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El cambio climático intensificó las recientes lluvias torrenciales en España, Portugal y el norte de Marruecos

El estudio indica que las precipitaciones extremas se están convirtiendo en una amenaza cada vez mayor para las infraestructuras y las viviendas en las regiones afectadas

Un vecino de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias que se registraron en la localidad gaditana. / Román Ríos (EFE)

Un vecino de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias que se registraron en la localidad gaditana.

Madrid

El cambio climático provocado por las actividades humanas aumentó la intensidad de las recientes lluvias torrenciales que provocaron inundaciones en el Mediterráneo occidental, concretamente España, Portugal y el norte de Marruecos.

Así se desprende de un nuevo análisis del grupo internacional de científicos World Weather Attribution (WWA), dado a conocer este jueves.

A mediados del pasado enero comenzó un número inusualmente alto de tormentas con nombre llevó rachas huracanadas de viento y descargó enormes cantidades de agua en zonas del Mediterráneo occidental, con más de 50 muertos, cientos de miles de personas desplazadas en España, Portugal y Marruecos, y daños por valor de miles de millones de euros.

Solo en España, el Gobierno aprobó la semana pasada 7.000 millones de euros en ayudas económicas para los afectados por las fuertes lluvias, a los que se suman otros 1.780 millones del Ejecutivo andaluz.

En Grazalema (Cádiz) cayó más agua de lluvia en solo unos días que lo que se espera en un año entero.

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Una vez cada siglo

De igual manera, en algunas zonas de Marruecos y Portugal se registraron, durante la borrasca Leonardo, precipitaciones en un día tan extremas que se esperarían como máximo una vez cada siglo.

Para aclarar si el cambio climático influyó en esos recientes fenómenos meteorológicos extremos, investigadores de Dinamarca, España, Estados Unidos, India, Marruecos, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Reino Unido realizaron un análisis de atribución.

Analizaron la probabilidad e intensidad de los episodios de lluvia más intensos en dos regiones que abarcaban las zonas más gravemente afectadas de los tres países: el norte de Portugal y el noroeste de España, por un lado; y el sur de Portugal, el suroeste de España y el norte de Marruecos, por otro.

Según datos basados en observaciones, los días con mayor precipitación en las regiones estudiadas son ahora un tercio más lluviosos (un 36% más en la región sur y un 29% más en la norte) que antes de que el planeta se calentara 1,3 grados respecto a los niveles preindustriales, es decir, de que la quema de combustibles fósiles contribuyera al calentamiento global.

Para determinar con precisión la huella humana en ese cambio, los científicos combinaron los aumentos observados con simulaciones de modelos climáticos y encontraron un incremento de un 11% en la intensidad de las precipitaciones en la región norte estudiada que puede atribuirse directamente a las emisiones de CO2. En la región sur, los modelos climáticos no reprodujeron la tendencia observada.

Aunque las aguas que rodean la península ibérica y Marruecos no presentaron temperaturas anormalmente altas, las tormentas se vieron potenciadas por ríos atmosféricos que absorbieron la humedad de una ola de calor marina, de fuerte a severa, más al oeste en el Atlántico.

Una amenaza cada vez mayor

El estudio indica que las precipitaciones extremas se están convirtiendo en una amenaza cada vez mayor para las infraestructuras y las viviendas en las regiones afectadas, en particular las ubicadas en llanuras aluviales.

Aunque los países de la región han avanzado en la gestión de desastres, los autores ven necesario armonizar mejor los sistemas nacionales y municipales de alerta temprana e invertir en el desarrollo de capacidades locales.

"Si bien las tendencias en precipitaciones extremas son bastante heterogéneas en la península ibérica y el norte de Marruecos, en algunas partes de la región estamos observando aumentos drásticos de las precipitaciones extremas atribuibles al calentamiento global provocado por el ser humano", según Clair Barnes, Investigadora Asociada en Clima Extremo y Cambio Climático del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres (Reino Unido).

Barnes añade: "Los fuertes aumentos observados en algunas regiones deberían ser una advertencia. Sabemos que una atmósfera más cálida contiene más humedad, por lo que cuanto más carbono emitamos, más peligroso será el escenario de tormentas invernales como estas".

"Es asombroso"

David García-García, de Geodesia Satelital para la Observación de la Tierra y Estudios Climáticos y el Departamento de Matemáticas Aplicadas e Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante, subraya: "El gran volumen de agua que hemos visto en lugares como Grazalema y durante esta sucesión de tormentas es asombroso. Que caiga el equivalente a un año de lluvia en tan solo unos días supone un impacto enorme para nuestra infraestructura y nuestro suelo".

"Este estudio confirma que el aumento de la temperatura atmosférica generado por nuestras emisiones colectivas de carbono está dando lugar a un patrón de lluvias más extremas e intensas, al que los responsables políticos deben prepararse y adaptarse para proteger vidas, medios de vida e infraestructuras en nuestra región", recalca.

Por su parte, Friederike Otto, profesora de Ciencias del Clima en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, sentencia que "así es exactamente el cambio climático: patrones meteorológicos que antes eran más manejables ahora se están convirtiendo en desastres más peligrosos".

"Ya sea por el aumento del 11% que hemos podido atribuir directamente a las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, o por las tendencias mucho más elevadas que observamos sobre el terreno a lo largo de las décadas, estamos convencidos de que el cambio climático agrava estas intensas lluvias", apostilla.

Otto advierte: "Contamos con las herramientas y el conocimiento para evitar que esto empeore, pero necesitamos la voluntad de implementarlas con mayor rapidez y mejorar nuestros sistemas sociales. Cada fracción adicional de grado de calentamiento merece la pena, o las lluvias torrenciales solo empeorarán".

Defensas desbordadas

Por último, Maja Vahlberg, asesora técnica del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, indica al respecto: "Las vidas perdidas y los cientos de miles de desplazados en Marruecos, España y Portugal son un trágico recordatorio de que nuestras defensas se están viendo desbordadas. Si bien los sistemas de alerta temprana han mejorado, proteger completamente a las personas cuando llueve con esta intensidad supone un gran desafío".

"Debemos invertir urgentemente en la capacidad local y garantizar que la planificación urbana tenga en cuenta un futuro en el que lo que se considera 'extremo' cambia cada año. No solo luchamos contra un cambio climático, sino contra una crisis humanitaria impulsada por el cambio climático", concluye Vahlberg.

 

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