El primero en casi 400 años, pero no el único: los otros miembros de la monarquía británica detenidos antes que el expríncipe Andrés
La detención de Andrés Mountbatten-Windsor ha marcado un antes y un después en la historia reciente de la monarquía británica
Fotografía de archivo tomada el 6 de mayo de 2023 que muestra al entonces príncipe Andrés, durante la ceremonia de coronación de su hermano el rey Carlos III en Londres. / ANDY RAIN (EFE)
Madrid
Era en torno a las 11 de la mañana de este jueves cuando la prensa británica comenzaba a informar de la detención de Andrés Mountbatten-Windsor, el expríncipe Andrés, octavo en la línea de sucesión y hermano del rey Carlos III de Inglaterra, arrestado en su domicilio de Sandringham. Tras 11 horas detenido por "mala conducta en cargo público", Andrés ha sido puesto en libertad sin cargos, pero bajo investigación, y se le ha podido ver por primera vez en la jornada saliendo de la comisaría de Norwich reclinado en el asiento de atrás de un Range Rover negro.
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El arresto del expríncipe ha marcado un antes y un después en la historia reciente de la monarquía británica, que en los últimos años ha tenido que hacer frente a los problemas con la justicia del "hijo predilecto" de la reina Isabel II. Ya en octubre, Andrés renunció a todos sus títulos y cargos, incluidos el de príncipe, con el beneplácito de su hermano, quien también se ha mostrado dispuesto a colaborar con las autoridades para esclarecer la posible vinculación de Andrés con el caso Epstein.
Sin embargo, la del expríncipe no ha sido la única ocasión en la que un miembro de la monarquía británica se ve relacionado con la policía o, incluso, detenido por las autoridades británicas. Es, eso sí, la primera vez que se produce un arresto en la Casa Real británica en casi 400 años.
Isabel Tudor (más tarde, Isabel I) (1554)
Entre enero y febrero del año 1554, Inglaterra se veía sumida en la conocida como Rebelión de Wyatt, mediante la que parte del pueblo británico se sublevó contra el plan de la entonces monarca María I de casarse con Felipe de España. Una rebelión en la que, si bien nunca llegó a confirmarse la participación de Isabel Tudor, hermana de María I, sí se sospechó de la intención de los miles de insurgentes que se hicieron eco de ella de sustituir a la entonces monarca.
La reina Isabel I de Inglaterra, en un retrato durante su reinado, años después de que su hermana diera la orden de arrestarla en 1554. / DEA / G. DAGLI ORTI
Isabel Tudor fue detenida el 18 de marzo de 1554 y escoltada por el Támesis hasta la Torre de Londres, acusada de complicidad en la rebelión. Más tarde, el 17 de noviembre de 1558, y una vez su hermana María I había muerto, fue puesta en libertad, dando comienzo así al reinado de Isabel I de Inglaterra.
María I de Escocia (1568 y 1587)
El caso de María I de Escocia implicó en la monarquía británica otras dos detenciones, la primera de ellas con una abdicación de por medio. Era julio de 1567 cuando la monarca fue detenida y encarcelada en el castillo de Loch Leven, tras una rebelión de nobles escoceses relacionada con el asesinato de su anterior marido, Lord Darnley. Durante su arresto, la reina fue obligada a abdicar en favor de su hijo, James VI.
La reina María I de Escocia en un retrato. / Fine Art
Más tarde, en 1568, la exmonarca logró escapar, pero volvió a ser detenida y enviada a distintas prisiones durante 19 años. En octubre de 1586 fue declarada culpable de traición por conspiración contra Isabel I de Inglaterra y, posteriormente, ejecutada en febrero del año siguiente.
Carlos I (1646-1649)
El caso del rey Carlos I de Inglaterra nos lleva hasta la época de la sucesión de Guerras Civiles inglesas, que se sucedieron en la región entre 1642 y 1651. El conflicto, principalmente entre monárquicos y parlamentarios en torno a la autoridad y control real, llevó en 1646 a la detención del monarca Carlos I tras su rendición ante las fuerzas escocesas en Southwell.
El rey quedó entonces en custodia del Parlamento y recluido en distintos lugares, como Hampton Court o Carisbrooke Castle. Si bien trató de negociar en reiteradas ocasiones con el bando contrario, en 1649 fue juzgado por traición por el ala más radical de los parlamentarios, liderados por Oliver Cromwell, quienes le declararon culpable. En concreto, el monarca fue acusado de provocar la guerra, actuar contra las libertades de la sociedad inglesa y de "derramar sangre inocente".
Retrato del rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda, fechado en 1630. / Heritage Images
El 30 de enero de 1649, Carlos I de Inglaterra fue ejecutado públicamente frente al Palacio de Whitehall, ubicado en Londres. Con su muerte, Inglaterra dijo adiós a la monarquía y dio paso a la república, con Cromwell al frente convertido en la figura de Lord Protector.
El caso de las reinas consortes Ana Bolena y Catalina Howard o el de la princesa Ana
Más allá de los casos vinculados directamente a miembros de la monarquía con detenciones incluidas, la historia de la Casa Real británica tiene tras de sí otros casos relacionados con reinas consortes o princesas que sí han tenido que hacer frente a otras circunstancias legales.
Por un lado, el caso de la reina consorte Ana Bolena, esposa del monarca Enrique VIII, y cuyo arresto en mayo de 1536 acusada de adulterio acabó con su vida el 19 de ese mismo mes. Bolena fue decapitada en la Torre de Londres tras ser formalmente acusada de adulterio, incesto y conspiración contra el rey, con quien en ese momento ya tenía desencuentros por varios abortos y distancia entre ambos.
Unos años más tarde, en 1540, Catalina Howard, prima de Ana Bolena, se casa con Enrique VIII, quien en noviembre del año siguiente da comienzo a una investigación contra ella por sospechas de adulterio. Howard fue arrestada ese mismo mes, despojada de su título de reina y ejecutada en febrero de 1542.
Ya en la historia más reciente de la monarquía británica, la princesa Ana, hija de la reina Isabel II y hermana de Andrés Mountbatten-Windsor y el monarca Carlos III, también se ha visto involucrada en asuntos legales, aunque en ningún caso ha sido arrestada por ellos. En 2001 fue multada por exceso de velocidad y un año más tarde, en 2002, se declaró culpable por otro delito relacionado con su perro, después de que este atacase a dos niños en un parque de Windsor.