El hijo mayor de Juana Rivas declara que vivió "un infierno" con su padre llegando a temer por su vida y la de su hermano
Juana Rivas ha reafirmado sus acusaciones contra Arcuri: "Mis hijos me decían que iban a morir"

Juana Rivas en una fotografía de archivo / ÁLEX CÁMARA (EUROPA PRESS) (EUROPA PRESS)

Cagliari
La española Juana Rivas y su hijo mayor, Gabriel, ha declarado este jueves en el Tribunal de Cagliari (Cerdeña, suroeste de Italia) en el proceso en el que su expareja y padre, respectivamente, el italiano Francesco Arcuri, está acusado de maltrato físico y psicológico a sus hijos. Ambos ha acudido en calidad de testigos, en el marco de este proceso que se celebra en Italia, independiente del que tiene lugar en España.
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Separada de Arcuri por un biombo por primera vez durante una audiencia del juicio y visiblemente nerviosa, Juana Rivas, ha intentado relatar lo que sus propios hijos cuando iba a verlos a Italia en los más de 100 viajes que realizó a la isla desde 2017. Episodios en los que sus hijos le confesaban que eran maltrados presuntamente por su padre, llegando a temer por su vida.
Agresiones constantes
Durante su declaración, Gabriel, que ha preferido realizarla sin protección visual de ningún tipo, ha detallado, en un relato claro y cronológico, que su "vida era un infierno" y que, en muchos episodios, su padre "intentó quitarme la vida". El hijo mayor de Juana Rivas, de 19 años, relató varios epidodios en los que acusó a su padre de haberles golpeado violentamente, insultado y escupido tanto a él como a su hermano Daniel, especialmente durante 2019, cuando vivían los tres juntos el en el municipio sardo de Carloforte.
Por ejemplo, según su testimonio, un día Arcuri comenzó a golpearlo y a tirarle del pelo mientras viajaban en coche a bordo de un ferri. En medio de la agresión, impactó su cabeza contra la puerta del vehículo al tiempo que lo sacudía y le profería insultos. Otro de los presuntos hechos que ha referido se produjo cuando su hermano Daniel habría sido agredido con la alcachofa de la ducha, motivo por el cual intervino, llegando a temer por la vida de ambos.
Esta versión la ha ratificado tras serle mostradas una imagen de la lesión que presentaba su hermano posterior a este suceso. "Mi padre intentaba continuamente encerrarme con él en su habitación y me obligaba o amenazaba para que dijera que todo era culpa de mi madre, o intentaba asustarme para que no hablara con nadie", subrayó, en una declaración que realizó en italiano.
"Una vez recuerdo que me llamó al salón, me senté con él y cerró la puerta con llave. Yo me asusté, enseguida me agarró del cuerpo y me lanzó contra su escritorio, me sujetó así por la boca y el cuello y empezó a decirme: 'Eres un hijo de puta como tu madre, no puedes hablar con nadie, yo soy un buen padre', relató con serenidad.
Gabriel defendió así a su madre y reafirmó que Arcuri le decía que "todo era un teatro" creado por Rivas y que estaba manipulado por ella. "Hubo momentos en los que tuve el valor de decir cosas, pero en muchísimas ocasiones no hablé de nada porque él siempre estaba presente conmigo", dijo, y sostuvo su padre que tenía una personalidad completamente distinta tanto dentro como fuera de casa. "Después del infierno en Carloforte, yo no he querido poner un pie ahí", concluyó. Desde que cumplió la mayoría de edad, abandonó la isla italiana para irse a España con su madre.
Las distintas versiones
De acuerdo con el escrito de la Fiscalía, el italiano les habría dirigido insultos como que "eran gusanos repugnantes como su madre, que no valían nada, llamándolos hijos de puta, gilipollas, imbéciles y otros epítetos similares".
La defensa de Rivas aseguró que con su declaración la granadina tratará de reconstruir los hechos y confirmar el contenido de la denuncia, además de demostrar que el hijo menor, que actualmente reside con Arcuri en Carloforte (Cerdeña), sufrió las violencias, probadas, según defendieron, con certificados médicos y fotografías.
Mientras que Arcuri, tal y como afirmó a la salida de la última audiencia celebrada en octubre, afronta este proceso como "una oportunidad para aclarar todo" y para esclarecer "las falsas acusaciones". "Hasta el momento la justicia siempre me ha dado la razón", defendió a EFE en aquel momento.
El abogado del italiano había solicitado el sobreseimiento del caso para dar por finalizado este proceso, argumentando que las declaraciones de los hijos presentadas por Rivas son "unilaterales" y carecen de fiabilidad, pero el juez consideró que "no concurren las condiciones" para ello y envió a Arcuri a juicio.
El procedimiento, que comenzó a finales de septiembre en la capital de la isla mediterránea, celebró dos audiencias previas en las que se trataron cuestiones procesales, como el nombramiento de un tutor en esta causa para el hijo menor o las próximas fechas fijadas para las declaraciones de testigos presentados por la Fiscalía y la defensa.
Un "kafkiano bucle jurídico"
Este caso es independiente del que se está llevando a cabo en Granada (España), por el cual Arcuri acusa a su expareja de un delito de sustracción de menores por incumplir la orden dictada por un tribunal italiano hace un año para que el menor de sus dos hijos regresase a casa con él tras unas vacaciones en España.
El pasado 30 de octubre, Rivas fue citada a declarar en un juzgado de Granada en calidad de investigada por estos hechos, después de que en julio entregara por orden judicial a su hijo menor, de 12 años, a su padre, quien tiene la custodia, tras permanecer siete meses en España.
Los abogados de la española, que solicitaron el archivo de esta causa abierta en España, definieron este largo periplo judicial tanto en España como en Italia como un "laberinto" que ha llevado a un "kafkiano bucle jurídico".
Juana Rivas ya fue condenada por un delito de sustracción de menores en 2018 y parcialmente indultada en 2021 por el Gobierno.
El origen se remonta al verano de 2017, cuando Rivas estuvo un mes en paradero desconocido con sus hijos para no entregarlos al padre con el argumento de protegerlos del presunto maltrato de Arcuri. En aquel entonces sus hijos tenían 11 y 3 años; hoy el mayor de ellos, Gabriel, ya tiene 19.
La abogada de Rivas en este procedimiento penal en el Tribunal de Cagliari, Virginia Dascanio, califica de "dantesco" que su hijo menor permanezca bajo la custodia de su expareja en el municipio sardo de Carloforte mientras este se enfrenta a un juicio por presunto maltrato a sus hijos. "¿Un hombre con una denuncia puede ser considerado apto para la custodia?", cuestionó Dascanio en un encuentro con los periodistas presentes en Cagliari.
La letrada afirmó que la relación entre ambos progenitores es muy compleja y que eso afecta a la interacción entre ellos y sus hijos: "Hay dificultades, incluso en la comunicación, como para el día de su cumpleaños. Ahora mismo la situación es muy, muy difícil entre los dos y esto tiene un reflejo, naturalmente, en el pequeño".




