Jeffrey Epstein, el depredador sexual que además era un traficante de información sensible
Hay todo tipo de sospechas sobre si el multimillonario recopilaba información comprometedora de sus poderosos conocidos, que luego podía utilizar en su contra o en beneficio propio

Copias impresas de los papeles de Jeffrey Epstein. / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH (EFE)

Madrid
Jeffrey Epstein era un depredador sexual. Este multimillonario gestor de fondos tejió una de las mayores redes de tráfico sexual de menores de este siglo. Durante décadas utilizó su inmensa fortuna y sus conexiones con la élite política, financiera, empresarial y social del mundo para abusar de adolescentes con total impunidad. Es, sin duda, la faceta más deleznable de todo el entramado de Epstein. Pero no es la única.
La desclasificación de 3,5 millones de documentos y los cargos imputados al expríncipe Andrés de Inglaterra han puesto de manifiesto que, además de un traficante sexual de menores, Epstein también era un traficante de información sensible.
Los documentos han demostrado el enorme alcance de la red que tejió Jeffrey Epstein. Se convirtió, efectivamente, en una especie de broker de información sensible dada la relevancia de las personas que se movían en su entramado.
Presumía de tener acceso a la agenda completa de Bill Clinton. Fue capaz, por ejemplo, de reunirse dos veces con un diplomático tan importante como William Burns, que fue número dos de la Secretaría de Estado con Obama y luego director de la CIA con Biden, o tener vínculos mucho más estrechos con el entonces príncipe Andrés de Inglaterra o con el exprimer ministro israelí, Ehud Barak, que visitó a Epstein en su mansión de Nueva York 30 veces y una en su famosa isla.
Por cierto, la dichosa isla de Epstein está en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, al este de Puerto Rico.
Relación con el mundo empresarial
Pero Epstein también tuvo relación intensa con personalidades del mundo empresarial como el fundador de la firma de inversión Apollo, con el que fue director ejecutivo de Victoria's Secret o con miembros de la cúpula del poderoso banco JP Morgan.
También intercambió mensajes con Elon Musk sobre la asistencia a "fiestas locas", textual, y tuvo contactos más recurrentes con Steve Bannon, el ultraderechista y exasesor de Donald Trump, con quien habló de hacer un documental sobre el propio Epstein.
Todos esos contactos le daban acceso a información sensible del ámbito político, empresarial, financiero, comercial...
Cómo operaba Epstein
Hay sospechas, pero aún no hay certezas. Según un informe que reza en los papeles desclasificados, se denunció que en México en 2019, en una vivienda propiedad de la trama se encontró una estructura subterránea en la que se encontraron 10.000 vídeos de menores de Guatemala, Honduras, México y algunas niñas.
En los papeles desclasificados también figuran correos de 2014 de Epstein con uno de sus ayudantes a quien pide instalar cámaras ocultas en sus mansiones de Nueva York y Palm Beach, en Florida. El ayudante le respondió en otro email diciendo que las estaba instalando en cajas de kleenex. Muchas víctimas han relatado que tenían la sensación de estar siendo grabadas.
Evidentemente, eso ha levantado todo tipo de especulaciones sobre si recopilaba información comprometedora de sus poderosos conocidos que luego podía utilizar en su contra o en beneficio propio, pero no hay, de momento, evidencias.
¿Qué hacía Epstein con esa información?
Aquí entramos de nuevo, en el terreno de las sospechas, porque certezas tampoco hay todavía. Son evidentes sus vínculos con miembros de gobiernos como el de Israel (el ex primer ministro Ehud Barak), Noruega (el exprimer ministro Jagland está imputado por corrupción por sus contactos con Epstein) o Gran Bretaña (el príncipe Andrés o el exministro laborista Peter Mandelson). Pero qué hacía con esa información aún es una incógnita.
En los papeles desclasificados hay numerosas menciones al Mossad, el servicio de inteligencia israelí, a la CIA o al MI6 británico, pero nada concluyente hasta el momento. Que tenía acceso a información sensible es una evidencia. Qué hacía con ella es una incógnita.
Aún es más lo que se ignora que lo que se sabe sobre el alcance y la forma de operar de Jeffrey Epstein. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha desclasificado 3,5 millones de documentos, pero convenientemente censurados, con numerosos nombres y detalles tachados con el argumento de que aún son objeto de investigación.
Además, como decía el número dos de este departamento, y antiguo abogado personal de Trump, Todd Blanche, "el Departamento de Justicia ha identificado más de seis millones de páginas que contienen información potencialmente relevante para la investigación". Si son más de seis millones de documentos y se han desclasificado 3,5 millones. ¿Qué hay en los otros 2,5 millones de documentos? ¿Quién más figura en esos papeles?
El congresista demócrata por California Ro Khanna forma parte del comité del Congreso que ha podido ver muchos documentos completos, sin nombres o detalles censurados. Decía que "el 70 o el 80% de los papeles de Epstein tienen todavía tachones". Y que ha visto "los nombres de al menos seis hombres ricos y poderosos que han sido ocultados sin razón aparente por el Departamento de Justicia".
Una condena menor
Y un último apunte que ayuda a entender muchas cosas de este escándalo. Jeffrey Epstein fue acusado ya en 2008 -11 años antes de su detención definitiva- de cargos muy graves de pederastia en el estado de Florida. Sin embargo, la causa se cerró inexplicablemente con una condena menor.
Aunque el FBI llegó a identificar a 36 víctimas menores de edad (algunas de apenas 14 años), esquivó una posible cadena perpetua por cargos de pederastia gracias a un acuerdo secreto con la fiscalía estatal.
Evitó la denuncia federal a cambio de reconocer dos delitos menores en Florida (solicitud de prostitución e incitación de una menor a prostituirse) y cumplió apenas 13 meses de condena en régimen de semilibertad.
El fiscal que aprobó aquel acuerdo secreto, que además fue ocultado a las víctimas, se llama Alexander Acosta. Fue nombrado secretario de Trabajo en 2017 por Donald Trump, en su primera administración. Sin embargo, Acosta tuvo que dimitir cuando Epstein volvió a ser detenido -esta vez por orden federal- en 2019 y comenzó el escrutinio sobre cómo se había cerrado el primer procesamiento.
Acosta siempre ha defendido en público que llegó a un acuerdo ante la endeblez de las pruebas contra Epstein en aquel momento. Años después resultaron ser abrumadoras, pero lo cierto es que la primera vez que la justicia le estrechó el cerco consiguió zafarse y seguir operando durante otros 11 años más. ¿Fue por sus contactos con las altas esferas? Esa pregunta aún no tiene respuesta.

Miguel Á. Muñoz Encinas
He trabajado en todos los programas informativos de la SER (Hoy por Hoy, Hora 25, Hora 14, boletines...




