Marina Marroquí: "El sexo se ha desvirtuado tanto entre los adolescentes que ahora es un ejercicio de poder"
La educadora social especializada en violencia de género, habla en 'La Ventana' sobre la violación grupal a una menor en Valencia
Marina Marroquí: "El sexo se ha desvirtuado tanto que ahora es un ejercicio de poder"
Madrid
Tres menores de entre 14 y 15 años han sido detenidos en Valencia por su presunta implicación en una violación grupal a una compañera de su instituto. La agresión sexual fue grabada y compartida con otros compañeros del centro escolar, por lo que los acusados enfrentan delitos contra la intimidad que se suman a los de agresión sexual.
Para Marina Marroquí, educadora social especializada en violencia de género, estos hechos evidencian la epidemia de violencia sexual: "1 de cada 3 agresiones sexuales está cometida por menores". Marroquí explica que esto "no tiene que ver ni con el sexo ni con la erótica, tiene que ver con el poder". Si bien este es un problema multifactorial, el consumo de pornografía por parte de los jóvenes es un factor clave que genera esta correlación entre sexualidad y ejercicio de poder. "Si para ejercer este poder tienen que destrozar la vida de una chica, no les importa", lamenta Marroquí.
Cuando los menores llegan a estos extremos se les envía a centros en los que educadores sociales hacen una "labor educativa espectacular". Marroquí señala que el cerebro no termina de desarrollarse hasta los 23 años, por lo que estos profesionales aún pueden ayudarles a cambiar y construir valores diferentes. En estos centros sociales se trata que los agresores "sean conscientes de la gravedad de los hechos cometidos, que lo asuman y se pregunten qué clase de hombre quieren ser y qué quieren aportar a esta sociedad".
Así se organizan "la manadas"
Desde el caso de "La Manada" se ha observado un aumento significativo de las violaciones grupales. Estas siguen una organización que, según cuenta Marroquí, es de las cosas que más la "han desgarrado por dentro" a lo largo de su vida profesional. La educadora social narra como algunos de estos jóvenes condenados por agresión sexual le han explicado el procedimiento: "El más popular elige agujero, elige por dónde penetrar a la víctima. Conforme van terminando, eyaculando, se tienen que ir apartando para ver quién queda último, cual aguanta más".
Esto ha llevado a Marroquí a una conclusión: "Te das cuenta que es un ejercicio llevado al extremo de la socialización masculina, que no tiene nada que ver ni con el sexo ni con la erótica".
¿Por qué graban las agresiones?
Cabría pensar que grabarse cometiendo un delito tan grave como una violación carece de cualquier sentido, pero no para los agresores. En ese vídeo reside gran parte del sentido mismo de la agresión, "esto es más una cuestión de socializar y fardar con otros chavales que del acto en sí".
Marroquí lamenta que en los últimos años de su carrera ha observado como unas medidas cautelares "a tiempo" habrían evitado muchos casos de abuso. "Al visitar estos centros salgo con rabia al preguntarme si con una educación sexual real y actualizada, si se hubiera podido parar el acceso a la pornografía, con herramientas para la familia y profesorado, ¿estos chavales habrían cometido esos delitos?".