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Boyero: "Veré la gala de los Goya porque no tengo más remedio"

El crítico reflexiona sobre la mentira, el legado de George Orwell en el documental 'Orwell: 2+2=5' y sus favoritas para los premios Goya

La Ventana del Cine con Carlos Boyero | El estreno de 'ORWELL: 2+2=5'

Madrid

Este viernes llega a los cines Orwell: 2+2=5, un documental que, sobre el papel, parece imprescindible en el clima político actual. La película toma como eje 1984 para diseccionar el presente y explorar cómo el lenguaje puede convertirse en instrumento de manipulación.

La obra utiliza imágenes de distintas adaptaciones de la obra de George Orwell, como 1984, junto a secuencias de cineastas como Ken Loach, incluida Tierra y libertad, inspirada en Homenaje a Cataluña y material de archivo de la franja de Gaza o de la Guerra Civil Española, donde el propio Orwell fue brigadista internacional.

Al frente está Raoul Peck, conocido por I Am Not Your Negro, nominado al Óscar y por El joven Karl Marx. A sus 72 años, Peck fue además ministro de Cultura de Haití entre 1996 y 1997, una biografía que explica su sensibilidad política.

Boyero reconoce que el documental le ha interesado mucho y es la primera obra que ve del director. "Creo que nadie ha descrito con tanta lucidez y contundencia como Orwell la farsa que estamos viviendo", afirma. La película subraya cómo conceptos como la neolengua siguen operando hoy en discursos de líderes como Donald Trump o Vladimir Putin, capaces de moldear la realidad a través de las palabras.

Aunque el eje del documental es 1984, Boyero confiesa que siente más admiración por Rebelión en la granja y por Homenaje a Cataluña. De hecho, la versión cinematográfica de 1984 le "aburrió", mientras que valora la potencia simbólica de Rebelión en la granja y la mirada política de Loach. Para el crítico, lo más inquietante es comprobar que Orwell no se equivocó. "Por desgracia, si vemos el panorama actual, es terrorífico".

En ese contexto surge una reflexión lateral sobre la mentira, planteada a propósito del documental. "Conmigo mismo miento de vez en cuando para aguantar el tirón, pero con los demás no lo hago. Detesto la mentira y a los mentirosos", asegura. Reconoce, eso sí, que existen "mentirosos geniales", capaces de ejercerla sin problema de conciencia. No suele convivir con muchos, dice, y quizá por eso duerme mejor.

La gala de los Goya

La conversación deriva inevitablemente hacia los Premios Goya, que se celebran el sábado 28 de febrero. "Veré la gala porque no tengo más remedio", ironiza. Durante años la veía con amigos, no con críticos, sino con gente del deporte, entre apuestas y copas. Y admite algo que rompe con lo común: era el que menos acertaba.

Entre las nominadas, le gustaría que ganara Sirat a mejor película, que le impresiona, aunque sospecha que se impondrá Los domingos, “muy publicitada y encima no me gusta nada". También salva La cena, que le parece graciosa. Las demás, sentencia, no le interesan.