Qué fue de... Milosevic, el ariete de los Balcanes que repartió más de 100 goles en España movido por rachas antagónicas
Delantero de referencia a comienzos de siglo, alternó grandes periodos goleadores con largas sequías y defendió con garra los escudos de cuatro clubes de LaLiga

Savo Milosevic, en su etapa como jugador del Real Zaragoza / Matthew Ashton - EMPICS

Savo Milosevic (Bijeljina, Yugoslavia, 1973) fue un gigante de área que instaló su coto de caza en los campos de la liga española a comienzos de siglo. Aterrizó en España en una época en la que estuvieron muy de moda los puntas procedentes de los Balcanes, sumándose a una larga lista de carismáticos jugadores que habían iniciado previamente nombres como Davor Suker, Pedja Mijatovic o Darko Kovacevic. Y al igual que sus predecesores, llegó para dejar huella en LaLiga. Hasta cuatro escudos distintos defendió en España, siendo protagonista en todos ellos y agrandando en cada curso unos registros anotadores que incluso le elevaron al top de su país.
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A la liga española, eso sí, Milosevic llegó como un delantero renombrado que había dejado atrás su tierra natal como una de las grandes perlas del Partizán de Belgrado, uno de los equipos más laureados de Serbia -entonces Yugoslavia-. Ya había hecho sus 'pinitos' como 'villano' durante tres años en la Premier League, donde también demostró estar al nivel de una de las competiciones de mayor exigencia. En tres años en las filas del Aston Villa superó la barrera de 100 partidos, siendo pieza clave del equipo campeón de la Copa de la Liga de 1996 y consagrándose como un ariete de dimensión internacional pese a los vaivenes de sus cifras.
Pero no toda su estancia en Inglaterra fue de color de rosa. Milosevic acabó harto, haciendo públicas sus diferencias con la institución y forzando todo lo posible para salir en 1998. La reacción dio buena cuenta del carácter indomable que le caracterizó en todos estos años, aunque el Real Zaragoza vio en este genio el instinto de cazagoles que necesitaba entonces. Y si ya había conseguido coronarse en la élite como un killer sin compasión, en España disparó sus números. Buena cuenta dieron en la capital aragonesa, donde se convirtió en uno de los jugadores más aclamados llegando a promediar en dos temporadas un gol cada menos de dos partidos.
Estos números, sumados a una Euro 2000 estelar con Yugoslavia en la que firmó cinco dianas, convencieron al Parma italiano para rascarse el bolsillo. Una millonada quedó en las arcas mañas cuando Milosevic puso rumbo a Italia, donde sus dotes jamás consiguieron explotar como se esperaba de él. Fruto de ello, encadenó varias cesiones de regreso al fútbol español, donde sí se ganó el cariño de cada hinchada a la que defendió.
Extenso currículum en la liga española
Tras una breve segunda etapa en Zaragoza llegaron sus servicios a préstamo en el Espanyol y en el Celta, con quien fue partícipe de un curso 2003/04 de lo más chocante. Alternó periodos en los que se le caían los goles de los bolsillos con otros de ardua sequía. En Vigo comenzó saboreando la Champions League y se despidió con el sinsabor de un descenso. Era ya un veterano curtido en LaLiga por aquel entonces, y es por ello que este traspiés, sumado a la conclusión de su contrato en Parma, le convirtieron en una apuesta sobre seguro del CA Osasuna.
Milosevic dijo 'adiós' al fútbol español como '9' rojillo. Curiosamente, después de años pateándose los campos de España, fue en su última etapa en Osasuna donde encontró la mayor estabilidad. Además, también fue partícipe de un curso histórico en el que el equipo disputó su primera fase de clasificación para la Champions frente al Hamburgo. Apuró el fútbol de sus botas todo lo que pudo y, después de tres años adueñándose de las áreas de El Sadar sin rehuir una disputa de balón, firmó una de las despedidas más emotivas que se recuerdan en feudo osasunista. El homenaje vino incluso con amago de retirada, aunque después de unos meses de inactividad aceptó una última propuesta del Rubin Kazan, con quien colgó las botas nada más ganar la liga rusa en 2008.
¿Qué hace ahora?
Retirado como leyenda de los Balcanes, Milosevic no ha querido desligarse del fútbol y ha probado diversos cargos entre los palcos y los banquillos. En Montenegro vivió sus primeras experiencias en los banquillos, puesto que empezó a perfilar su carrera como entrenador profesional ejerciendo como asistente de Branko Brnovic en la selección montenegrina. Su carrera como técnico, sin embargo, quedó aparcada durante años debido a la llamada de la federación de su país.
En Serbia comenzó a ejercer funciones dentro de la directiva antes de asumir el cargo de vicepresidente, donde permaneció durante cerca de un lustro. Desde el palco vivió el largo camino hasta el intento de revivir grandes citas para su país. Ausente durante largos años de la élite europea como país independiente de Montenegro y del resto de regiones de la antigua Yugoslavia, vivió en la vicepresidencia el regreso de Serbia a un Mundial en Rusia 2018. Pese al éxito y a contar con estrellas internacionales de la talla de Branislav Ivanovic, Dusan Tadic o Aleksandar Kolarov, el equipo fue incapaz de ir a más en sus aspiraciones y quedó eliminado en fase de grupos.

Savo Milosevic, en el palco de autoridades durante el Mundial de Rusia 2018 / Dean Mouhtaropoulos

Savo Milosevic, en el palco de autoridades durante el Mundial de Rusia 2018 / Dean Mouhtaropoulos
Fue ya en 2019 cuando a Milosevic le llegó la propuesta de uno de los clubes de más calado de su país. El Partizán de Belgrado fue capaz de hacerle renunciar a su puesto en busca de un sueño como entrenador. El cambio de aires se concretó en un abrir y cerrar de ojos, pasando en cuestión de días de presidir a dirigir, rescatando además a final de temporada a un gigante en horas bajas con el que terminó celebrando un título de Copa.
Un año más duró su experiencia en el Partizán, antes de sumirse en el habitual vaivén de banquillos de la inmensa mayoría de entrenadores. En el último lustro ha dirigido al Olimpia de Liubliana, a la selección de Bosnia, una segunda etapa en el Partizán de Belgrado y una exótica experiencia en el Nassaji iraní. Casi un año completo llevaba Milosevic sin ponerse al frente de ningún equipo, una sequía que ha tocado a su fin esta semana con su anuncio como nuevo entrenador del Zeljeznicar bosnio, quien le ha presentado como alguien "reconocido por su disciplina táctica, sus estándares profesionales de trabajo, su fuerte autoridad en el vestuario y su compromiso con el desarrollo de jugadores jóvenes".
Como curiosidad, el exfutbolista dio incluso el salto a la televisión hace unos años. Y lo hizo muy alejado del fútbol y de los micrófonos de las retransmisiones. De hecho, sacó sus dotes de actor para interpretar a un emperador bizantino en la serie Héroes serbios de la Edad Media. El papel de tipo duro de Milosevic trasciende incluso de los terrenos de juego.

Daniel Plaza
Periodismo y deporte desde 1994. Graduado por la URJC, di mis primeros pasos en agencias de noticias....




