De las canchas a las prisiones de Indonesia por unas gominolas de cannabis: "Fue un alivio saber que no me iban a condenar a muerte"
Las duras leyes contra las drogas en el país precipitaron la detención del jugador de baloncesto Jarred Shaw, que aliviaba así los síntomas de su enfermedad de Crohn
El caso del estadounidense Jarred Shaw saltó a primera plana mundial después de hacerse un hueco en la élite del baloncesto como un auténtico trotamundos que consiguió forjar una importante carrera en Asia. Hasta hace un año, de hecho, todavía era una de las piezas clave del Prawira Bandung que compite en la liga de Indonesia (IBL). Pero todo saltó por los aires cuando cometió el "error estúpido" que a punto estuvo de costarle la pena de muerte en un país con una de las leyes contra las drogas más duras del mundo.
Detenido el pasado mayo después de hacer un pedido de 132 gominolas de cannabis, que él siempre ha alegado que utilizaba para aliviar los síntomas de la enfermedad de Crohn que padece, asume su condena ya con cierto alivio. El propio Shaw, de hecho, ha podido contar parte de su historia desde la cárcel del oeste de Yakarta en la que se encuentra, donde periodistas del medio británico The Guardian han podido contactar con él por vía telefónica.
Después de unos meses críticos alojado en una prisión superpoblada, sin unas condiciones mínimas de higiene y con su vida en el aire, Shaw rompe su silencio agradeciendo haber evitado el peor de los castigos. "Mirando atrás, es una situación jodida", reconoce, arrepentido: "Ojalá pudiera volver atrás y cambiar mis acciones, pero fue un alivio saber que no me iban a condenar a muerte", admite, poniendo en valor el fallo judicial que se conoció en los últimos días de 2025.
"Espero y rezo para no saber cómo se siente el cáncer"
La labor de la embajada de EEUU en Indonesia también ha jugado un papel clave para mejorar sus condiciones actuales. En los últimos meses también ha podido cambiar de prisión. Ha pasado de compartir celda con otros doce presos a convivir en un espacio para cuatro. Sin embargo, reconoce Shaw que su pérdida de peso es evidente desde su arresto y lamenta que su enfermedad crónica ha ido a más por no gozar del tratamiento idóneo.
"La comida es un tema muy importante para mí. Tengo que comer prácticamente limpio con mi Crohn, pero la comida no es saludable", relata la antigua promesa de la liga de desarrollo de la NBA. Y es que, tal y como apunta, el exceso de frituras no es compatible con su enfermedad, lo que habitualmente le produce pinchazos agudos, así como náuseas y vómitos. En esta odisea, eso sí, ha sido diagnosticado de anemia leve, dolor abdominal e incluso positivo en la bacteria de E.coli. "A veces me deprimo un poco", asegura por teléfono, aunque todavía puede congratularse de haber evitado un diagnóstico de cáncer colorrectal cuyos riesgos se disparan en pacientes de Crohn: "No sé cómo se siente el cáncer. Y espero y rezo para que no sea así", suspira.
Paradójicamente, desde su encarcelamiento Shaw echa de menos los mismos remedios que le han costado la detención. "El cannabis me ayuda muchísimo en cuanto a dolores, dolores y apetito, y no sentirme decaído", se sincera, dolido porque en Indonesia "menosprecian como si fuera algo malo" los tratamientos con cannabis. Por suerte para él, su condena definitiva de 26 meses de prisión, además de los 50.000€ de multa, le permiten ver la luz al final del túnel. Así, a la espera de saldar sus cuentas con la justicia indonesia, comenta Shaw que entrena lo posible para no perder toda su forma física e incluso prepara un libro sobre su historia.