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Una terapia con células madre durante el embarazo funciona en cinco niños que iban a nacer con espina bífida

Un ensayo clínico pionero en Estados Unidos ha mostrado que la administración de células madre, durante la cirugía que hay que hacerles mientras siguen en el útero de la madre, funciona en los casos más graves de la enfermedad. Ya ha en marcha un ensayo con más bebés afectados

Tobi, que ahora tiene 4 años, puede caminar y correr con normalidad a pesar de que le diagnosticaron espina bífida en el útero, afirma su madre. Universidad de California, Davis Health

Tobi, que ahora tiene 4 años, puede caminar y correr con normalidad a pesar de que le diagnosticaron espina bífida en el útero, afirma su madre. Universidad de California, Davis Health

Entre los cinco primeros participantes de este ensayo clínico en California que publica The Lancet se encuentra Tobi. Hoy tiene cuatro años y le vemos en las fotos que ha publicado otra revista científica -Science- caminando y corriendo "como si nada hubiera pasado", cuentan sus padres. "Tiene una personalidad muy vivaz, es el jefe de todos en casa", cuentan. Los padres decidieron trasladarse desde Oregón para participar en el ensayo tras conocer el diagnóstico prenatal de espina bífida del niño que iban a tener.

El estudio le incluyó a él, y a cinco familias más cuyos fetos habían sido diagnosticados durante el embarazo con mielomeningocele —la forma más grave de espina bífida— entre las semanas 24 y 26 de gestación. Además de la cirugía estándar para cerrar la médula espinal expuesta en el útero, los equipos médicos implantaron un parche con células madre sobre la lesión antes de sellarla.

La espina bífida es un defecto del tubo neural que se produce cuando la columna vertebral y la médula espinal no se desarrollan adecuadamente durante las primeras semanas del embarazo. En muchos casos, añadirle a la dieta de la madre ácido fólico reduce significativamente el riesgo de discapacidad pero en la mayoría de los casos, el diagnóstico provoca una complicadísima cirugía del feto que, en muchos casos, no logra frenar los efectos de la enfermedad y mantiene a los recién nacidos con graves discapacidades. La enfermedad sigue afectando a cientos de miles de recién nacidos cada año en todo el mundo.

Este ensayo clínico pionero en Estados Unidos ha mostrado que la administración de células madre durante esa cirugía fetal tan delicada es segura a corto plazo. Se considera, por tanto, superada la llamada fase 1 del ensayo -esencial antes de evaluar si puede administrarse a más gente- y los científicos se encaminan ahora al siguiente escalón que ya implica un ensayo con 35 fetos. Según los autores, "no se registraron complicaciones relevantes atribuibles a las células madre tras el nacimiento, ni interferencias con los beneficios ya conocidos de la cirugía fetal".

¿Qué han hecho?

En el mielomeningocele, parte de la médula espinal sobresale a través de una abertura en la espalda del feto. Esto puede provocar acumulación de líquido en el cerebro (hidrocefalia), daño neurológico progresivo, dificultades para caminar y alteraciones intestinales y vesicales.

Hasta hace poco, la cirugía para frenar los efectos de todos estos problemas se realizaba tras el nacimiento. Sin embargo, un ensayo clínico que fue ampliamente difundido en 2011, demostró que intervenir antes del parto -cuando el bebé está todavia dentro de la madre- mejora el pronóstico neurológico. Aun así, más de la mitad de los niños intervenidos intraútero no caminan de forma independiente a los 2,5 años.

El nuevo ensayo, liderado por la cirujana pediátrica Diana Farmer y el científico biomédico Aijun Wang, ambos de la Universidad de California en Davis, ha añadido a la cirugía células madre mesenquimales derivadas de placenta (PMSC), obtenidas a partir de tejido placentario donado por otras mujeres.

En estudios previos en laboratorio y en modelos animales —incluidos corderos con lesiones espinales inducidas— estas células habían mostrado capacidad para proteger neuronas y favorecer su crecimiento cuando se aplicaban sobre la lesión en un parche biocompatible.

En el ensayo en humanos, los cirujanos colocaron el parche celular directamente sobre la médula espinal expuesta durante la operación fetal. Tras el nacimiento por cesárea, los investigadores evaluaron posibles complicaciones, como infecciones, problemas de cicatrización, fugas de líquido cefalorraquídeo o formación de tumores —un riesgo que se suele asociar a algunos tratamientos con células madre. “No observamos ningún efecto adverso significativo”, señaló Wang en la comunicación de resultados en The lancet. Tanto las madres como los recién nacidos evolucionaron favorablemente en el periodo de seguimiento inmediato.

Cautela y necesidad de seguimiento prolongado

En el propio artículo, varios expertos independientes consideran que el estudio representa un hito pero subrayan sus limitaciones. Por ejemplo, Gabriel Galea, investigador del University College London recuerda que los datos de seguridad del trabajo todavía son muy cortos en el tiempo y es necesario seguir a los niños y a las familias para ver que los efectos se mantienen.

Y así se va a hacer: Dicen los autores que el seguimiento se extenderá hasta los seis años de edad e incluirá "evaluaciones de movilidad, función intestinal y vesical, además de la vigilancia de posibles efectos adversos tardíos". Los expertos recuerdan que la espina bífida se asocia también con complicaciones que pueden aparecer en la adolescencia o la edad adulta, como enfermedad renal o ciertos tipos de cáncer, por lo que la evaluación definitiva requerirá décadas.

Javier Márquez Rivas, es neurocirujano infantil y fetal en el Servicio Andaluz de Salud, profesor en la Universidad de Sevilla y director del grupo de Neurociencia Aplicada en el Instituto de Biomedicina de Sevilla, ha explicado a Science media center que "cualquier avance que contribuya a mejorar la situación de estos niños es de gran relevancia".

Explica que "los investigadores aportan un nuevo paso en el tratamiento quirúrgico precoz de estos niños y combinan la liberación y protección mecánica del tejido cerebral expuesto con una terapia regenerativa que reduzca o elimine el daño, promoviendo una curación efectiva".

También que "esta nueva contribución ayuda, no solo a la reducción de la lesión mediante un tratamiento precoz sino que ofrece una oportunidad para regenerar el tejido ya dañado, algo que antes no se consideraba posible". Esto abre -explica- "una ventana mayor a la mejoría de estos niños e incluso a su curación en casos seleccionados".

Javier Ruiz Martínez

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...

 

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