El 23-F como nadie te lo ha contado
Nativel Preciado: "Intenté escapar por una ventana"; Julia Navarro: "Algunos se comieron los carnets de militancia de izquierdas"; Pilar Cernuda: "Una compañera se hizo pasar por la mujer de Tejero y Millans del Bosch le dijo que Armada estaba dentro"; Amalia Sánchez Sampedro: "En Donosti, pensaban que había sido ETA"

Madrid
45 años después, cuatro periodistas históricas recuerda cómo vivieron el fallido golpe de Estado.
Era lunes. Tocaba jornada en el Congreso de los Diputados porque se iba a celebrar la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Tanto Nativel Preciado como Julia Navarro, estaban en el hemiciclo, mientras que Amalia Sánchez Sampedro se encontraba en Donosti y Pilar Cernuda cubría la votación desde la agencia Colpisa.
Con los ojos cerrados y las manos en la cara, las periodistas vuelven a escuchar la irrupción de los militares en el Congreso al grito de 'quieto todo el mundo', seguido de los 35 disparos que dio Antonio Tejero al techo: "Lo primero que sentimos fue desconcierto. Nos preguntábamos quiénes eran. Empezaron a caer cristales del techo de los focos rotos por los disparos, algunos compañeros se comieron los carnets de militancia de partidos y sindicatos de izquierdas por miedo"", cuenta Julia Navarro que presenció el golpe desde la tribuna de prensa.
La madre de Nativel Preciado, como mujer represaliada, siempre dijo que iba a haber un golpe de Estado, lo que le llevó a su hija a soñar con el suceso. En el momento en el que los militares entraron en el Congreso, Preciado intentó escapar con la idea de saltar por la ventana de un despacho: "Me quise hacer la valiente, pero no pude. Entraron todos los escoltas de los políticos, todos armados y, a su vez, desarmados por los dos guardias civiles que llegaron después. Siempre me pregunté por qué no hicieron algo, si eran más que ellos. En ese momento, pensé que iba a morir en un fuego cruzado".
En cuanto escuchó lo ocurrido por la radio, Pilar Cernuda se fue directa a la carrera de San Jerónimo: "Fui para ver si me enteraba de algo. Allí, me encontré con Emma Cohen y Fernando Fernán Gómez. Como no conseguí nada, me fui al Ministerio del Interior y me dijeron que el general Armada estaba involucrado". La confirmación de que Armada tenía que ver con el golpe fue gracias a una llamada a Milans del Bosch de Susana Olmo haciéndose pasar por la mujer de Tejero.
Amalia Sánchez Sampedro estaba en la sede del diario Egin, en Donosti: "En las primeras horas, pensábamos que era ETA. Cogí un tren nocturno y me fui directamente a Hotel Palace de donde salimos a las siete y media de la mañana".
Mara les ha preguntado si servirá de algo la desclasificación de los documentos del 23-F, a lo que todas han coincidido que no: "Durante estos 45 años, todo el mundo ha investigado sobre el golpe de Estado. Jueces, fiscales, analistas, gente del extranjero", cuenta Pilar Cernuda. En esta conversación, también comentaron la posible implicación del entonces rey Juan Carlos I: "Yo creo que el rey estaba de acuerdo con el golpe de timón, pero dudó al ver el desmadre con la intervención indebida de Tejero".




