Rita Maestre, tras el acoso que está sufriendo en su propia casa: "No voy a dejar la política porque es lo que quieren los tipos que están en una caverna acosándome"
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento es entrevistada por Aimar Bretos tras denunciar la difusión de su dirección en anuncios de servicios sexuales

La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, ha denunciado que sufre una situación de acoso desde hace un año tras la difusión de su dirección en internet en anuncios de servicios sexuales. Maestre lo ha denunciado a la policía, que está investigando el caso.
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"Hay alguien que conoce la dirección de mi casa y que la ofrece en Internet en anuncios anónimos. Hay alguien dándole a hombres la dirección de mi casa para que vengan aquí pensando que pueden pagar por sexo", ha denunciado la política, que dice que llaman "borrachos y a cualquier hora". Maestre asegura que continuará con su actividad política y ha lanzado un mensaje a quienes quieren intimidarla. "No nos vamos a callar. Sois vosotros los que vais perdiendo y por eso os escondéis como cobardes", ha indicado la portavoz.
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La Entrevista | Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid
-- ¿Cómo está?
Hay un punto liberador en contarlo. Estoy tranquila de haberlo hecho público y agradecida y conmovida por la solidaridad recibida. Redoblando las razones por las que hago lo que hago y la política que yo quiero. Es una combinación de nombrar en voz alta los miedos y enfretarte a ellos.
-- ¿Desde cuándo le lleva pasando esto?
Desde hace más o menos un año, en marzo del año pasado. Estaba embarazada en ese momento. Fue terrorífico, no sabía lo que estaba pasando, solo había un tipo diciéndome que le abriera la puerta. Pensé que era alguien que quería matarme. Esto ha seguido pasando, hasta saber lo que había detrás. No es tan terrorífico los tipos que están ahí, es que cada vez que los mandan es alguien diciéndome que sabe donde vivo y que estoy en mi casa.
--¿Cómo descubrió que alguien había filtrado su dirección en internet?
Pusé una denuncia en aquel momento a la Policía Municipal. Me pusieron un servicio de escoltas y en una de las ocasiones en la que uno de estos tipos vino a mi casa pasaba por ahí la patrulla. Le pillaron en el momento y el tipo no sabía que decir. Pero sabía que alguien había puesto mi dirección en un anuncio llamando a mi puerta.
--El que ha publicado su dirección sabe perfectamente que es usted.
Es una estrategia más habitual de lo que parece. Muchas mujeres me han escrito diciendo que les había pasado lo mismo, que les habían hecho público el teléfono. Mujeres visibles de las que se hacen públicos datos que se han tenido que cambiar su teléfono porque las llamaban a todas horas.
--¿Le ha dicho la policía si creen que va a ser posible identificarlo?
Hay una investigación en marcha, pero aquí nos topamos con el abismo del anonimato de internet. Es difícil saber quien está detras de una cuenta. Alguien publica un anuncio en Telegram y ya sabemos lo que piensa el dueño, que no tiene responsabilidad de lo que sucede en su canal. El anonimato en redes sociales no protege la libertad de expresión, protege la capacidad de algunos para amedrentar y organizarse políticamente. Quieren que te lo pienses, que pienses si merece la pena ser diputada. Te lo piensas, ese es su objetivo. Es un código para disciplinar y decirte que no te metas. Cada tipo que viene es un recordatorio de que pueden hacerme daño en mi casa, que soy vulnerable en mi lugar más privado. Lo pueden hacer porque son anónimos y sienten que todo lo que se hace en redes es impune.
--¿Qué apellido le pone usted a este acoso: sexual, político?
Es político. Se da porque soy mujer, de izquierdas y feministas. Le ha pasado a muchas mujeres. Sarah Santaolalla, Pilar Alegría, Silvia Intxaurrondo o Irene Montero. Ha habido estrategias coordinadas para amenazarnos. El presidente de NNGG de Madrid creó un grupo para amedrentar a periodistas críticos como Lucía Méndez. Su estrategia está coordinada, no es espontánea. Es para hacer que nos pensemos si poner un tweet o no. O para pensar si merece la pena entrar en temas polémicos. Estamos pensando en que temas tratar este 8-M y pensamos en no hablar de cosas genéricas, porque es que la violencia machista es personal. Hay que nombrarlo y denunciarlo, quitarse la vergüenza, que deberían tenerla los que amenazan y acosa. Tenemos que hacernos fuertes conjuntamente para quitarnos el miedo y la soledad.
--¿Ha pensado alguna vez en dejar la política, desaparecer del foco público para que esto pare?
No. Pero me he planteado cuanto merece la pena o cuanto más puedo aceptar. Me ha generado miedo, fragilidad, la sensación de vulnerabilidad de estar con mis hijas en casa. Por mi y ellas te piensas cuanto tiempo vas a aceptarlo. Pero digo que como me voy a ir a casa cuando hay gente que ha depositado su confianza en mi. Tengo la responsabilidad de defender esas ideas y no permitir que un conjunto de personas organizadas para amenazarme consiguiera su objetivo. Si yo me fuera, eso es lo que quieren los tipos que están en una caverna acosándome, pues no lo voy a hacer.
--¿Dudaste de hacerlo público?
Pensé en hacerlo y me eché para atrás pensando que iba a recibir más acoso. Hay una estrategia organizada de la extrema derecha financiada con miles de euros para amedentrar y arrinconar al resto de ideas políticas en el tablero. Dudé si contarlo porque no me apetecía enfrentarme a lo que hoy he visto en algunos comentarios. Es una estrategia de deshumanización que se ejerce por abajo, pero también desde tribunas y micrófonos. Hoy Ayuso estaba diciendo en la Asamblea de Madrid que nos vayamos a Irán con minifalda. Es una frivolidad violenta.
--¿Cómo se está politizando un dolor hacia las mujeres que los algoritmos alimentan?
Hay una normalización preocupante de la violencia digital. Como si dieramos por normal el insulto, la amenaza, la degradación y buscar como minar la autoestima y existencia de una persona. Las gamers fueron uno de los primeros colectivos de mujeres que lo denunciaron y fueron las primeras mujeres en sufrir estrategias de revelación de datos personales. Les estaban diciendo que ese no era su lugar.
--¿Ha recibido muestras de solidaridad de todos los partidos?
No. Le han preguntado a una portavoz de Vox y ha dicho que me deseaba estar en una mesa de Vox en el País Vasco. Sin empatizar. De parte del PP he recibidido muestras de solidaridad privada, pero he visto titulares de que estoy desesperada. Me enerva la hipocresía, en lo privado me dicen que vaya todo bien y en lo público contribuyen a la estrategia de deshumanización. Los primeros que nos llaman de todo son los diputados del PP. Se empieza por ahí y los secuaces anónimos terminan la faena.




