Fernando González Molina moderniza 'Mi querida señorita' en un viaje emocional sobre la identidad y la intersexualidad
El director actualiza la historia del clásico de Jaime de Armiñán con guion de la escritora Alana S. Portero y con una protagonista intersex, la actriz Elisabeth Martínez

Fotograma de 'Mi querida señorita'. Cr. Michael Oats/Netflix © 2025 / MICHAEL OATS/NETFLIX

Málaga
Hay películas que envejecen mejor que otras. Por su contexto, su tiempo o el propio conocimiento de la época. ‘Mi querida señorita’, el clásico de Jaime de Armiñán es una de las que ha envejecido bien a pesar de mostrar una realidad para la que no había palabras en los años 70. Al igual que en ‘Vestida de azul’ todas esas mujeres que se sentaban a hablar asumían que eran travestis, y desconocían la experiencia trans, en la película que protagonizó José Luis López Vázquez tampoco tenían herramientas para ahondar en la intersexualidad. Con esa intención, la de actualizar un relato luminoso sobre lo queer, Fernando González Molina moderniza ahora aquella historia más que ofrecer un remake. “La película original es una obra maestra y me parecía que era bonito homenajearla desde 2026, pero también nos permitía poner el foco sobre zonas de sombra de esa película, que es hija de su tiempo. Esas cosas que intuías pero que no te contaban. Ahora sí podemos poner el foco sobre la condición intersexual de la protagonista, de Adela”, explica el director que trabajado con la escritora Alana S. Portero, autora del guion.
Han mantenido los nombres y los personajes del filme de Jaime de Armiñán, una película que escribió junto a José Luis Borau, que pasó la censura y que fue avanzada para su tiempo, pero que contó con un actor cis, José Luis López Vázquez. Una decisión que ahora sería conflictiva y que González Molina, junto a sus productores, Javier Calvo y Javier Ambrosi, decidieron cambiar. "Tuvimos claro que tenía que ser una persona intersex. Hicimos una búsqueda de varios meses con Eva Leira y con Yolanda Serrano, que son las directoras de casting, a través de asociaciones y colectivos y nos costó mucho, porque tenía que ser una persona intersex, pero también una buena actriz que debía sujetar todos los planos de la película y hacer un viaje dramático bastante heavy".
Así encontraron a Elisabeth Martínez, que es la actriz protagonista. "Para mí todo empezó como todas las historias bonitas, por casualidad. Yo dos años antes había encontrado el colectivo Intersex, estaba empezando a formarme, porque no vengo con un libro de instrucciones, a pesar de ser intersex. Y fue a través de la asociación cuando nos preguntaron si queríamos contarles nuestra experiencia y también hacer el casting. Me convenció una amiga y mandé una prueba", desvela la actriz. Su personaje es de la hija única de una familia conservadora, que pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte, marcada por la protección de su madre, a la que da vida, Nagore Aranburu, y el silencio sobre su intersexualidad, que desconoce pero que condiciona su vida. No tiene la regla y toma hormonas desde pequeña, pero no sabe nada más. "Hay muchas cosas que nos ha aportado Elisabeth, porque al final te das cuenta de lo mucho que no sabía sobre lo que es la realidad intersex y aunque a veces en las películas tenemos que simplificar o elegir cómo contar algo, sí quería que fuera lo más fiel posible a lo que es la realidad de intersex", añade el director.
Una inesperada amistad con un sacerdote recién llegado, un sacerdote homosexual que encarna Paco León, el regreso de un gran amigo de su infancia, Eneko Sagardoy, y la irrupción de una mujer, Anna Castillo, provocan una reacción en cadena que lleva a Adela a un viaje en busca de sí misma. "Es una película muy íntima, pero más allá de que sea un viaje singular, concreto, de una persona intersex, es su historia y su exploración, pero teníamos claro que la película tenía que acabar en lo no binario, la película es una oda a la búsqueda, a ser quien quieras, y a tener derecho a no saber quién eres. Es una película sobre el amor propio, sobre encontrar las armas para quererte. En ese sentido eso es lo que hace la película más universal”, afirma el director de una historia donde van pasando una gran diversidad de personajes.
La película habla también de aprender a aceptarse, de quererse a uno mismo y de romper con el binarismo de género. Adela emprende también un viaje por su identidad, intentando entenderse y transita por distintos lugares, amistades, amores y procesos de su cuerpo. "La parte más importante para mí era dar voz a las personas que vivimos esa realidad. La crítica se hace sola cuando pones en pantalla a un personaje con el que la gente empatiza y luego muestras el tratamiento que le ha dado parte de la sociedad, en este caso el médico. Es un personaje amable y dice las cosas que ponen en el guion de médico, por eso la crítica se hace sola”, señala la actriz.
Ambientada en los noventa en Pamplona y en los 2000, en Madrid, donde el personaje llega y descubre todo un mundo LGTBIQ, ‘Mi querida señorita’ está también plagada de homenajes al cine y al arte, desde Almodóvar con sus carteles a la Juana de Arco de Dreyer. Una reivindicación también de la cultura como salvación. "Alana y yo compartimos la edad del personaje de Adela en el 99. Yo llegué a Madrid en esa época y era la manera también de contar nuestras historias, porque muchísima gente del colectivo LGTB ha viajado desde ciudades pequeñas, desde sitios pequeños a Madrid o Barcelona buscando un lugar o un entorno en el que poder expresarnos y poder contarnos a nosotros. No sé si ahora sigue siendo así. Para mí y para Alana, que forma parte de su literatura y su sensibilidad, el arte cura. Las películas que ayudan a entender el mundo, a entenderte a ti, por eso está lleno de referencias de libros, de películas, de frases, de citas, de canciones. Me parecía importante demostrar que las películas ayudan a la personas a vivir”, concluye el director, y añade la actriz: “No se puede hacer algo si no te lo puedes imaginar, y si alguien lo ha imaginado por ti, es mucho más fácil”.




