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Opinión

Maruja Torres, sobre María Guardiola: "La verdad ni está ni se la espera. Pero un poco de finura en el mentir sería de agradecer"

Mentir bien en los discursos o en las declaraciones públicas es un arte que se está perdiendo

Maruja Torres: "Mentir bien en los discursos o en las declaraciones públicas es un arte que se está perdiendo"

Madrid

Mentir bien en los discursos o en las declaraciones públicas es un arte que se está perdiendo. Mejor dicho, es un oficio que antes las élites dominaban y que ahora cobra forma de detritus arrojado en sentina o, en el mejor de los casos, de simpleza poco respetuosa con el intelecto que les queda a quienes escuchan. Una razón para este deterioro la señalaba ayer El Roto en su viñeta. "Olvídate de la oratoria, chaval", le dictaba un tipo con poder a un muchacho con una libreta. Y añadía: "Lo importante es saber hacer el eco". Demasiada repercusión, sobre todo demasiados aplausos. El arte de mentir con arte desaparece ante las ovaciones que se prodigan a cuanta babosería se nos endilga.

Cualquiera que se tome la molestia de contemplar hasta el final uno de los vídeos que recogen las afirmaciones depositadas en el vertedero por la señora María Guardiola desde 2023 hasta antes de ayer podrá seguir un cursillo de cómo detectar sin necesidad de ser ni siquiera intuitivo lo que va de la firmeza vocal de creerse su propia mentira al balbuceo de no creérsela, a la incoherencia de las frases y a no saber ni pronunciar la palabra feminismo que, me perdone la mencionada dama, no necesita adjetivo alguno, ni adjudicación alguna a un grupo u otro ni, lo peor de todo, la tontería esa de que hombres y mujeres caminaremos felices de la mano por su Extremadura y la del partido Vómito. La verdad ni está ni se la espera. Pero un poco de finura en el mentir sería de agradecer.

Maruja Torres

María Dolores Torres Manzanera (Barcelona, 16...