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Sociedad

"Nadie sabe cuál es el objetivo de esta guerra": Ángels Barceló retrata el desconcierto que se respira en Israel

Barceló y Nicolás Castellano informan desde Jerusalén sobre una escalada que avanza sin horizonte claro y un país atrapado en la incertidumbre

Ángels Barceló retrata el desconcierto que se respira en Israel

Madrid

La expansión del conflicto entre Israel e Irán ha modificado el pulso diario en las principales ciudades del país. Ángels Barceló y Nicolás Castellano, desplazados a Oriente Próximo, ofrecieron este lunes un retrato para La Ventana desde Jerusalén.

Barceló comenzó la conexión describiendo el escenario con “una calle muy poco transitada, una estación de autobuses con poco movimiento y algunas personas que se van recogiendo para buscar comida, porque aquí es Ramadán y queda muy poquito rato de luz”. Una imagen que, según explicó, no difiere demasiado de la que dejaron atrás por la mañana en Tel Aviv. A pesar de la diferencia entre ambas ciudades —la modernidad costera frente al peso histórico de Jerusalén—, la sensación es la misma: un país detenido.

“Nadie quiere normalizarlo, pero todo el mundo lleva a la guerra”, resumió la directora de Hoy por Hoy, recordando que “más del 90% de los judíos israelíes están a favor de la operación militar lanzada por Benjamín Netanyahu”, pese al impacto que los ataques están teniendo en la región.

"Nadie esperaba que Netanyahu incendiara la región así"

Nicolás Castellano, que enlaza una cobertura bélica con otra desde octubre, reconoció sentirse “bastante impresionado”. Según relató, la ofensiva de Israel sobre Irán cumple un viejo objetivo político del primer ministro: “Nadie esperaba que Netanyahu fuera a incendiar la región de esta manera; era su viejo sueño sionista, acabar con el régimen iraní”.

El periodista detalló que, diez días después del inicio de los ataques, Irán no muestra signos de debilidad. Al contrario: ya ha sido designado un nuevo líder, el hijo de Jamenei, según la televisión pública iraní. En paralelo, Israel continúa ampliando su ofensiva en varios frentes: “Acaban de lanzar un ataque en tres regiones desde Teherán”, explicó Castellano, mientras el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, presumía de haber provocado el desplazamiento de más de un millón de libaneses.

El coste humano es ya devastador: “Más de 1.600 muertos: 1.300 en Irán y más de 300 en el Líbano”. Castellano comparó esta expansión del conflicto con episodios previos: ni siquiera en la llamada guerra de los trece días hubo una escalada tan amplia.

Gaza, la guerra que ha quedado fuera de plano

Barceló advirtió del desplazamiento del foco: “Ya nadie habla del conflicto de Gaza, porque estamos a otra que es todavía mayor”, y se preguntó si esa nueva guerra no estaba también “en el origen del objetivo” de emprenderla. Recordó que cuando empezó “el acoso a Gaza, cuando empezó el genocidio”, Benjamín Netanyahu afrontaba graves problemas judiciales y una contestación interna con movilizaciones de miles de personas; “dejó de hablarse de sus problemas judiciales” y “todo esto ha quedado borrado”. Si durante la masacre en la Franja aún asomaba “algún atisbo de contestación”, ahora “es evidente que todo el mundo se ha olvidado”, mientras Netanyahu —“junto con Donald Trump”— aparece como uno de los causantes del estallido del orden mundial tal y como se conocía.

Castellano denunció también cómo la ultraderecha israelí, con figuras como Smotrich y Ben-Gvir, ha blanqueado un discurso público que deshumaniza a los palestinos, a quienes algunos miembros del Gobierno han llegado a llamar “animales, hormigas, parásitos”. Ese relato, dijo, ha calado en parte de la sociedad, alimentando el apoyo a la ofensiva.

Una sociedad que vuelve a sentirse vulnerable

Consultada por el altísimo apoyo a la ofensiva contra Irán, Barceló explicó que Israel siempre ha convivido con una sensación de amenaza, aunque ahora la percepción es distinta: “Esta vez ven que la cúpula de hierro no les va a defender siempre”. En ese contexto, la población judía respalda sin fisuras cualquier decisión del primer ministro, aunque nadie tenga claro hacia dónde se dirige el conflicto: “Nadie sabe cuál es el objetivo de esta guerra ni cuál puede ser su final”.

La periodista señaló también que, como en muchas guerras recientes, hay intereses económicos que no pueden ignorarse: “Si está Donald Trump en una guerra, su último interés es establecer la democracia en los países donde intervienen”.

Entre tanto, en Jerusalén, las familias palestinas se preparaban para romper el ayuno mientras la ciudad permanecía atrapada en un ambiente de desconcierto.