"Había mucha necesidad de hablar de libros": así se explica el auge de los clubes de lectura
Coordinadores de Barcelona, Málaga y Madrid coinciden en el auge de estos espacios, con mayoría femenina y listas de espera tras la pandemia

La Ventana de los Libros | Clubes de lectura
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
Los clubes de lectura atraviesan un momento de expansión en toda España. Librerías y bibliotecas multiplican grupos, abren nuevas convocatorias y acumulan listas de espera. La escritora Rosa Ribas, coordinadora de varios clubes de novela negra en Barcelona, lo resume así en La Ventana: "Estamos viviendo un boom porque había mucha necesidad de hablar de libros". En su caso dirige tres grupos, dos dedicados a clásicos del género y otro a autores españoles, el éxito ha sido tal que ha tenido que abrir uno más.
En la provincia de Málaga, el traductor literario Juan Naranjo coordina cuatro clubes. "Basta echar un vistazo a cualquier librería para ver que es una actividad cada vez más presente, y eso es beneficioso para todos", asegura. Para él, la pandemia tuvo un papel indudable: "Mucha gente redescubrió la lectura y, cuando pudimos volver a vernos, estábamos deseando compartir".
Desde Madrid, Rocío Navarro, responsable de los clubes de la librería La Anónima, coincide en que el impulso venía de antes, pero se aceleró tras el confinamiento. "Había necesidad de compartir ese acto individual que es leer. Se crea comunidad, un punto de encuentro. A veces, después de hablar del libro, lo importante es estar ahí y sentirse arropada".
Mayoría femenina y listas de espera
En los tres casos, las mujeres son mayoría abrumadora. Los hombres son minoría en todos los grupos. En Madrid, la demanda ha obligado a abrir un nuevo club este año ante una "lista de espera interminable". En Barcelona y Málaga la tendencia es similar.
Ribas observa además un deseo de reconciliarse con la lectura tras la experiencia escolar. "En los clubes se lee por gusto, sin miedo. No hay exámenes ni obligación". Las normas son mínimas: respeto y libertad. "Si no te has terminado el libro pero te interesa lo que dicen los demás, puedes venir igual. Cada uno participa como se siente cómodo".
Miradas distintas, lecturas inesperadas
Uno de los grandes atractivos es la diversidad de interpretaciones. "Por mucho que te hayas leído un libro, cuando lo pones en común con gente tan distinta descubres que cada uno lo siente de forma radicalmente diferente", explica Naranjo.
Para Ribas, esa es la clave: "Siempre hay algo que se le escapa a la coordinadora. Lo enriquecedor es que haya posturas contrapuestas". Ella solo exige una cosa: que las opiniones estén argumentadas. "A veces surgen polémicas estupendas".
Navarro destaca también la dimensión social que trasciende los libros. "En uno de los clubes varias chicas han sido madres a la vez y ahora se encuentran también en cuentacuentos. Se crean lazos en torno a la cultura".
Una comunidad que ha llegado para quedarse
La novela negra, en particular, vive un momento dulce en estos espacios. Pero más allá del género, los coordinadores coinciden en que los clubes han llegado para quedarse. Tras años de hiper conexión digital, muchos lectores buscan ahora algo más sencillo y más profundo: sentarse alrededor de un libro y hablar.
Porque, como resume Ribas, el éxito no está solo en leer, sino en compartir la pasión y descubrir que, en cada historia, caben muchas miradas.





