Pedro Almodóvar: "Mis películas están todas contaminadas por mí mismo"
El director abre las puertas de El Deseo a Javier del Pino y al equipo de 'A vivir' con motivo del estreno de su nueva película, 'Amarga Navidad', que llegará a los cines el próximo 20 de marzo

Pedro Almodóvar: "Mis películas están todas contaminadas por mí mismo"
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Madrid
Las paredes del despacho de Pedro Almodóvar en El Deseo, la productora sin la que es imposible entender su cine, están recubiertas de marcos de fotos que repasan los momentos más memorables de su carrera: desde una fotografía que tomó él mismo a la televisión cuando ganó uno de sus dos Óscar hasta escenas icónicas de sus películas, como la de Penélope Cruz con peluca rubia en Los abrazos rotos, a lo Marilyn Monroe. Aparece con Quentin Tarantino y John Waters en Taormina —después de ver Pulp Fiction, antes de su estreno mundial y de que marcara la década de los noventa—; cuando le presentaron a Andy Warhol en Madrid como su versión española porque "sacaba travestis en sus películas, algo verdaderamente gay"; o posando frente a una "X" gigante con RuPaul —en sus inicios, previos a Drag Race y a convertirse en una estrella de la televisión—, para evitar que en Estados Unidos catalogaran como pornográfica ¡Átame!. Muchas personalidades y, sobre todo, amigas, junto a sus libros y varios de sus premios en las estanterías: un César, un BAFTA, dos Globos de Oro, Goyas… El director ha repasado junto a Javier del Pino muchos de esos recuerdos y su capacidad para embarcarse en proyectos muy diferentes entre sí, siempre que lo pida la historia, con la firme convicción de que ahora es "más radical que antes".
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El próximo viernes 20 de marzo se estrena en cines Amarga Navidad, su nueva película, rodada durante los meses de verano de 2025. La historia sigue a una directora que se refugia en el trabajo como única vía de escape y a un director en plena parálisis imaginativa, que busca resolver los misterios de la creación. Uno da vida al otro: él cuenta la historia de ella, aunque en ocasiones parezca que dialogan entre ellos. "Es una película donde el dolor tiene una presencia muy importante y, además, sirve de inspiración para un director que está escribiendo un guion", destaca. Historias que se reflejan unas en otras, y que confirman, una vez más, la apuesta del director por el cine como artificio y verdad al mismo tiempo. En el reparto, Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón, Milena Smit y Vicky Luengo, junto a Leonardo Sbaraglia, Patrick Criado y Quim Gutiérrez protagonizan un relato con dosis de humor, en el que cada personaje lidia con su propio duelo.
El director vuelve a explorar la autoficción en el cine; sus protagonistas comparten profesión con él y, en el caso de Leonardo Sbaraglia, un claro parecido físico." Muchas de las frases provienen directamente de mi experiencia y reflejan lo que pienso sobre el cine, sobre mí mismo o sobre la realidad". Así, Almodóvar se convierte en su propia musa, aunque no de forma literal, ya que asegura no haber vivido muchas de las situaciones que atraviesan sus personajes. Si bien los paralelismos son más evidentes en la autoficción, sus confesiones trascienden este género: "Mis películas están todas contaminadas por mí mismo y reflejan el momento en que las hice. Son muy distintas entre sí, pero todas forman un eslabón de mi filmografía. Se nota que voy cumpliendo años, no solo físicamente, sino también en los temas que abordo y que me importan".
En Dolor y gloria, el personaje que interpreta Julieta Serrano, inspirado en la propia madre del director, le reprocha a su hijo que utilice a sus vecinas para sus historias y le pide que "no cuente nada más". También se declara en contra de "la autoficción", una palabra que, para Almodóvar, resulta imposible en boca de una mujer rural. Amarga Navidad sigue este camino y plantea el dilema de hasta qué punto se puede usar lo que uno sabe si la historia lo requiere y merece, aunque eso implique exponer la intimidad de terceros. "Los escritores somos peligrosos, sobre todo —y lo que es peor— para la gente que queremos y que nos rodea, porque son quienes forman parte de nuestra vida. Y en ocasiones son las personas que nos inspiran (…) Lo que pasa es que, cuando me he inspirado en hechos o en acontecimientos de personas cercanas, siempre he pedido permiso y siempre he mostrado el material antes. Y yo también reconozco que si me hubieran dicho: "Mira, Pedro, yo prefiero que quites esto", creo que lo habría quitado o no habría hecho la película".
Quizás sea la primera vez que una película no necesita esperar a ser puntuada ni juzgada para mostrar en qué puede pecar. Es la propia película la que se critica a sí misma, en un ejercicio en el que uno de los personajes comienza a cuestionar su papel en el guion. Y no se detiene ahí: también cuestiona al propio Almodóvar y su cine. "Lo que más gracia me hacía, porque primero me estaba atacando a mí mismo, es que la película se desdobla y empieza a cuestionarse a sí misma. Es de lo que más orgulloso estoy".

Toni Cuart
Es productor y guionista de 'A vivir que son dos días' desde 2021. También produce Lo Normal Podcast....




