La enésima crisis del CNIO: el problema por el que nadie quiere dirigir el mayor centro oncológico de España y sus consecuencias
El caso de José Manuel Bernabé da paso a nuevas informaciones

La enésima crisis del CNIO: el problema de fondo por el que nadie quiere dirigir el mayor centro oncológico de España
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
Nuestros analistas Jaime García Cantero y Nuño Domínguez han vuelto una semana más al Hoy por Hoy de la Cadena SER en calidad de ministros de Ciencia y Tecnología para hablarnos acerca de las noticias más destacadas de la semana en su sector. Una semana, marcada por el Mobile World Congress de Barcelona, pero también por cómo la inteligencia artificial ha comenzado a interferir en las guerras. A pesar de que Anthropic se ha negado en banda a ofrecer su tecnología con estos fines, otras como OpenAI han brindado su apoyo al gobierno de Estados Unidos sin ningún problema independientemente del daño que pueda generar.
Más información
Pero si hay una noticia que ha sacudido a la ciencia española es la referente al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Sí, otra vez. En esta ocasión porque el que fuera gerente del centro, José Manuel Bernabé, ha renunciado a su cargo cuando apenas llevaba cinco meses en el mismo después de que una compañera presentara una denuncia en su contra por supuesto acoso: "Bernabé, que recordemos que acusaba a Juan Arroyo de prácticas corruptas muy graves, ahora ha sido acusado por acoso".
"Es algo alucinante"
Un duro varapalo para el mayor centro de investigación del cáncer de España, que cuenta actualmente con un presupuesto de unos 40 millones de euros y varios centenares de investigadores trabajando todos los días: "Estamos hablando de un centro que recibe millones de euros en donaciones de gente que quiere que se dedique a la investigación del cáncer y que, día tras día, se encuentra con cosas como estas mientras desayuna. Pero a mí esta nueva información me parece escalofriante porque te das cuenta de que los centros de investigación no son siempre lugares de luz y esperanza donde parece que no hay problemas más allá de los problemas de que una investigación no avance".
Porque, por un lado, hay gente honrada, que pone a la ciencia por delante de todo y, por el otro, gente que se dedica a buscar la forma de sacar el mayor provecho posible a cualquier cosa: "Esta historia de ese mayordomo que iba supuestamente a casa del antiguo gerente a hacer reparaciones y a ponerse a la disposición de la familia, etcétera... Es que habla como de otro tiempo, ¿no? O sea, es algo alucinante".
La denuncia por acoso
Por lo tanto, cada vez que se empiezan a abrir los cajones, empezamos a encontrarnos nuevos problemas que ni siquiera se habían destapado hasta ahora: "Una secretaria general de CNIO, que trabajaba en un despacho cercano, es quien le acusa de acoso. Algunos medios lo han catalogado de acoso sexual, pero estamos hablando básicamente de una conversación a través de redes sociales amistosa en la que se intercambiaban vídeos haciendo ejercicio en el gimnasio, conversaciones obviamente íntimas de cuántas relaciones había tenido después de su última ex, etcétera. Pero, según él, siempre alimentadas por una curiosidad y un, por así decirlo, buen rollo por parte de esta mujer".
Pero claro, cuando Bernabé decide que la tiene que despedir, junto con otros dos altos directivos, esta mujer le denuncia: "Bernabé comparece, comparte sus WhatsApp, explica lo que ha pasado y esa investigación se queda en dique seco porque esta persona nunca comparece. Hay una investigación interna y nunca se puede demostrar que haya habido acoso porque ella no comparece. Pero ya tienes esa acusación de acoso que ante el Gobierno es, por supuesto, motivo de no continuar. De ahí que la ministra Diana Morant le pida que se aparte. ¿Qué pasa? Que Bernabé ya había pedido su marcha del CNIO porque ya estaba mal de salud".
El gran problema de fondo
Pero en todo este tiempo, el gerente denunció que era un centro obsoleto y que no podía seguir así: "Lo primero que dijo nada más llegar es que era un centro que no estaba nada digitalizado y que parecía que estaba hecho adrede. Denunciaba que no se pudieran encontrar ciertos papeles y que, cuando los encontrabas, no podías asegurar que esa obra o esa reparación que se decía que se había hecho por miles de euros se hubiera hecho realmente".
Y claro, tras lo sucedido con Bernabé, nadie quiere ponerse al frente del proyecto. Un grave problema para el CNIO, pues el gerente es el único que tiene poder de firma en el centro para que se saque el trabajo adelante". Porque, si ahondamos en las entrañas del CNIO, nos encontramos varios casos de corrupción, como el que ha desvelado el propio Bernabé: "Tenían 19 contratados de mantenimiento, de los que siete nunca iban. Todos tenían que ver con una empresa ya sólida e importante como Eiffage Energía, que es una filial de una multinacional francesa, la quinta constructora de Europa, en la que se da cuenta de que hay sobre el papel 19 trabajadores en el CNIO, que están haciendo labores de mantenimiento. Él baja un día a contar trabajadores y faltan siete, pero es que de repente analiza los tornos de todo un mes y esos siete nunca van".
Entonces, Bernabé decide denunciar lo sucedido: "Sigue tirando del hilo hasta ver que algunos de esos trabajadores nunca están. Y luego, el sobrante de ese exceso de pagos de nóminas, por ejemplo, iba al bolsillo de alguien; después se troceaba y se dividía". Todo ello mientras, recordemos, también se acusó al anterior gerente por corrupción. Por lo tanto, estamos hablando de un entramado mucho más profundo que, por el momento, parece tener difícil solución y que, sin duda alguna, repercutirá en la actividad principal del centro.

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




