Así ha sido la edición especial de 'Hora 25' desde Vitoria: "Siento rabia porque 50 años después siguen impunes"
Aimar Bretos y su equipo recuerdan, en su víspera, el 50º aniversario de los sucesos del 3 de Marzo de 1976 en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria-Gasteiz

Vitoria
El 3 de Marzo de 1976 en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria-Gasteiz, donde cinco obreros fallecieron víctimas de disparos de la policía, tras una asamblea en la que se habían reunido miles de trabajadores. Es una fecha grabada en la memoria colectiva de Vitoria-Gasteiz: un símbolo de la dignidad de la lucha obrera, que marcó un punto de inflexión entre la dictadura y la democracia.
Aimar Bretos y el equipo de Hora 25 se han desplazado hasta la ciudad y realizan una edición especial en directo desde las 21.30 horas en el auditorio María de Maeztu del Palacio Europa.
El 3 de marzo de 1976, apenas cuatro meses después de la muerte de Franco, unos 4.000 trabajadores se reunieron en ese templo, que como tantas otras iglesias en aquella época servía de refugio para celebrar asambleas en plena oleada de huelgas. Aquel año se registraron 18.000 paros en toda España. En Vitoria, los obreros reclamaban mejoras salariales —5.000 pesetas más al mes— y mejores condiciones laborales.
La intervención policial acabó en tragedia. Los agentes lanzaron gases lacrimógenos en el interior del templo y dispararon contra los trabajadores cuando huían. Cinco de ellos murieron por los disparos: Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. El mayor tenía 32 años; el más joven, 17. Más de un centenar de personas resultaron heridas y decenas fueron detenidas. En los días posteriores, las protestas de solidaridad fueron también reprimidas con violencia y dejaron otros dos fallecidos en Tarragona y Basauri.
Cincuenta años después, la memoria de aquel día sigue viva en la ciudad. Este lunes se ha descubierto una placa que declara la iglesia de San Francisco de Asís lugar de memoria democrática. La consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, ha afirmado que "estos sucesos permiten reflexionar sobre el presente y el futuro de las políticas de memoria".
El director del Instituto Gogora, Alberto Alonso, contextualizó aquellos hechos como parte de un ciclo de movilizaciones laborales sin precedentes. "En los años 70, murieron 40 trabajadores de media en España por accidentes laborales. Y nadie le pedía reclamaciones ni responsabilidades a las empresas", explicó. La decisión de desalojar por la fuerza una asamblea en un templo —espacio considerado hasta entonces relativamente seguro— y el uso de armas de fuego marcaron un punto de inflexión. La actuación de una Policía Armada que operaba con escaso control civil tuvo consecuencias políticas de gran alcance y evidenció las tensiones de una Transición aún incipiente.
La memoria de aquel 3 de marzo también se ha preservado gracias a grabaciones clandestinas. El periodista Iker Armentia mostró una cinta de casete que durante décadas circuló de mano en mano y que desmontaba la versión oficial. En ella se escuchan testimonios recogidos dos días después de la matanza, fragmentos de comunicaciones policiales captadas por radioaficionados y sonidos del funeral. El material fue grabado por un colectivo de cine vinculado a la oposición antifranquista que llegó a Vitoria el 5 de marzo y logró filmar durante horas ante la inusual ausencia policial en las calles. De aquellas grabaciones salió un documental difundido en París y mil copias en casete que se multiplicaron por todo el país.
Entre los oradores en la mesa del programa estuvieron dos testigos directos. Agustín Plaza, superviviente, ha recordado con dolor aquel día fatídico. "Cinco policías me dieron una paliza muy fuerte. Me mee entero. Me rompieron el tabique nasal y estuve una semana ingresado y 40 días de baja. Los policías me decían: "Comunista, rojo, te vamos a matar", ha relatado.
También intervino Andoni Txasko, impulsor de la Asociación 3 de Marzo, que presenció los hechos desde el exterior y sufrió una brutal paliza policial al día siguiente. Medio siglo después, la asociación reclama verdad, justicia y el reconocimiento expreso de la responsabilidad del Estado. Ningún responsable fue juzgado ni condenado por la matanza.
La Fundación Memorial 3 de Marzo —integrada por el Ayuntamiento, la Diputación, el Obispado, el Gobierno Vasco y las asociaciones memorialistas— trabaja ahora en el proyecto de un memorial en el interior del templo. El objetivo es consensuar un espacio que represente a todas las sensibilidades y contribuya a la reparación.




