Javier Santaolalla alerta de la "epidemia de bulos" y pide alfabetización mediática frente a la desinformación
El divulgador, premiado en los Premios Alejandro Echevarría, defiende el rigor y el humor como antídotos contra las fake news

La Ventana contra la desinformación en los Premios Alejandro Echevarría
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Madrid
"Existe una epidemia de bulos que intoxica nuestra convivencia". Es el diagnóstico que comparte el físico y divulgador Javier Santaolalla en La Ventana, Premio a la Alfabetización Mediática e Informativa en la cuarta edición de los Premios Alejandro Echevarría.
Con más de 400.000 seguidores en X, 2,5 millones en Instagram y casi cinco millones en YouTube, a través de su canal Date un Vlog, Santaolalla se ha convertido en uno de los rostros más influyentes de la divulgación científica en español.
"Desde mi posición intento mandar mensajes rigurosos", explica. Para él, las redes sociales no son enemigas de la ciencia, pero tampoco neutrales: "Son aliadas cuando se utilizan bien; si se utilizan mal, pueden ser un freno para el conocimiento".
El error como motor y el humor como herramienta
El físico recuerda que los bulos científicos siempre han existido. Lo que cambia ahora es la velocidad de propagación. "Con la generalización de los medios es más fácil que se prenda un bulo". Combatirlo, dice, es una tarea continua que involucra a muchos actores: plataformas, educadores, comunicadores y ciudadanos.
Frente a la desinformación, reivindica dos herramientas: el pensamiento crítico y el humor. Comenzó divulgando en formato stand-up, convencido de que incluso la mecánica cuántica puede explicarse con una sonrisa. "No es que el objetivo principal sea divertir, pero ayuda".
También lanza una idea clave: en la vida el error penaliza, pero en ciencia el error es el motor del avance. "Del error siempre se aprende mucho". Esa pedagogía del ensayo y la corrección es, para él, la mejor vacuna contra la mentira interesada.
El vacuno frente al espejo de la desinformación
La desinformación no afecta solo a teorías científicas. Tiene consecuencias directas en sectores productivos. El jurado de los Premios también reconoció la labor de Provacuno, por su trabajo contra los bulos en el ámbito agroalimentario.
Su director, Javier López, advierte en La Ventana de un impacto "directo y dramático" en miles de familias. En el imaginario colectivo, el sector aparece a menudo como uno de los grandes responsables del cambio climático o de problemas de salud pública.
Los datos dibujan otra fotografía: en España hay 6,5 millones de cabezas de ganado bovino, más de 100.000 granjas, el 87% en municipios rurales y casi un tercio en zonas con grave riesgo de despoblación, y alrededor de 130.000 empleos directos. El 86% de las explotaciones son de titularidad familiar.
"La trazabilidad es total", subraya López: desde el nacimiento del animal hasta el lineal del supermercado.
Ciencia, territorio y futuro
Provacuno trabaja con la Red REMEDIA, centrada en la mitigación del cambio climático en el sector agroforestal. Estudios recientes apuntan a que la huella de carbono del vacuno español por kilo producido es significativamente inferior a la media mundial.
El sector también ha apostado por la narrativa audiovisual con documentales como Goodbye Cows, que plantea qué ocurriría si desaparecieran las vacas: más riesgo de incendios por acumulación de pastos, degradación de ecosistemas y un golpe casi definitivo a la España rural.
Para López, el futuro pasa por tecnología, innovación y comunicación. Vallados electrónicos, GPS y sistemas inteligentes que alivien la dedicación permanente del ganadero y faciliten el relevo generacional.




