El estrecho de Ormuz, la mayor arma de Irán
Cómo los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán amenazan el estrecho de Ormuz y los mercados petroleros, porque entre el 20% y el 30% de los suministros mundiales de petróleo y gas se transportan a través de él


Madrid
El estrecho de Ormuz es hoy el cuello de botella más delicado del mapa energético mundial: por sus aguas pasa una quinta parte del petróleo consumido en el planeta y alrededor del 20% del comercio global de gas natural licuado (GNL), porque este corredor marítimo de apenas 55 a 95 km de ancho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, y es la única salida al mar para los grandes exportadores de hidrocarburos del golfo.
A pesar de su estrecho ancho, el canal da cabida a los buques petroleros más grandes del mundo. Los principales exportadores de petróleo y gas de Oriente Medio dependen de él para transportar suministros a los mercados internacionales, mientras que los países importadores dependen de su funcionamiento ininterrumpido.
Cada día recorren Ormuz alrededor de 120 millones de barriles de crudo
Cada día atraviesan Ormuz unos 120 millones de barriles de crudo y condensados, el equivalente aproximado al 20% del consumo mundial de petróleo y a más de una cuarta parte del comercio marítimo de crudo. Desde estas costas embarcan su producción Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, cuya economía gasista depende casi por completo de este corredor.
Además del petróleo, por Ormuz transitó en 2024 cerca de una quinta parte de todo el GNL vendido en el mundo, con Qatar como principal exportador y la mayor parte de los cargamentos rumbo a Asia. ¿Pero quién controla el paso de Ormuz? Las rutas de navegación del estrecho discurren principalmente por aguas territoriales de Omán y, en menor medida, de Irán, pero están amparadas por el derecho internacional y la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, que garantiza el paso de tránsito.
En la práctica, Irán mantiene una fuerte presencia naval y de misiles costeros capaz de amenazar el tráfico, mientras que Estados Unidos, al frente de la Quinta Flota con base en Bahréin, y otros aliados patrullan la zona para asegurar la libertad de navegación y responder a intentos de captura o sabotaje de petroleros.
Si Teherán trata de cerrar parcial o totalmente el estrecho o de hostigar sistemáticamente a petroleros y gaseros con minas, misiles o drones, puede llegar a causar un problema importante. Ante la mera amenaza creíble de bloqueo, grandes compañías petroleras, navieras y traders tienden a suspender o desviar cargamentos, como ya está ocurriendo con algunos flujos de crudo y GNL que evitan Ormuz por temor a ataques y a primas de seguro disparadas.

Victoria García
En la SER, desde hace casi tres décadas, con algunas ausencias. Antes en Antena3 Radio y TV. Trabajé...




