A vivir que son dos díasA vista de Lobo
Internacional

Nilufar Saberi, activista iraní, sobre la situación de Irán: "Ahora hablan del derecho internacional; es un cinismo hasta decir basta"

Javier del Pino la entrevistó en 'A vivir que son dos días'

Entrevista a Nilufar Saberi, activista iraní por los derechos humanos

En la madrugada del pasado domingo, el régimen iraní confirmaba lo que ya habían anunciado desde Estados Unidos e Israel en la tarde del sábado, la muerte del ayatolá Alí Jamenei en uno de los ataques lanzados durante el día. Los medios de Irán informaban que el líder habría fallecido en la oficina de su residencia, mientras que el gobierno del país amenazaba a través de un comunicado que este "gran crimen" no quedará "impune", manifestando que "la sangre pura de este distinguido líder fluirá como un manantial rugiente y erradicará la opresión y el crimen sionista-estadounidense", en consonancia con la Guardia Revolucionaria de Irán, que prometió ejercer un "castigo severo, decisivo y lamentable para los asesinos", un grupo que informaba también de la pérdida de varios altos cargos militares y de Gobierno como el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica o el ministro de Defensa y Apoyo de las Fuerzas Armadas.

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El mundo ha sido sacudido con la guerra creciente en los últimos días, con consecuencias a todos los niveles que ya se van notando y mucha incertidumbre por lo que puede venir próximamente, pero si hay preocupación extrema en estos momentos es en el pueblo iraní, porque la ciudadanía es la que está llevándose la peor parte de este conflicto, como siempre. Son muchos los que huyen o intentan huir, así como otros que muestran su miedo desde fuera de las fronteras que cruzaron con anterioridad, algunos hace muchos años, como es el caso de Nilufar Saberi, activista por los derechos humanos de origen iraní, quien fue entrevistada por Javier del Pino en A vivir que son dos días el pasado domingo, cuando empezaron a recrudecerse las hostilidades de esta guerra. Exiliada en España desde 1980, se ha convertido en una figura destacada de los movimientos en pro de las mujeres bajo el régimen teocrático de su país, por el que ahora siente un gran miedo dentro de que se ha abierto la posibilidad de un cambio.

Saberi dijo que estaba "en un estado de ánimo un poco difícil de describir", puesto que sentía como "un júbilo por haber eliminado de nuestras vidas a uno de los mayores criminales de la historia de la humanidad, pero a la vez tenemos la preocupación, la incertidumbre y, sobre todo, el pensar que no vaya a ser que haya acuerdos por intereses políticos que mantengan esta estructura con un escaparate nuevo", haciendo un paralelismo con lo ocurrido en Venezuela. Hablaba que cómo ha pasado la caída de un régimen que desprecia, "no es la manera ideal, pero, ante las vidas humanas, la manera en la que ha tenido que ser, se celebra igualmente", aunque recordaba cómo "el pueblo iraní llevamos siendo medio siglo masacrado por nuestros propios gobernantes y el mundo ha mirado hacia otro lado. A nadie le ha importado la masacre del pueblo iraní y allí no ha intervenido el derecho internacional", lo que hace que le sepa un poco a hipocresía.

"Casualmente, ahora echan mano del derecho internacional, que veremos que utilidad tiene para los seres humanos a la hora de parar la violencia, porque solo les importa si las víctimas son causadas por Estados Unidos e Israel. Cuando asesinan y masacran otros bárbaros, como es el caso de la teocracia islamista, esto no le importa a nadie. Solo importan las tierras ocupadas por Israel. El Sahara, que es responsabilidad directa de España, no le importa a nadie. Es un cinismo hasta decir basta. Y es una cuestión ideológica que no tiene nada que ver con los derechos humanos y mucho menos con el interés general de los pueblos", expresaba con mucho ahínco sobre la situación que se está viviendo en el tablero geopolítico, con las personas en el centro de todo. Pero su análisis no se quedó ahí, sino que fue desgranando aspectos y escenarios de la situación presente y futura de Irán durante la entrevista en el programa.

Muere Alí Jamenei

Irán, a corto plazo

Nilufar reflexionaba sobre las esperanzas que tiene una vez que el ayatolá ha caído, pero intenta tener los pies en el suelo, así que tiene claro que, por más triste que suene, "lo que tenga que ser será lo que decidan las grandes potencias", que es lo mismo que ha pasado desde hace centenares de años. "A estos mismos los pusieron en el poder, principalmente, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Pusieron a los islamistas como muro de contención ante el avance del entonces comunismo, y ahora pondrán a los que estén acorde a sus intereses", exponía mientras que sí se convencía de que el pueblo debe luchar para "influir en algo", pero no pueden pensar que "de repente vamos a tener una Suiza allí en la zona", siendo realistas. Lo que desea es que "al menos el pueblo iraní pueda pasear por la calle y que no se nos dispare con balas militares, que no se nos atraviese con vehículos militares", así como puedan tener recursos y algo de libertad, que tengan "una vida parecida al resto de países de la zona", algo que no se podría hacerse con los teocráticos en el poder, que aplican "las leyes divinas" y oprimen a los ciudadanos y, en especial, a las mujeres.

La opción Pahlaví

Ella, que se define republicana, dice que nunca intentaría imponer su criterio por encima del bien general. Cuenta que ha ido a las concentraciones que se celebran en diferentes ciudades españolas, donde la mayoría reclama a Reza Pahlaví, hijo mayor del sah Mohammad Reza Pahlaví, para que encabece la transición iraní para poder llegar "a unas elecciones libres con observadores internacionales para poder determinar el sistema de gobierno", congratulándose de que "en el contenido está de acuerdo toda la oposición: una democracia secular, laica y basada en los derechos humanos", aunque dice que habrá un buen camino que recorrer hasta ello, pero "solamente le corresponde al pueblo iraní el futuro político de Irán, y guste más o guste menos, el resto del mundo tiene que respetar esto".

Los escenarios del futuro

La activista dice que, pensando en el interés general, cree que "lo más conveniente en estos momentos históricos de Irán sería un sistema parecido a lo que tenemos en España, una monarquía parlamentaria". Con ello, los monárquicos parlamentarios, que son los mayoritarios en el país, estarían contentos, pero el resto que no lo son también podrían sentirse representados al poder ejercer sus derechos democráticos. Si bien, considera que "no importa tanto el sistema como el contenido", así que lo más óptimo para el pueblo iraní sería que se ejerciera "una transición parecida a la española". De esta manera también se iría resolviendo a futuro otros problemas como los de los independentistas que amenazan con coger armas, como los kurdos, porque podría dárseles voz a estos grupos para que no lo hagan.

"Lo que no podemos hacer ahora es seguir con lo espantoso por miedo a lo que vaya a venir. Lo que vaya a venir, a menos que venga a gobernar en Irán los talibanes o el Daesh, con poco será mejor", comentaba una Nilufar Saberi que, aunque tiene su vida en España, tiene la esperanza y el convencimiento de poder volver algún día a su país, porque lo que más le apetece es "estar viajando tres meses por Irán", porque estuvo muy poco tiempo por allí, algo que sabe que tendrá la opción de hacer: "Sí, sí que vamos a poder volver".

Miguel Muñoz

(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...