La UE, principal donante de una guerra que despertó (y armó) a los Veintisiete
El bloque ha ido incrementando su ayuda financiera y militar a Ucrania en una guerra que ha impulsado el gasto en defensa europeo y que ha obligado al bloque a impulsar una industria muy dependiente de EEUU, normalizando instrumentos como la deuda común o la flexibilidad fiscal

Las sedes del Consejo y la Comisión Europea en Bruselas, iluminadas con los colores de la bandera de Ucrania en el cuarto aniversario de la guerra. / OLIVIER MATTHYS (EFE)

Bruselas
Aunque los líderes comunitarios no han conseguido llegar este martes a Kiev con el préstamo de 90.000 millones bajo el brazo, por el bloqueo de Hungría, la Unión Europea se ha convertido en el primer y principal sostén militar y financiero de Ucrania cuatro años después del comienzo de la guerra.
Desde febrero de 2022, el bloqueo ha destinado 194.900 millones, según datos de la Comisión Europea. Y ha ido incrementando esa ayuda en los últimos años a medida que la administración Trump rebajaba su contribución a Kiev.
Solo en 2025, la ayuda militar de la UE aumentó un 67% en comparación con el promedio anual entre 2022 y 2024, según datos del Instituto de Kiel. Hoy, el 90% de la ayuda financiera y militar a Kiev proviene del bloque comunitario.
Alemania, Suecia y Dinamarca son, dentro de club comunitario, los principales donantes en un conflicto que mantiene a más de seis millones de refugiados en países de la Unión (fundamentalmente en Alemania y Polonia) con un mecanismo de protección temporal activo desde febrero de 2022.
Transformación de Europa
La guerra también ha transformado la Unión Europea, situando la defensa y la seguridad en el centro de las políticas comunitarias. Impulsados por la presión de Trump (con el seguidismo necesario de Rutte) y el aumento de las amenazas por la guerra, el bloque ha aumentado más de un 30% el gasto en defensa desde el comienzo de la invasión, que hoy roza el 2% del PIB de la UE.
Y aunque hay planes para impulsar la industria de defensa con el propósito de consolidar la autonomía también en la producción, el bloque arrastra los efectos de décadas de dependencia de Estados Unidos.
Por eso, como solución temporal, los socios, y los aliados de la OTAN, están comprando sistemas de defensa aérea a Estados Unidos para entregárselos a Ucrania, a través de la iniciativa PURL.
Además, la guerra ha normalizado instrumentos que hasta no hace mucho tiempo eran un tabú en la UE. Por ejemplo, la flexibilidad fiscal.
El bloque ha aprobado una cláusula de escape que permite a los estados gastar más en defensa sin que ese gasto compute como décifit, una cláusula con la que el ejecutivo comunitario quiere movilizar hasta 800.000 millones de euros para material de defensa.
Otro instrumento (tabú durante mucho tiempo) es el de la deuda conjunta. Los 27 han optado por los eurobonos para financiar la ayuda a Ucrania. Es la fórmula que aprobaron los 27 en diciembre y que ahora bloquea Hungría.
Los 90.000 millones de euros que pretende proporcionar la UE cubrirán casi dos tercios de los 136.000 millones que necesitará Ucrania en apoyo militar y financiero entre 2026 y 2027, según cálculos del Fondo Monetario Internacional.

Enrique García
(Sevilla, 1994) Corresponsal en Bruselas, siguiendo y explicando la política comunitaria. Antes, redactor...




