Tribunales

El supuesto testaferro del novio de Ayuso también pide la nulidad del proceso basándose en la sentencia del fiscal general

El último de los coacusados en el proceso por fraude fiscal contra Alberto González Amador, expone que “hace suyos” los argumentos del empresario y pide declarar nula la causa por la “acumulación de vulneraciones de derechos” revelada por el Supremo en la condena al fiscal general

El novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, durante su declaración en el Supremo

Madrid

El supuesto testaferro del novio de Ayuso, el mexicano Maximiliano Niederer, “se adhiere y hace suyos” los argumentos de la defensa de Alberto González Amador, que ha pedido la nulidad del proceso por fraude fiscal, esgrimiendo la sentencia del Supremo contra el exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

Como Alberto González, el mexicano sostiene que se ha producido una “acumulación de vulneraciones de derechos fundamentales” del novio de Ayuso, eliminando el “procedimiento penal justo” tanto para él como para el resto de investigados.

En caso de que no prospere la petición y exista condena, Niederer pide que se le aplique la atenuante por dilaciones indebidas porque él no ha provocado los retrasos en la investigación. A juicio de la acusación, si han existido retrasos, se han debido al propio novio de Ayuso, que se negó a declarar de forma reiterada y presentó numerosos recursos.

El mexicano Maximiliano Niederer es considerado el principal testaferro del novio de Ayuso en su supuesto fraude fiscal de más de 350.000 euros, como cooperador necesario en la emisión de dos facturas falsas de México y Costa de Marfil por 620.000 y 922.585 euros respectivamente, para aminorar su base imponible y pagar menos a Hacienda.

La Fiscalía y la Abogacía del Estado piden 3 años y 9 meses de cárcel para Alberto González Amador y el pago de una multa de 448.927 euros. Está acusado por un delito de pertenencia a grupo criminal, delito continuado contable y dos delitos fiscales por intentar pagar menos a Hacienda cuando en lo peor de la pandemia obtuvo un beneficio de 2.3 millones de euros con la venta de mascarillas y otro material sanitario.

A Alberto González, el Impuesto de Sociedades de 2020 le salió a devolver en 1.300 euros y en el ejercicio de 2021, solo abonó 7.000 euros. Hacienda asegura que presentó esos resultados mediante facturas falsas y que en realidad debió abonar 350.951 euros por la suma de ambos ejercicios.