, por lo general, necesitan de más intensidad lumínica que los de hoja plateada, según mi experiencia. Si queremos que esa coloración se mantenga y que la planta esté fuerte, necesita estar al pie de una ventana, sin sol directo, para recibir toda la luz del mundo, durante muchas horas. De esa forma la planta vivirá feliz. Si no, las nuevas hojas que saque tendrán menos variegado, y no serán tan bonitas.

Eduardo Barba
Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería....




