"A mí me da miedo": el peligroso interrogante sobre los protocolos que nos deja la denuncia contra el jefe de la Policía Nacional
La situación, a análisis en 'El Abierto'
"A mí me da miedo": el peligroso interrogante sobre los protocolos que nos deja la denuncia contra el jefe de la Policía Nacional
La actualidad de esta semana en España ha estado marcada, entre otras cosas, por la admisión de una querella por una supuesta agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos de una funcionaria de la Policía Nacional contra el Director Adjunto Operativo (DAO), José Ángel González, por parte de la Plaza Nº8 de la Sección de Violencia Sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, que ha citado a la presunta víctima y el denunciado a declarar el próximo 17 de marzo de 2026 para escuchar el relato de los hechos que habrían ocurrido en abril del pasado año, cuando recibiera la orden de ir con un coche camuflado al restaurante donde se encontraba su superior.
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Según se ha podido saber, se alega que después se le instó a que le llevara a la vivienda oficial propiedad del Ministerio del Interior, donde, supuestamente, la agredió sexualmente con penetración, causándole lesiones, hasta que la funcionaria policial pudo zafarse y huir del domicilio ministerial. Más tarde, esta habría sido coaccionada directamente por el denunciado y de manera indirecta por otros altos cargos policiales superiores para que no denunciara los hechos. Según la querella a la que tuvo acceso la Cadena SER, también se denuncia una campaña de coacciones, presión psicológica y acoso telefónico. Entretanto, el pasado martes, el DAO comunicó su dimisión al Ministerio del Interior una vez que se conoció el escándalo, alegando que dejaba el cargo para no dañar el nombre de la Policía Nacional, según fuentes del ministerio consultadas por la SER.
Todo ello ha provocado un seísmo en la cúpula, habiéndose sumido en una crisis interna casi sin precedentes. Por el momento, se decidió cubrir temporalmente la vacante del DAO, habiéndole otorgado el cargo en funciones a la comisaria Gema Barroso, aunque será el ministro del Interior el que elija en los próximo días al candidato definitivo entre los comisarios que se postulen para el puesto. Mientras, el Ministerio del Interior quiere reducir la "onda expansiva" de este escándalo a la vez que se ha abierto una investigación interna en la que se intenta averiguar si hubo altos mandos que taparon la agresión, encubriendo al DAO y chantajeando a la víctima. Pero esa onda expansiva llega mucho más lejos que eso, sino que hay una cantidad ingente de interrogantes y peligros que se han abierto con todo este caso. Sobre ello hablaron en El Abierto de Hoy por Hoy, donde han estado analizando toda la situación.
Jerarquía, perfiles y miedos
Entre las participantes en ese análisis estaba Estefanía Molina, que manifestaba que "lo que nos debe importar, como responsabilidad de un ministerio y de gobierno, es hasta dónde llegan los efectos o el conocimiento de este caso. Esto es lo primero de todo", puntualizando que esta sospecha ya estaba en el entorno de la víctima, como ha dejado de manifiesto los movimientos de su abogado, Jorge Piedrafita. La periodista apuntaba a cómo se consideraba que esa sospecha de que pudiera saberse en varios lugares, que se tratase de impedir que saliera adelante o "esto se embarrara o archivara" al hecho de que "no lo denunciaron en la comisaría, sino que fueron directamente al juzgado".
Entre otras cosas, Molina ha expuesto cómo normalmente se piensa que "hay un prototipo de víctima o un prototipo de agresor", pero este caso nos demuestra que no, "porque esta chica era una policía". Esto ha provocado que, "tal vez, lo que ha tenido es a lo mejor más pericia a la hora de intentar encontrar pruebas para su acusación. Esa adrenalina, esa valentía de incluso un audio de unos 40 minutos para presentarlo como acusación en el juicio", aunque lo que cree que es más importante saber "es si esto también ha trascendido presuntamente a otras mujeres, si sabemos algo de este DAO, si conocía algo la policía", así como es importantísimo y fundamental averiguar si ha habido coacciones realmente. Ahí entra el factor de los cuerpos jerarquizados, donde se abre un peligroso interrogante.
La analista, hablando de los protocolos internos, era bastante clara. "A mí me da miedo, y en los partidos igual, que los protocolos se conviertan en algo para ahogar los temas", señalando esa gran duda que se plantea en este tipo de situaciones, porque por desgracia "ya lo hemos hablado con otros casos", el cómo no se usan "para darle un cauce a las cuestiones que están pasando de una forma mucho más cercana, sin que la víctima tenga miedo". En este punto, Molina explica que el contexto de los policías, que tienen "una relación muy jerárquica", le lleva a pensar en el lado más humano del funcionariado, "que siempre existe ese temor a perder tu puesto de trabajo, a ser marginado o a ser desplazado" por sus superiores en cuestiones tan delicadas y de tanto calado.
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Esto es un fragmento de El Abierto de Hoy por Hoy, con Àngels Barceló. Escúchalo completo aquí:
Interrogantes, conmoción en la Policía y la propuesta de Rufián para la izquierda
Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.