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Sociedad

Santiago Niño Becerra: "Una persona tendría que trabajar hasta los 80 años para comprarse una vivienda"

El economista explica en 'La Ventana' que la falta de oferta y el desfase entre salarios y precios hacen que acceder a una casa sea hoy prácticamente inasumible

Santiago Niño Becerra: "Una persona tendría que trabajar hasta los 80 años para comprarse una vivienda"

Santiago Niño Becerra volvió a poner cifras a la situación del mercado inmobiliario en La Ventana. El economista insistió en que el problema de fondo está muy identificado desde hace tiempo. "Estamos dando vueltas a un amasijo que tiene un origen común", comenzó, antes de recordar el diagnóstico del Banco de España: "Harían falta en este instante 700.000 viviendas disponibles, vacías, para entrar a vivir; no las tenemos".

La magnitud del problema se muestra en un cálculo que dejó sobre la mesa: "Si decimos que una familia tiene que dedicar durante 63 años el 30% de sus ingresos, quiere decir que si empieza a trabajar a la edad legal, esa persona va a tener que estar ingresando hasta los 80 años casi". Es, según dijo, el resultado directo de la brecha entre salarios y precios de compra.

Mientras tanto, las administraciones encadenan medidas que intentan aliviar la situación, aunque sin atacar la raíz del problema. Niño Becerra enumeró algunas de estas iniciativas: "Se van buscando fórmulas, supongo que bien intencionadas, como ayudas dinerarias a los jóvenes para acceso al alquiler,. prohibición de compra a extranjeros si llevan más o menos de tres años viviendo...". Pero, según el economista, ninguna de ellas compensa la falta de oferta.

El 30% que marcaba una época y que hoy se queda corto

Niño Becerra quiso aclarar también el origen del famoso 30% del salario destinado a la vivienda: "Siempre sale el 30% como una especie de porcentaje mágico", comentó. Ese porcentaje nació hace unos 40 años, "a raíz de un estudio del antiguo Banco de Vizcaya que determinaba cuál era la cantidad máxima que una familia podía dedicar al pago de créditos sin comprometer el resto de sus ingresos".

Donaciones, daciones y el efecto real sobre la oferta

En los últimos años, las donaciones familiares han ganado protagonismo como vía para ayudar a los jóvenes a comprar vivienda. Niño Becerra recordó que estas operaciones tienen "un trato muy concreto" desde el punto de vista fiscal y que, dependiendo de la comunidad autónoma, "el tratamiento de una herencia puede ser más favorable que el de una donación".

Pero insistió en que la clave vuelve a ser cómo inciden estas fórmulas en la oferta real de viviendas. "A través de una fórmula o de otra, la oferta aumenta", explicó. Aunque matizó que esto solo ocurre en determinados casos: "Unos padres donan legalmente una vivienda a su hijo. Esa vivienda se supone que estaba vacía. O era una segunda residencia. En ese caso, la oferta aumenta". En cambio, si la casa estaba alquilada y deja de estarlo por la donación, el impacto es nulo: "Esos padres renuncian a un alquiler para donarse a su hijo. Pero no aumenta la oferta".