La inseminación traumática de la chinche: así es como se reproducen
Lo que realmente determina el interés sexual no es la identidad del individuo
La inseminación traumática de la chinche: así es como se reproducen
Madrid
La reproducción de las chinches de cama es uno de los fenómenos más extremos y violentos del reino animal. Lo explicó con todo detalle el bioquímico y divulgador Ricardo Moure en el programa Serendepias de la Cadena SER, donde definió este comportamiento como algo difícil siquiera de imaginar en mamíferos. "Es literalmente una inseminación traumática", afirmó, subrayando que el término técnico no exagera.
Lo primero que sorprende es la ausencia de discriminación entre sexos. Como explica Moure, "a las chinches les da igual que sea un macho que una hembra". Lo que realmente determina el interés sexual no es la identidad del individuo, sino su estado fisiológico: si acaba de alimentarse. "A los machos lo que les gusta es otro individuo que acabe de chupar sangre, que se acabe de alimentar", explicó en antena. Un abdomen hinchado y tenso facilita el proceso y, por tanto, aumenta las probabilidades de convertirse en objetivo.
Más información
Ese objetivo, sea macho o hembra, sufrirá un mecanismo reproductivo único: la inseminación traumática. Según Moure, "tienen un pene con forma de sable que clava en el abdomen de la otra chinche y meten ahí su esperma". No buscan la apertura genital: atraviesan directamente la pared abdominal, creando una herida, inyectando el esperma en la cavidad corporal y dejando a la chinche perforada y con un daño fisiológico que debe reparar.
Pero lo más sorprendente es el fenómeno de la transmisión indirecta de esperma entre machos. Moure lo explicó así: "Si es otro macho, cuando ese macho copule con una hembra puede introducir el esperma del macho anterior".
El sexo, por qué no eres tan macho, la sexualidad de los musgos y el vuelo nupcial de las abejas
Este mecanismo convierte a las chinches en auténticos autostopistas genéticos: un macho puede fecundar a una hembra sin haber entrado nunca en contacto con ella, simplemente porque su esperma viaja escondido dentro del cuerpo de otro macho que actúa después. Para Moure, este comportamiento resume perfectamente la esencia de su reproducción: una biología ‘salvaje, traumática y, sobre todo, fascinante’.