Los materiales secretos que revolucionarán la aeronáutica del futuro
Visitamos las instalaciones de FIDAMC en Getafe donde investigan con materiales compuestos para proyectos confidenciales
Los materiales secretos que revolucionarán el mundo de la aeronáutica
Getafe
Aquí se esconden los secretos del futuro. Cómo serán los aviones y los drones “hechos de polvo de estrellas”. La frase no es mía. Es de Millás, que se pone poético cada vez que le enseñan una plancha de fibra de carbono. Llámalo plancha, o fuselaje, o defensa de ataque del ala de un avión… A los ojos de quien no entiende lo que se ve es una pieza oscura, suave, con aspecto metálico que no pesa y que, industrialmente desarrollada, formará parte de naves que pesen menos, que optimicen la carga, que gasten menos, que reducirán gastos.
El carbono está en la naturaleza, en un árbol, en un trozo de carbón, en nuestros propios huesos y, el que usan aquí, en el petróleo. En la fundación FIDAMC cogen ese carbono, lo mezclan con diferentes resinas aglomerantes y lo someten a presiones y temperatura hasta que consiguen un material con las características y capacidades de resistencia, flexibilidad y tenacidad que necesitan. “Ningún medio de comunicación se ha paseado por los nueve mil metros cuadrados de instalaciones como lo estáis haciendo vosotros”. Vemos brazos de robot gigantes que apilan capas de material. Hornos, más grandes todavía, que expulsando el oxígeno y utilizando tanques de nitrógeno “curan” la pieza como si fuera un jamón. A continuación un control de calidad que valida que no hay ninguna imperfección por mínima que sea. “Nadie que no tenga muchas horas de vuelo en este método puede validar piezas. Algo que va en un avión que sube a 14 kilómetros de altura puede tener ni el más mínimo fallo. La seguridad en aviación es primordial”. Y para reforzar esa seguridad todo tiene que ser revisable. “Un impacto en la fibra de carbono no se ve pero se transmite como una onda expansiva y es posible que haya dañado la estructura.” Optimizar el mantenimiento es un reto. Una de las opciones que investigan y que se empieza a utilizar en satélites es introducir sensores entre las capas de material que facilitan datos de cómo está la estructura en cada momento. El problema de esto, y en lo que se está trabajando, es en poder certificar la veracidad de los datos.
Junto a Isabel, responsable de Termoplásticos, y Sofía, de Aeronáutica y Espacio, Pasamos por zonas valladas y carteles con advertencias y códigos de seguridad. No podemos pasar, no podemos mirar. Pero le echamos un ojo. Qué pena no entender lo que vemos pero ya se encarga su director Ernesto González de ponernos los dientes largos: “Esa pieza que nos ha encargado Airbus cambiará la aviación” ¿De verdad? ¿Eso? Pues sí… Al lado el espacio en el que investigan drones para el Ministerio de Defensa. Para entrar tendríamos que trabajar en el proyecto, haber pasado por una evaluación del CNI y firmado unos cuantos formularios de confidencialidad y responsabilidad. Miramos por una rendija y nos admiramos de lo que, una vez más, no entendemos pero es fascinante. Lo que más nos fascina es la palabra indetectabilidad. Nos la enseñan en el laboratorio. Pero es lo único que nos muestran. Debemos elegir entre saber o morir con el gas tóxico que utilizan durante la investigación. Decidimos vivir en la ignorancia pero imaginando que lo que desarrollan al otro lado de la puerta misteriosa es la capa invisible con la que alguna vez todos hemos soñado.
Paqui Ramos
Casi siempre en la radio. Siempre en la SER....Casi siempre en la radio. Siempre en la SER. Trabajando con Javier del Pino y yendo a sitios con Juanjo Millás