'La vida está en otra parte' o el destino de un poeta
Milan Kundera, autor de 'La insoportable levedad del ser', recibió el Premio Médicis por esta profunda novela
Milan Kundera nació en Brno, actual República Checa, en 1929 y murió en 2023. Tras exiliarse en Francia tras la invasión rusa de Checoslovaquia de 1968 se nacionalizó francés. De hecho, estuvo prohibido en Checoslovaquia hasta 1987. Novelista, ensayista y dramaturgo, es el autor de 'El libro de los amores ridículos', 'La broma', 'La inmortalidad', 'El libro de la risa y el olvido', 'La despedida', o 'La insoportable levedad del ser'.
Escribió 'La vida está en otra parte' en 1969, pero no vio la luz hasta que no fue traducida al francés en 1973, año en el que ganó con el Premio Médicis como la mejor novela extranjera publicada en Francia. Es una novela extraordinaria, profunda y teórica, pero sin embargo, revestida de ligereza.
Podría pensarse que 'La vida está en otra parte' es un libro liviano, pero al revés, es una novela llena de profundidad. El tema de 'La vida está en otra parte' es el destino de un poeta que vive en el seno de una sociedad estalinista, en la que su conciencia deberá pactar con el humanismo oficial hasta llegar a la colaboración con las actividades policiales. En esta paradoja trágica, la Historia se encarga de sumergirnos en una atmósfera de ironía kafkiana. Jaromil le exige lo mismo, primero al amor, a la revolución en seguida, a la muerte finalmente: entrega absoluta a cambio de protección absoluta. Es un sentimiento feudal, el que el siervo ofrecía a su señor. Jaromil cree que es un sentimiento poético: el sentimiento poético, que le permite situarse no «fuera de los límites de su experiencia, sino bien por encima de ella».
Uno de los personajes esenciales de 'La vida está en otra parte' es la madre del poeta. El repertorio variado y ambiguo del chantaje materno absolutista se descompone en emociones parciales: piedad y reproche, esperanza, cólera, seducción. Jaromil, en cambio busca la ternura, y esa ternura imposible lo que Jaromil, el poeta, no va a encontrar ni en su madre ni en su amante, ambas cargadas del amor «insidioso, constrictivo, pesado de carnosidad y de responsabilidad» propio de la edad adulta, sea el amor de la mujer con su poeta amante o el de la madre con su hijo crecido. La va a encontrar en la revolución socialista: necesita el absoluto para ser poeta. La revolución es la hermana de la poesía. Y salva al joven poeta de la pérdida de su ternura en un mundo adulto, relativista. La revolución le enseña a Jaromil el camino a la poesía. Gracias a la revolución él y su poesía serán amados «por el universo entero». Idilio que suple las insuficiencias de la vida, el amor, la madre, la amante, la infancia misma, elevándolas a la lírica unitaria de la experiencia, la comunidad, la acción, el futuro.
El poeta puede ser un delator. Ésta es la realidad terrible que nos dice 'La vida está en otra parte'. Jaromil el joven poeta delata en nombre de la revolución, condena a los débiles, los envía con tanta seguridad como el juez al patíbulo y la inocencia nos muestra su sonrisa sangrienta. «El poeta reina con el verdugo» y no, subraya Kundera, porque el régimen totalitario haya deformado el talento del poeta, ni porque el poeta sea mediocre y busque el refugio totalitario, no: Jaromil no denuncia a pesar de su talento lírico, sino, precisamente, gracias a él. Esa es una de las cuestiones esenciales en las novelas de Milan Kundera. ¿Cómo combatir la injusticia sin engendrar la injusticia?
El destino del joven poeta Jaromil en 'La vida está en otra parte' se consume con una sola nota de salvación: la simetría positiva con el destino de su padre. Éste perdió la vida por el absoluto concreto de salvar a una persona. Jaromil la perdió por el absoluto abstracto de entregar a una persona. El padre de Jaromil actuó como actuó porque sintió que la necesidad de la historia es una necesidad crítica. Jaromil actuó como actuó porque sintió que la necesidad de la historia es una necesidad lírica. El padre murió, quizás, sin ilusiones pero también sin desilusiones. Hay otro personaje esencial en 'La vida está en otra parte': Xavier. Xavier es el poeta que Jaromil pudo ser, que Jaromil es porque existió al lado de él o que, quizás, Jaromil será en el sueño de la muerte.
Este artículo contiene fragmentos del prólogo de Carlos Fuentes a una edición de la Editorial Tusquets.