El motivo por el que se apagan todas las luces cuando aterrizan los aviones
El comandante y psicólogo Alfonso de Bertodano aclara los protocolos que más desconciertan a quienes tienen miedo a volar
El motivo por el que se apagan todas las luces cuando aterrizan los aviones
Madrid
Muchos pasajeros conviven con miedos que van desde las turbulencias hasta los ruidos del avión, y la actriz y directora Vanesa Romero —nominada al Goya por Sexo a los 70— no es una excepción. En su visita al programa Me pasa una cosa, de la Cadena SER, habló abiertamente del pánico que siente cada vez que vuela. Para ayudarla a comprender qué ocurre realmente durante un vuelo, se unió a la conversación el comandante y psicólogo Alfonso de Bertodano, que fue desgranando una a una las situaciones que más inquietan a los pasajeros. Entre ellas, el apagado total de las luces durante el despegue y el aterrizaje.
Según detalló, no se trata de un gesto estético ni de un protocolo simbólico, sino de una medida estrictamente técnica ligada a la seguridad. "Se baja la intensidad porque, si hubiese que hacer una evacuación rápida, se van a quitar todas las luces del avión", explicó. En una situación de emergencia real, el sistema eléctrico puede quedar desconectado y la única iluminación disponible sería la de las líneas fotoluminiscentes del suelo, diseñadas para guiar a los pasajeros hacia las salidas.
Ese sistema, sin embargo, "no puede cumplir su función si los ojos no están adaptados a la penumbra", aclaró. Y ahí está la clave fisiológica. Si de pronto todo queda en oscuridad, el ojo humano tarda unos segundos en dilatarse y permitir la visión suficiente para orientarse. "Si tú tienes la pupila completamente contraída porque tienes mucha luz, cuando quieras ver la parte de abajo no la vas a ver", señaló De Bertodano.
El comandante insistió en que esta medida no implica que la situación sea peligrosa ni anticipa un escenario extremo: "Una circunstancia que obligue a evacuar no es lo mismo que una catástrofe", recordó, desmontando la idea —muy extendida entre pasajeros con miedo— de que cualquier irregularidad implica un riesgo grave.
De Bertodano también subrayó que, en muchas ocasiones, el miedo surge de no comprender qué ocurre durante un vuelo. "Cada sonido, vibración o cambio de luz puede convertirse en una señal inquietante cuando falta contexto". Por eso insistió en la importancia de conocer lo justo, pero conocerlo bien. "Tú percibes, interpretas y, a partir de la interpretación, desarrollas una conducta. Y todo lo que percibes lo estás percibiendo de una forma que no es la correcta porque no tienes conocimiento", explicó.
En el caso del apagado de luces, entender la lógica técnica ayuda a reducir la ansiedad, especialmente en personas que anticipan cada pequeño gesto como una posible señal de alarma. El piloto recordó además que "la mayoría de evacuaciones —pocas, pero estudiadas al detalle— se completan con supervivientes y que la industria trabaja continuamente para perfeccionar cada protocolo, desde la señalización hasta el comportamiento de la tripulación".
Por eso recalcó que apagar todas las luces del avión durante el despegue y el aterrizaje no es una advertencia, sino un mecanismo pensado para garantizar que, si algún día es necesario evacuar, los pasajeros puedan orientarse desde el primer instante.