El fuego
"Uno se comía el chocolate y arrugaba el papel, pues no era de oro verdadero como el diente de oro de una madre"
El fuego
Barcelona
No sé quién llamó a la pirita el oro de los tontos. En las colecciones de minerales (que iban en cajas transparentes o en cajas grises de cartón), la pirita tenía el color del papel de las monedas de chocolate de la noche de Reyes. Uno se comía el chocolate y arrugaba el papel, pues no era de oro verdadero como el diente de oro de una madre. Además de la pirita, también venían en aquellas cajas el cuarzo, la galena, el jaspe..., pero no se hablaba todavía de las tierras raras; por lo menos, no tanto como ahora. Entonces, las tierras raras eran sitios a donde solo podíamos ir muy raramente, como el zoo de Barcelona. En la pirita, está la explicación de lo que otra vez nos toca vivir. Me refiero a la guerra. La palabra pirita viene del griego, pyros, que significa fuego. Y de eso se trata, del uso del fuego. Recientemente, se ha publicado que, en un pueblo de Inglaterra, tan pequeño que solo tiene una parroquia, un bar y un lago, y unos bueyes de flequillo muy largo; pues, eso, que, ahí, han hallado unos fragmentos de pirita de hace 415.000 años, que fueron utilizados por los neandertales para hacer fuego. Es el mechero más antiguo que se conoce. Cientos de miles de años después, usaría el fuego Homo sapiens, nuestra especie, y su dominio del fuego favoreció el desarrollo del cerebro humano.También con el fuego, nació la literatura, ya que al calor de las hogueras la gente se contaba historias. Y endureciendo palos y piedras en el fuego, se creó la industria bélica. Esta semana, Macron, el Jefe de Estado francés, casado con su profesora de literatura, ha llamado al resto de Europa a participar en un programa avanzado de rearme nuclear, el fuego moderno. En el fuego, se pueden crear armas o puede cultivarse la literatura. Y la literatura sirve para hacer pacifismo.