Silvia Munt: "Lo único que me interesa es ser vínculo entre personas"
La actriz con más de cuarenta años en activo, galardonada por su trayectoria con el premio Gaudí, repasa su carrera delante y detrás de las cámaras y los escenarios
SÍLVIA MUNT: "HE TENIDO que QUITARME de encima MUCHA CONDESCENDENCIA de MUCHOS HOMBRES" | La charla
Si multitudinario y sonado fue su debut cinematográfico en 1978 formando parte del reparto de la película La orgía, ya sin Franco pero en un país mayoritaria y sociológicamente franquista, más excitante, afectuoso y masivo que todo aquello fue el reconocimiento de sus compañeros y compañeras de profesión al otorgarle hace poco más de quince días el premio Gaudí —el más prestigioso de la cinematografía en Cataluña— a toda una trayectoria. "Cuando me dijeron que me habían dado el Gaudí, enseguida me preocupé por estar allí, por tener que dar un discurso de cinco minutos, pero luego, al recibir tantos mensajes que decían que estaban de acuerdo con el galardón, con las voces que me contaron lo a gusto que habían trabajado conmigo, eso me emocionó. Porque te digo una cosa: a estas alturas, lo único que me interesa es ser vínculo entre personas y valorar los afectos".
El primer contacto de Silvia Munt (Barcelona, 1957) con el mundo artístico fue el baile, una disciplina a la que se dedicó intensamente hasta que se cruzó con el cine, con aquella película y enseguida con otras. Entonces bailar dejó de ser una opción si quería, además, tener vida. Y a primeros de los ochenta, un libro le iba a cambiar la existencia. Primero en el cine y un año después en la televisión. Dos versiones de una misma historia: la de Mercè Rodoreda y su novela La plaza del diamante, cuyo personaje central la situaría para siempre en el mapa de la interpretación. Desde entonces, de alguna manera, Silvia Munt sería Colometa. "Esa interpretación y esa novela me cambiaron absolutamente la vida. A ese personaje y a Mercè Rodoreda les debo mi carrera cinematográfica. He terminado haciendo más de setenta películas, hasta recolocarme y empezar a contar las cosas desde atrás, como creo que deben contarse".
Y si Colometa marcó un punto de inflexión en su carrera, no lo fue menos participar en la ópera prima de un entonces desconocido director vitoriano. Más de cuarenta años después, Alas de maripa le hizo ganar a Munt el Goya a la mejor actriz, y de aquella experiencia Juanma Bajo Ulloa asegura hoy que la actriz, "en medio de enormes incertidumbres, rodeada de un equipo bisoño, me dio confianza en mi primera película y magia para llevarla a cabo". Cuatro décadas después, Silvia Munt recuerda aquel rodaje como "tremendo, bellísimo, muy duro", pero también —aclara— "de los que tuve la certeza de que iba a salir bien, porque había mucho talento, porque Juanma Bajo Ulloa ya lo tenía".
Que su trayectoria está marcada por un cuidado preciso de sus intervenciones en el cine, teatro y televisión lo demostró Fernando Trueba al presentarla en los Gaudí como la esencia de la ética por encima de la estética, como la actriz que le enseñó a ser director de personajes. Y es esa ética la que se aprecia en trabajos como el cortometraje documental Lalia —galardonado con el Goya en 1999—, en el que da voz a una niña saharaui que relata la vida de su comunidad y los sueños perdidos de distintas generaciones de este pueblo.
"Hay un momento en el que es muy importante saber cómo quieres contar lo que te interesa contar. Y yo me di cuenta de que iba a ser detrás de la cámara, en la dirección". Y añade: ‘Recuerdo la condescendencia con la que me trataron entonces por ser mujer, pero hay que asumir que en el plano artístico, como en otros, por ser mujer te van a criticar el doble que a un hombre’. Además —concluye—, ‘sé cuidarme, entre otras cosas dejando de lado las redes sociales, que son un antivínculo, donde nadie es tu amigo ni quien dice ser’.
Ahora, centrada en la dirección, preocupada por saber mirar y no tanto por que la miren como actriz, trabaja en un documental sobre la vida y obra de Mercè Rodoreda, la inventora de Colometa, el personaje al que ella dio alas en el cine y la televisión cuando este abandonó las páginas de la novela más importante de la vida de Munt.