"¿Qué te parece si vamos a Praga a escribir un disco entero? Yo invito": Benjamín Prado recuerda cómo escribió 'Tiramisú de limón' con Joaquín Sabina
El escritor recuerda el viaje improvisado y los desamores que dieron forma al disco que compuso junto a Joaquín Sabina
Benjamín Prado recuerda cómo escribió 'Tiramisú de limón' con Joaquín Sabina
Madrid
La historia de Tiramisú de limón podría haberse escrito en cualquier ciudad, pero acabó naciendo en Praga gracias a una ocurrencia de Joaquín Sabina y a un mal de amores de Benjamín Prado. El escritor lo contó en La Ventana, donde recordó cómo un viaje improvisado, un hotel centroeuropeo y unas cuantas desgracias sentimentales terminaron convirtiéndose en uno de los discos más emblemáticos del cantautor. Todo empezó cuando Sabina le lanzó una propuesta inesperada: "Benja, ¿qué te parece si nos vamos a Praga y no nos llevamos ni una guitarra, y nos dedicamos a escribir un disco entero allí en un hotel? Yo invito", recordó.
Prado explicó que atravesaba una etapa personal complicada que, aunque dolorosa para él, resultaba material inspirador para Sabina. "En aquel momento yo tenía amores muy desgraciados, que a Joaquín le divertían mucho; a mí menos", dijo entre risas. Sabina, por su parte, vivía una rutina tan tranquila que, según él, "no salía ni una rima" de allí.
Aun así, el encierro creativo funcionó. Con las experiencias sentimentales de Prado como punto de partida, ambos dieron forma a las canciones de Tiramisú de limón, como si las historias fueran del propio Sabina. "Utilizando mis desgracias sentimentales, escribimos un disco como si las desgracias le pasaran a él", explicó. De aquel viaje surgió también un libro en el que Prado contó el proceso y "todas las gamberradas que hicimos".
La clave de trabajar a cuatro manos
Prado habló además de lo que considera imprescindible para escribir canciones en pareja, algo que definió como una mezcla de confianza y falta de solemnidad. "Hace falta el respeto. Porque si tienes un respeto grande… imagínate. Estamos hablando de escribir canciones con Joaquín Sabina, ni más ni menos, que aunque sea mi hermano del alma sigue siendo Joaquín Sabina".
Esa cercanía les permite hablarse sin filtros. "Somos personas tan cercanas que hasta yo a él le puedo decir en un momento determinado: 'Ese verso es una mierda', y él a mí ni te digo". Sin esa franqueza, aseguró, el proceso sería inviable: "Si se lo dices a uno y se ofende, entonces es imposible escribir una canción". Para él, la creación es un ejercicio constante de prueba y error: "Una canción —como un poema o cualquier cosa que escribas— es escribir muchas tonterías, y entre 500 tonterías una mola. Pero claro, hay que aguantar de las 500 tonterías 250 del otro", concluyó.