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'Sorry, Baby', la comedia melancólica sobre el Me Too en la que Eva Victor explora cómo una víctima rehace su vida

La directora firma una de las óperas primas del año que ha pasado por Sundance, Cannes y Seminci y que ella misma dirige y protagoniza

Fotograma de Sorry Baby / Philip Keith

Fotograma de Sorry Baby

Madrid

Son varios los relatos, en los últimos años, que muestran las violencias y sus secuelas de la violencia machista en las mujeres. Hay algo que conecta aquel clarividente capítulo de Girls, la serie de Lena Dunham, con el último filme de Guadagnino, Caza de brujas, y con Sorry, baby, el flamante debut de la actriz, guionista y directora Eva Victor. Es que todas esas historias de abuso de poder y violación ocurren entre profesores universitarios, aliados feministas, inteligentes y con buena fama. “Es una historia muy personal, pero es ficción narrativa, y esa mezcla ha sido divertida”, nos dijo en Cannes, donde la película estuvo en la Quincena de Cineastas.

De origen francés, ella escribe, dirige y protagoniza su ópera prima, que fue una de las sensaciones del pasado Festival de Sundance y aborda cómo se recompone una víctima después de una agresión. "Tenía muchas ganas de contar una historia sobre un viaje de sanación, de alguien que intentaba curarse de algo traumático y centrarse en sanar y no en generar más violencia", dice la creadora que vio cómo Julia Roberts, sobre el escenario de los Globos de Oro recomendaba su película a toda la ingustria de Hollywood, una película que habla sobre las secuelas de la violencia. "Es algo de lo que no hablamos tanto, esos años en los que estás atrapado en el trauma, mientras todos los demás continúan con sus vidas. En esos años, este personaje intenta rehacer su vida”, explica.

Una chica que está haciendo una tesis de literatura en una universidad estadounidense, se reúne habitualmente con su director en su despacho para una tutoría. Un día, el profesor no puede recibirla en el despacho y la convoca a su casa. Ahí ocurre la violación. Pero más allá de centrarse en la lucha de la víctima contra el poder patriarcal de la universidad, o en buscar la credibilidad del grupo, algo que sí vemos en las películas de Guadagnino y en la serie de Dunham, Eva Victori da la vuelta al relato. “Tenía muchas ganas de no mostrar la violencia, sino de centrarme en el momento posterior y llevar de la mano a los espectadores. Creo que he hecho la película que yo, como espectadora, necesitaba ver y con la que poder identificarme”.

La cineasta habla del dolor de que siente la víctima en su día a día, sin demasiados dramatismos y sin caer en la victimización. El profesor abusador desaparece en la primera parte de la película y todas las miradas se centran en ella, en cómo continúa la relación con sus amigos, si puede o no volver a enamorarse, después de la aparición de un nuevo vecino con el que surge cierta atracción, en cómo seguir con la carrera universitaria, siendo la Academia el lugar donde ocurrió la agresión. También reflexiona sobre la justicia y la venganza. “Hay un momento en que el personaje dice que no quiere que su agresor vaya a la cárcel, simplemente quiere que no vuelva a hacer lo que ha hecho. Es algo que comparto. Creo que la idea de que alguien pueda rehabilitarse me convence mucho más que encerrar a alguien. Como sociedad, tenemos mucho que debatir en este sentido, valorando los matices de cada caso”.

Este aspecto, aleja al filme de otros relatos recientes sobre violencia sexual, como Una joven prometedora, de Emerald Fennell, Nina, de Andrea Jaurrieta, The royal Hotel, de Kitty Green, o, incluso, Las Diabólicas, de Clouzot. De hecho, la directora no menciona ninguno de estos títulos como inspiración, más bien tiene otras apuestas: “Certain Women, de Kelly Reichardt, me impactó mucho y fue una gran inspiración para el lenguaje visual de esta película. Crecí con películas como Los paraguas de Cherbourg y Cantando bajo la lluvia, luego me enamoré de Deseando amar, de La Doncella, películas sobre la vida interior de los personajes, pero contadas con un estilo más grande que la vida real, con mucho dolor. También Moonlight y Aftersun”.

Además de referencias cinéfilas, hay mucho de literario en esta película que recrea las ansias de una escritora en ciernes. “Escribir me parece muy intenso, duro y terapéutico, pero también es devastador. Es algo muy masoquista. Te da un poco y luego te lo quita, es un proceso muy intenso y creo que quería hablar sobre cómo se vive ese proceso". Entre los libros que han influido esta obra, está Lolita. "Cuando lo leí me llamó la atención lo mucho que lo odiaba y lo mucho que me gustaba al mismo tiempo”, confiesa la autora de una de las óperas primas del año, que ha conseguido un tono entre comedia y melancolía a Sorry, baby.

Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 

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