Ciencia y tecnología

El cambio climático ha duplicado el tiempo en que el calor impide realizar actividades físicas en la calle con seguridad

En la última década, los días en que el calor extremo limita la vida cotidiana han crecido en gran parte del planeta. Europa aparece entre las regiones con mayor aumento de estas condiciones

Un termómetro callejero marca 48 grados este domingo en Murcia capital. / Juan Carlos Caval (EFE)

Imagina salir a barrer la puerta de tu casa en Córdoba un 25 de julio con más de 40 grados. Incluso estando a la sombra no se puede estar en la calle. Ocurre en Córdoba, en Pekín o en Florida. Desde mediados del siglo XX, la exposición a "calor limitante" -concepto que implica calor extremo que impide por ejemplo salir a correr o hacer tareas cotidianas- se ha duplicado para millones de personas en todo el mundo.

El dato lo extraemos de un trabajo cientifico mundial que publicado la revista Environmental Research: Health y que han llevado a cabo científicos de la Arizona State University. Analiza más de siete décadas de datos horarios de temperatura y humedad (Entre 1950 y 2024) para calcular, dependiendo de la zona del planeta, cuántas horas al año el cuerpo humano puede realizar actividad física sin que su temperatura interna alcance niveles peligrosos.

El estudio introduce un enfoque diferente al de otros análisis climáticos. En lugar de medir solo la sensación térmica, los investigadores preguntaron qué puede hacer realmente el cuerpo humano bajo ciertas condiciones de calor y humedad y usaron un modelo fisiológico, desarrollado por la investigadora Jennifer Vanos, que simula la capacidad del organismo para disipar calor según la edad y las condiciones ambientales.

Los resultados muestran que el calentamiento global, de algo más de 1 °C desde la era preindustrial, ya está reduciendo la capacidad de realizar actividad normal en amplias regiones del planeta, y de forma diferente según la edad.

El doble de horas de calor peligroso

Según el estudio, los adultos jóvenes (18-40 años) pasan hoy unas 50 horas al año en condiciones de “limitación grave de habitabilidad”. Son, aproximadamente, el doble que las que vivían las personas de esa misma edad entre 1950 y 1979, cuando la media era de 25 horas.

El impacto es mucho mayor en las personas mayores de 65 años. Entre 1950-1979 vivían unas 600 horas al año de calor limitante, que les impedía salir a la calle con seguridad. Entre 1995 y 2024: esa cifra se ha incrementado a 900 horas al año. En términos relativos, los mayores ya pasan más del 10 % del año en condiciones de calor que restringen la actividad física, debido a que su organismo regula peor la temperatura corporal.

En 2024, el año más cálido registrado por el sistema Copernicus, el 43 % de los adultos jóvenes del mundo experimentaron al menos 10 episodios de calor "extremadamente limitante". Casi el 80 % de los adultos mayores vivieron esas condiciones.

Europa, entre las regiones donde más aumenta el riesgo

Aunque el mayor número de horas de calor limitante se registra -sobre todo- en regiones tropicales y subtropicales, el estudio identifica a Europa como una de las zonas donde el incremento ha sido más notable en las últimas décadas.

Las áreas del mundo con mayor aumento son: gran parte de Europa, el suroeste y el este de Norteamérica, el sur de Sudamérica, el Sahara oriental, el suroeste y este de Asia y el sur de Australia.

En algunas zonas tropicales el fenómeno ya alcanza niveles extremos. En países del Golfo Pérsico, por ejemplo. En Qatar, los adultos jóvenes han pasado de 382 horas al año de calor limitante en los años 50-70 a 866 horas actualmente. Los adultos mayores superan 2.800 horas anuales, cerca de un tercio del año.

Situaciones similares se observan en partes de Camboya, Tailandia y Bangladesh, donde los mayores ya enfrentan restricciones durante entre un cuarto y un tercio del año.

Implicaciones para España

Aunque el estudio no detalla cifras país por país, España se encuentra dentro de una de las regiones europeas más vulnerables al calor extremo, especialmente la zona mediterranea.

Los científicos advierten de que el aumento de las horas de calor limitante puede tener consecuencias directas en:

  • trabajos al aire libre (agricultura, construcción, servicios urbanos)
  • actividad física y vida cotidiana en verano
  • salud de la población mayor, un grupo en rápido crecimiento en España

Adaptación urgente… y reducción de emisiones

Los investigadores subrayan que la adaptación —aire acondicionado, infraestructuras, cambios laborales— puede reducir parte del riesgo, pero advierten que el acceso a estas soluciones es desigual incluso en países desarrollados.

Por ello, el estudio insiste en que la reducción rápida de emisiones de combustibles fósiles es clave para evitar que estas condiciones se generalicen. “Si no dejamos de quemar petróleo, carbón y gas, las limitaciones de habitabilidad por calor extremo serán cada vez más comunes”, advierten los autores.

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...