El testimonio de Lucía, víctima de agresión machista: "Empezó a darme martillazos en la cabeza. Si hubiera perdido el conocimiento, no estaría viva"
Lucía, una chica de 27 años de San Fernando, cuenta en 'Hora 25' la brutal agresión que sufrió a manos de su expareja en la casa de este en septiembre de 2024

El testimonio de Lucía, víctima de agresión machista: "Empezó a darme martillazos en la cabeza. Si hubiera perdido el conocimiento, no estaría viva"
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Madrid
El 2 de septiembre de 2024, Lucía, una chica de 27 años que vive en San Fernando (Cádiz), se había separado de su pareja hacía un mes y pocos días, saliendo de una relación que duró cerca de tres años. El 2 de septiembre de 2024, su expareja contactó con Lucía diciéndole que necesitaba verle urgentemente porque se iba a morir de un cáncer de colon, el mismo cáncer que había matado a su propio padre. El 2 de septiembre de 2024, Lucía fue hasta su casa y se puso a escudriñar cientos de folios unos dibujos que él le había pedido que buscara. El 2 de septiembre de 2024, la expareja le asestó 9 martillazos en la cabeza y la asfixió hasta casi perder el conocimiento. El 2 de septiembre de 2024, Lucía fue víctima de una agresión brutal por parte de su expareja. El 2 de septiembre de 2024, Lucía estuvo a punto de morir.

Desde Radio Cádiz, Lucía le ha relatado lo acontecido aquel día y cómo se encuentra su caso a día de hoy a Aimar Bretos en Hora 25. "Él me insistió en que necesitaba verme, que yo fuera a casa porque según él, tenía cáncer de colon [el mismo que había tenido el padre de Lucía] y que estaba muy mal. Yo le dije que nos viéramos en la calle y él dijo que no, que estaba muy mal. Fui y me preguntó si me quería quedar la casa y la moto porque, según él, le quedaban meses para morirse", ha comenzado contando.
Lucía explica que después de un rato hablando, se puso a buscar unos dibujos que había hecho para ella y, al rato, le pidió que le ayudara a buscarlos. "Entro, me doy cuenta que me he dejado el móvil fuera de la habitación y cuando vuelvo, me dice que ya los ha encontrado. En la cama había un tocho de folios en blanco y algunas carpetas. Me dijo que buscara entre los folios porque ahí había unos dibujos. Me puse a buscar y no había nada. Me los quitó, les dio la vuelta y me dijo que los mirara bien", prosigue Lucía.
"Empezó a darme martillazos en la cabeza y yo me quedé en shock. Me traté de dar la vuelta, le dije que parara y que qué estaba haciendo. Me agarró del cuello y caí al suelo. Ahí él trató de agarrarme del cuello para asfixiarme. Yo me defendí como pude y ahí comienza la lucha por salir de la casa: él haciéndome el 'mataleón', yo me lo traté de quitar de encima como pude con las pocas fuerzas que me quedaban. No sé de donde las saqué. Casi pierdo el aire. Conseguí quitármelo como pude, llegué al salón, me agarró otra vez y yo me tiré al suelo. Él me quitó el móvil y lo tiró al suelo", cuenta Lucía con ojos grises.
El agresor, dice Lucía, le empezó a decir que yo ella era la persona que más daño le había hecho "en el mundo" y que no la iba a soltar. "Viendo que me podía morir allí, salí hacia la puerta, la abrí y empecé a pedir auxilio. Me volvió a meter para dentro haciendo el 'mataleón' de nuevo y salí a rastras como pude hasta que llegaron los vecinos", relata. Y es que fueron los propios vecinos, que lograron escuchar los gritos de socorro ahogados, los que llamaron a la policía y a la ambulancia.
"Si yo hubiera perdido el conocimiento en algún momento, yo no estaría hoy viva. Llegué al hospital casi muerta, y solo quería dormirme". Mientras tanto, y por lo que le han contado a ella los vecinos, él salió de la casa diciendo: «He sido yo» con el martillo en la mano, confesando su crimen.
9 brechas en la cabeza. 9 golpes, uno tras otro. A Lucía le tuvieron que hacer una reconstrucción de cráneo y ahora lleva consigo a todas partes una placa de titanio en la cabeza. Una de las brechas era muy grave, y los médicos no la detectaron en un primer momento en el hospital. Una vez le dieron el alta, ella se dio cuenta de que estaba abierta y tuvo que volver para que se la cerraran.
Lucía estuvo 5 días en la UCI y otros 4 días en planta. "El conductor de la ambulancia decidió que yo estaba bien para salir andando y me sentó en la ambulancia. Le empecé a decir que me mareaba y gracias a la vecina, me tumbaron. Me quería llevar a un centro ambulatorio, el Tomás del Valle, que estaba por las noches y los vecinos le dijeron que me llevara al hospital. Se quejó, pero al final me llevaron al Hospital General San Carlos", rememora Lucía. Lo que ella no supo en ese momento es que a él, su agresor, también lo llevaron allí, a San Carlos. Se enteró porque las enfermeras y médicos lo estaban comentando y ella ya estaba consciente.
Lucía no se ha recuperado. Le han quedado muchas secuelas físicas y emocionales. Secuelas muy duras, incapacitantes. "He perdido audición, tengo la boca más cerrada y me cuesta más hablar. Tengo dolores de cabeza descomunales. Tengo mucho peor la fibromialgia. Y la ansiedad se suma todavía más. Estoy fatal psicológicamente: me da miedo ir a los sitios sola. Ya no es sólo que él me pueda hacer algo, es que ya no me fío. Si una persona que me quería me ha hecho esto, qué me podrá hacer una persona desconocida...", cuenta compungida, intentando que la voz enmascare la dureza de sus palabras.
Vive con un miedo permanente y afirma que no se puede relacionar de manera normal, ni siquiera con su entorno. Cuenta que no es capaz de hacer nada, ni de trabajar, ya que es masajista y ejercer su profesión supondría quedarse encerrada con otra persona a solas. Tampoco se ve capaz de ir a otros sitios más abiertos, como al gimnasio.
El caso permanece ahora mismo a la espera de juicio. Él se encuentra en prisión preventiva y va a cumplir dos años en septiembre, pero hay un bloqueo en los juzgados. De hecho, la fiscalía de Cádiz lleva meses denunciando este caso. "Hasta donde yo sé, él declaraba el 10 de febrero pero no lo hizo. No sé nada, ni siquiera fecha", dice. "No quiero que él salga de prisión, me da mucho miedo", añade.
"He querido contar esta historia porque estoy cansada de estar callada. De cómo van las cosas de mal, de lento. No tengo ayudas de ningún tipo. Estoy completamente sola ante todo esto. He tenido que pedir un préstamos para costearme abogadas, peritaje, todo. Estoy completamente sola. Hago esto también para otras personas que puedan estar pasando por mi misma situación", asegura la gaditana.
Lucía no se imaginaba que él pudiera llegar a extremo semejante. "Sí que había dado gritos y había pegado a cosas. Sexualmente, a veces me obligaba a tener relaciones sin yo querer o estando mal, pero la verdad es que nunca me había maltratado físicamente". Por ello, ha querido mandar un mensaje a otras mujeres (y hombres) que puedan estar pasando por su situación. Un mensaje contra el miedo y el estigma.
"Les diría que dejen de justificar a la otra persona. Estamos tan manipuladas que tendemos a pensar que es nuestra culpa nuestra y no suya. A las mujeres y hombres, porque también los hay maltratados por desgracia, les diría que hablen con su círculo cercano. Con quien sea: amigos, primos, hermanos... Pero que salgan de ahí. Que no dejen que continúe. Nunca va a mejor, siempre a peor. Y que sepan que si hablan no van a estar solas".

Álvaro García-Dotor
Periodista en Hora 25




