"Puede convertirse en una crisis más profunda": Médicos Sin Fronteras alerta del colapso humanitario en Gaza tras el veto de Israel a 37 ONG
Aitor Zabalgogeazkoa advierte de que, aunque el Supremo israelí ha suspendido temporalmente la expulsión, el cierre de fronteras y la falta de suministros agravan la emergencia
MSF alerta del colapso humanitario en Gaza tras el veto de Israel a 37 ONG
Madrid
El 1 de marzo expiraba el plazo para que 37 organizaciones humanitarias abandonaran los Territorios Palestinos Ocupados después de que Israel les negara el permiso para seguir operando. De ellas, 18 recurrieron la decisión ante el Tribunal Supremo israelí, que por ahora ha dejado en suspenso la prohibición.
Entre las organizaciones afectadas está Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyo personal internacional ha tenido que salir del territorio. Sin embargo, la ONG insiste en que mantendrá su compromiso con la población palestina. "Aunque el Supremo haya suspendido la orden de registro, se ha declarado el estado de emergencia y las fronteras están cerradas", explica Aitor Zabalgogeazkoa en La Ventana, coordinador de emergencias de MSF.
Sin personal internacional, pero con equipos locales
Zabalgogeazkoa asegura que la intención es continuar la asistencia sanitaria con trabajadores palestinos y bajo registro local. "Si no pudiera entrar personal internacional, podríamos manejarlo", señala. El verdadero problema, advierte, es otro: "Si no pueden entrar suministros, entonces tenemos un problema mayor".
En las últimas semanas, la entrada de ayuda ya se había visto limitada. Según relata, camiones comerciales han ocupado parte de la cuota destinada a convoyes humanitarios. El resultado ha sido inmediato: varias organizaciones que gestionan comedores comunitarios han tenido que suspender su actividad por falta de alimentos suficientes.
Cosechas perdidas y ataques a agricultores
La situación alimentaria arrastra meses de deterioro. "Han sido tres o cuatro meses terribles", afirma. Denuncia ataques de colonos, protegidos por el ejército, según su testimonio, que han impedido a agricultores palestinos recoger sus cosechas. A ello se suma una reciente ley sobre la propiedad de la tierra que, dice, "nos hace cuestionarnos muchas cosas".
El temor en el terreno es que la combinación de restricciones administrativas, cierre de fronteras y tensiones militares termine por asfixiar definitivamente la capacidad de respuesta humanitaria en Gaza.
Mientras el alto tribunal israelí mantiene en suspenso la expulsión de las ONG, el futuro inmediato depende menos de los despachos judiciales y más de algo mucho más básico: que puedan cruzar la frontera medicamentos, alimentos y combustible. Sin ellos, advierte Zabalgogeazkoa, la emergencia sanitaria puede transformarse rápidamente en una crisis aún más profunda.