Irán condena a un joven atleta de 18 años a morir ahorcado públicamente por participar en las protestas contra el régimen
Saleh Mohammadi, fue detenido y encarcelado tras las protestas del pasado 8 de enero en la ciudad de Qom

Una mujer sostiene una fotografía del Ayatolá Jamenei en una ceremonia por las víctimas de las protestas contra el régimen. / ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)

El régimen iraní de los ayatolás ha condenado a un joven de 18 años que participó en las protestas a morir ahorcado públicamente. Saleh Mohammadi, atleta iraní que participó en las protestas pacíficas contra el gobierno el pasado 8 de enero en Qom, fue detenido y encarcelado.
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Fue torturado hasta que confesó haber atestado una puñalada a un policía durante la manifestación. El testimonio se consiguió tras varios días de palizas bajo torturas. Cientos de organismos internacionales de DDHH piden que se presione a Teherán para parar su sentencia.
La organización Iran Human Rights (IHR) advirtió de que, dado el uso sistemático de fuerza letal por parte de las autoridades, "la dependencia de confesiones obtenidas bajo tortura, el desprecio por el debido proceso y el historial de ejecuciones apresuradas y secretas, los detenidos enfrentan un riesgo creciente de sentencias de muerte masivas, ejecuciones y asesinatos extrajudiciales".
Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización, indicó que "tras la matanza masiva sin precedentes de manifestantes, las autoridades de la República Islámica ahora buscan aterrorizar a la sociedad mediante la ejecución de los manifestantes detenidos". "La sentencia de muerte de Saleh marca una peligrosa escalada. La presión internacional coordinada y la movilización pública pueden aumentar el costo político de las ejecuciones planificadas y ayudar a salvar a Saleh Mohammadi y a los muchos otros manifestantes en riesgo", ha indicado Moghaddam en un artículo publicado por IHR.
Saleh, que cumplirá 19 años el próximo mes, fue arrestado el pasado 15 de enero. Es luchador y, según su cuenta de Instagram, ganó una medalla en una competición internacional de lucha libre celebrada en Rusia en 2024.
Según fuentes de la organización IHR, "Saleh fue obligado a realizar confesiones autoincriminatorias durante la fase de investigación, las cuales posteriormente retractó ante el tribunal". "A pesar de declarar que había hecho esas confesiones bajo tortura y coacción, el tribunal rechazó su alegación, basándose en las confesiones realizadas durante la reconstrucción de la escena del crimen y en testimonios de testigos presenciales como pruebas para dictar su condena", indica la organización.




