Una vacuna de ARN mantiene "6 años libres de cáncer de mama triple negativo" a 11 pacientes
Un estudio clínico en fase I (para probar su seguridad) con pacientes humanas revela que es posible "entrenar" su sistema inmunitario para que luche contra mutaciones específicas del cáncer de mama triple negativo, uno de los más difíciles de frenar
Un médico analiza una mamografía. / picture alliance
El cáncer de mama triple negativo (CMTN) ha sido, durante décadas, uno de los desafíos más complejos de la oncología. Se llama así porque le faltan tres receptores. El del estrógeno, el de la progesterona y el de la proteína HER2. Al no tener "dónde agarrarse", las terapias hormonales o los fármacos dirigidos que funcionan bien en otros cánceres de mama aquí no sirven. Por eso tiende a crecer y propagarse más rápido que otros tipos y más probabilidad de volver a aparecer en los primeros años tras el tratamiento.
Más información
Sin embargo, un equipo alemán del Grupo BioNTech en Alemania, los mismos que desarrollaron una de las vacunas contra el COVID, ha conseguido que funcionen unas vacunas de ARN mensajero "diseñadas a medida para cada paciente".
La estrategia: El "DNI" del tumor
Podríamos decir que la investigación, publicada en Nature, se basa en algo que la mayoría de expertos en cáncer repiten desde hace años: que es posible que haya tantos cánceres como pacientes, que cada cáncer es distinto de los demás, tiene un "DNI" diferente. En el caso del cáncer triple negativo, el tumor de cada persona tiene sus propios errores, distintos del resto de pacientes. Asi que el abordaje tiene que ser completamente personalizado. Y eso han hecho los investigadores alemanes.
Primero secuenciaron el genoma de cada tumor de 14 pacientes tras sus cirugías y tratamientos estándar. Identificaron hasta 20 mutaciones únicas por persona y fabricaron una molécula de ARN mensajero que contenía las instrucciones para fabricar esos fragmentos mutados. Luego, inyectar estas moléculas en el torrente sanguíneo de cada paciente. Los resultados son muy esperanzadores: el sistema inmunitario de las mujeres afectadas no solo aprendió a reconocer al enemigo, sino que multiplicó la creación de células T, sus defensas entrenadas.
Los resultados
Lo más relevante de este hallazgo no es solo que las pacientes generaran esas defensas, sino la calidad y la duración de estas defensas. El estudio demuestra que casi todas las participantes (11 de 14) desarrollaron dos tipos de células T:
Por un lado, lo que se llama "Células T efectoras", listas para el combate inmediato. Por otro, "Células T de memoria". Algo así como una reserva estratégica capaz de seguir "patrullando" el cuerpo durante años.
Tras un seguimiento individual de seis años, 11 de las 14 pacientes permanecieron libres de recaídas. Desgraciadamente, en los casos donde el cáncer volvió , los investigadores pudieron observar que el tumor "aprendió a esconder los marcadores que la vacuna enseñó a atacar, o directamente dejó de presentarlos". Y aunque esto pueda parecer un error o un problema, los investigadores dicen que es "una lección valiosa para las versiones 2.0 de este tratamiento".
Los autores resaltan que la vacuna no reduce el tumor. Hay que extirparlo como se hace habitualmente. A todas las pacientes que participaron se lo habían quitado previamente. Lo que hace la vacuna es eliminar cualquier célula residual microscópica antes de que forme una metástasis.
En todo caso, el avance (sobre el que hay que seguir investigando) servirá para hacer que estas "vacunas contra el cáncer de mama" sean más precisas y difíciles de esquivar para el cáncer.
Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo: hacer radio. Me gusta contar historias desde la calle.